lunes, 25 de mayo de 2015

El empleo de Whatsapp en actividades a distancia

El pasado año con dos de mis estudiantes realizamos un Wooc (Whatsapp open online course) donde durante dos días y con tres grupos conformados por participantes de 18 países, discutimos sobre el empleo de los métodos grupales con el empleo de Google Drive. Esa primera experiencia dejó sentada las bases para poder incursionar con esta Red en actividades de capacitación tanto en la educación formal como en la no formal. 

Recientemente tuve que viajar a un taller en la Ciudad de La Paz, lo que me obligó a ausentarme durante tres días de las clases con mis estudiantes de Educación.Un viaje programado es más fácil de organizar, pero uno con un corto tiempo de organización resulta más complicado para estructurar las actividades, en especial en una asignatura de alto carácter práctico como es el Taller de Multimedia.

En esta asignatura desde el primer día de clases y por decisión de los alumnos creamos un grupo de Whastapp, administrado por una estudiante. El grupo más allá de los mensajes de orientación por parte del profesor, y algunas preguntas sobre las tareas evaluativas se caracteriza por el envío de imágenes y comentarios con muy poco sentido didáctico. Sin embargo en cada ocasión en que se enviaron mensajes sobre las actividades relacionadas con la asignatura, el grupo asumió su responsabilidad.

La organización de la clase con el empleo de Whatsapp.

La clase de esa semana, en la que estaría ausente, estaba dirigida a la exposición de un grupo de estudiantes sobre la creación de una videoteca de temas musicales de su interés, así como los videos que realizaron sobre situaciones de cualquier tipo que ocurren en las clases. Ellos debían explicar los pasos para la creación de la videoteca, mostrar los videos elaborados y recoger las opiniones de los participantes. 

Una vez los estudiantes ingresaron al laboratorio de computación donde trabajamos empezaron a extrañar mi ausencia y para evitar que descubrieran dónde estaba comencé a enviar a través de Whastapp mensajes con isntrucciones para comenzar la clase. 

Los mensajes de algunos
estudiantes y los míos


Se añadieron los
pocos estudiantes que no
formaban parte del grupo





















Les pedí que enviaran fotos de los participantes para controlar la asistencia y además comentaran sobre los videos que estaban viendo como parte del grupo expositor. Esta táctica logró que se concentraran más en el trabajo y dejaran de lado la ausencia del profesor.

El control de la
asistencia
 En otros momentos de la asignatura he tomado fotos de los asistentes y al ser enviadas por Whatsapp los que no asistieron de inmediato indicaron la razón de su ausencia.

En otras palabras los estudiantes están atentos a los mensaje de esta red, mucho más que a los correos electrónicos.

Dos de las estudiantes y su selfie













Después de expuestos los videos, que también fueron enviados por Whatsapp, envíe una foto de la ciudad de La Paz, inconfundible por sus paisajes de altos cerros, muy diferente a la zona plana donde vivimos. 


Al día siguiente y utilizando el mismo grupo de Whatsapp, les pedí llenaran una encuesta para recoger su opinión acerca del trabajo que realizamos ese día. Los resultados se indican en estas imágenes.

Casi la totalidad de los estudiantes evalúo satisfactoriamente la utilidad de la clase con el empleo de Whatsapp. 



En este cuadro se puede comprobar que de conocer la ausencia del profesor, la mayoría no iría a clases, algo que hubiera frustado el trabajo ese día. El control de asistencia mediante fotos, demostró la ausencia de un estudiante, que siguió toda la actividad desde su celular.

Otro de los elementos importantes de esta clase, era la sorpresa al conocer que no estaba en la Universidad y que tampoco estaría durante la clase. La mayoría como se puede apreciar lo evalúo de interesante.  Solo dos estudiantes conocían de mi ausencia ese día, pero se comunicaron previamente conmigo y les advertí de no comentar nada e ir a la clase, como todos los días.

Por último la encuesta indagaba si consideraba adecuado emplear Whatsapp en la clase



 La respuesta demuestra la aceptación de los estudiantes al empleo de esta Red. 

Otra clase con Whatsapp

Cuando estaba por publicar este trabajo, nos llegó la noticia que por razones técnicas el edificio de la Facultad donde trabajamos estaría sin energía eléctrica toda una tarde, justamente cuando teníamos clases. La respuesta de los estudiantes fue la de emplear nuevamente Whatsapp. En este caso ellos debían opinar sobre su blog, que es una de las tareas evaluativas de la asignatura y lo hicieron mediante la Red. 

Todos los estudiantes, escribieron la dirección de su blog, comentaron lo que les faltaba y recibieron las opiniones tanto del profesor como de sus compañeros. Esta fue otra forma de no perder la clase y aprovechar las redes que todos emplean.

martes, 19 de mayo de 2015

La deserción universitaria



La pasada semana escuchaba las opiniones de mis estudiantes sobre el propósito de la huelga de hambre de algunos alumnos y un profesor universitario. En el debate se comenzó a tratar un tema que todos conocemos pero que no logramos encontrar la solución: la deserción universitaria.

Coloqué de ejemplo que en mis materias el 10% de los matriculados no asisten a clases y eso sin contar que en otro 10% la asistencia es irregular. Mis asignaturas son de los últimos semestres por lo que los estudiantes tienen claridad en lo que están estudiando y su interés principal es concluir la carrera.

Los estudiantes en su mayoría concordaron que no es justo que algunos de sus compañeros matriculen una materia que después abandonan, con el perjuicio a todos. Un ejemplo de esto es que en mis materias solemos realizar trabajos en grupo, con las características que los integrantes no se seleccionan por afinidad, sino a partir de sus gustos personales apoyado en el enfoque de las inteligencias múltiples.

Debido a lo anterior los grupos se pueden formar entre aquellos estudiantes que se conocen poco o que no tienen afinidad entre sí. Los que abandonan las materias perjudican a los demás integrantes de los grupos, al extremo que en algunos casos, el grupo cuyo máximo es de tres miembros se reduce a uno solo.

Otra arista del efecto del abandono escolar y poco tratado en el contexto universitario, es su influencia en la motivación del profesor. Comenzar el curso con un grupo de estudiantes, que a lo largo de las semanas va disminuyendo no es nada agradable para quienes tenemos la responsabilidad social de la formación. Muy pocas veces se logra conocer las razones del abandono, pero en la mayoría de los casos queda la incógnita si fue por un deficiente trabajo del profesor, por una mala elección del estudiante, entre otras razones.

Después que conversaba con mis estudiantes estos temas y escuchaba sus interesantes comentarios, me quedó una duda que debía resolver cuanto antes.  Qué cantidad de asignaturas no aprobadas tiene ese 10% de estudiantes que abandonaron mis materias.

Revisando algunos datos.

En nuestra Universidad a los estudiantes se les otorga un código que refleja el año y el semestre en el que matricularon por vez primera su carrera. Con ese dato el profesor puede revisar el histórico de un estudiante y valorar su trayectoria en la carrera. 

La imagen muestra las asignaturas vencidas de una estudiante. En sus primeros nueve semestres todas las materias las aprobó y en este momento lleva de modo paralelo otra carrera.

Con los datos de los registros me dediqué a revisar la cantidad de materias no aprobadas de ese 10% que no asistió a clases o lo hizo de modo irregular hasta que abandonó la asignatura. 

Ese grupo tiene un promedio de 15 asignaturas no aprobadas de un total de 40 materias. 

La imagen muestra los datos de uno de estos estudiantes.

Destaca el caso de varios estudiantes que reprobaron más de la mitad de todas las asignaturas que matricularon.

En un anterior artículo en el blog expusimos los resultados del índice de efectividad terminal de los matriculados en nuestra Carrera. Para dicho análisis revisamos nombre por nombre de los matriculados en un semestre y quiénes de ellos alcanzaron los nueve semestres de la Carrera. 

El dato fue impactante, solo el 9,6 alcanza el final en el tiempo requerido. El resto demora 13 semestres para culminar los nueve de la Carrera, sin contar el último que corresponde a la defensa de su trabajo final de grado. 

Los datos no resuelven la causa del problema, pero permiten comprender que la mayoría de estos estudiantes que no van a clases o que abandonan las materias lo hacen de manera permanente y en cada semestre. Es como el juego de los escondidos, matriculo y no aparezco hasta el próximo semestre.
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