Bolivia vive más de 40
días de bloqueos de las vías de circulación, cientos de negocios cerrando, escasez
profunda de alimentos en algunas regiones altamente pobladas, personas
falleciendo por la negligencia de los bloqueadores de cerrar el paso hasta a
las ambulancias, destrucción de los bienes públicos. Miles de millones de dólares
que se pierden cada día por no exportar, mercados que desaparecen y un riesgo
país cada vez más alto. La indisciplina es la constante; no importa lo que
logren, hay que exigir otra cosa más, al costo que sea.
La indisciplina es
permanente, no solo por los bloqueos. En un semáforo, el conductor que respeta
la roja es el raro. Motos, taxistas y micreros compiten por evadir la roja, sin
importar el peatón. Se impone cada día la ley de ignorar los semáforos, de
competir por ser el más rudo al conducir. Los pasajeros lanzan sus desechos por
las ventanillas, sean vasos, servilletas o cualquier otro.
Pero la indisciplina que
me motivó a escribir estas líneas es de esas que no lo parecen, que pasan desapercibidas,
pero que son permanentes.
Recientemente, un bachiller postulante a la Facultad de Humanidades y sin conocerme me escribió, descaradamente,estas líneas:
- Pasa q me inscribí para
dar el examen de admisión de ciencias de la educación. Y pues no sé mucho sobre el tema y no sé si se
podría pasar de otra manera.
- Le pregunté: ¿de cuál?
Respondió: Que si podría
pasar con un monto económico. Con todo respeto obviamente.
-Le respondí: Usted está
totalmente equivocado, solo se pasa estudiando. Es preferible que, si piensa
así, no ingrese a la carrera. Aprenda que la honestidad es la primera cualidad
de un posible cientista de la educación.
Su diálogo concluyó con: Gracias
licenciado lo tomaré en cuenta.
La postura de este
bachiller no es única, ni es la primera vez que sucede. Es el mismo tipo de indisciplina
que permea la sociedad por todas partes. Por ello creo firmemente que cuando la indisciplina se vuelve cultura, la educación deja de
formar ciudadanos y empieza a defenderse de ellos.
La crisis política del país está perjudicado en la calidad educativa de los estudiantes.
ResponderEliminarLos bachilleres que vienen de una educación regular no están preparados para cursar una carrera universitaria.
La universidades en adelante tendrían que pensar en cursos de nivelación previó al ingresó a su carrera elegida.