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viernes, 9 de diciembre de 2011

Seamos profesores de alma y no de título


Agradezco a los organizadores de la promoción por darme nuevamente la oportunidad de hablar en nombre de mis colegas docentes. Espero que la promoción del próximo semestre, algunos de los cuales están en este acto, elijan otro de nuestros profesores para tal tarea.

Hablar de educación es mi pasión y no lo niego. Cuando empecé a trabajar como profesor no me gustaba casi nada, en especial porque me obligaban a realizar informes de cierres de curso que nadie leía, planificación de calendarios que no se cumplían, preparación de clases siguiendo un formato totalmente mecánico además de otras tareas burocráticas. En definitiva me niego a encuadrar la enseñanza en hojas de papel o pantallas de computadora en nuestra era tecnológica. 

Promoción 2-2001 Ciencias de la
Educación. Universidad Autónoma
"Gabriel René Moreno"
La educación es de esas palabras que abre puertas o las cierra, que hace crecer a las personas, a la sociedad y a la ciencia en su conjunto.

La matemática es una ciencia exacta, pero alguna vez podemos cambiar su exactitud y hacer comparaciones como la que propongo. Hoy ustedes terminan nueve semestres en la Universidad y qué tal si los comparamos con los nueves meses de formación de nuestros hijos. 

El primer mes, o primer semestre apenas estaban en formación en la Carrera, eran personas que llegaban sorprendidas a un nuevo lugar. En vez del vientre materno deambulaban por las aulas de nuestro edificio.

En el segundo y tercer mes, digamos semestres, estaban aun confundidos en el mundo que estaban reconociendo. Todo era nuevo y desconocido; los profesores, sus tareas interminables, los libros fotocopiados, las exposiciones donde recitaban lo aprendido, las marchas, las votaciones, las formas de calificar, en fin sorprendidos, pero como en el feto humano ya formados en la vorágine universitaria.

En el cuarto mes, ya son visibles los estudiantes que llegarán al final. Los que aun siguen sorprendidos y no logran ajustarse al nuevo mundo, van desapareciendo por la selección natural, dando  paso a los sobrevivientes, los que hoy están aquí.

En su quinto y sexto mes, continúan su formación. En el feto se producen casi 100 neuronas por segundo,  ustedes emplean sus cien mil millones en aprender cada día algo nuevo, en relacionar lo nuevo con lo anterior y así desarrollarse más.

En su séptimo y octavo mes, o semestre, empiezan a experimentar cambios más profundos, ahora tienen menos tiempo para chatear en Facebook, enviar mensajes de texto y hablar con sus amistades. Están cada día más cerca del final y pasan más tiempo en la universidad.

En el noveno mes, el feto está listo para encontrarse con el mundo y ustedes también. Pasaron nueve semestres en el amparo de profesores y compañeros de estudio. Mientras el feto se mueve agitadamente en su placenta ustedes lo hicieron en las aulas universitarias.

Llegó el gran día, listos para salir a otros rumbos, crecer, crecer y no detenerse ante nada. Hoy nacen a la nueva profesión. 

Llegamos a nuestra profesión tal y como dijo el poeta: Esos locos bajitos que se incorporan con los ojos abiertos de par en par, sin respeto al horario ni a las costumbres…”

Si, somos locos que como Don Quijote andamos combatiendo los molinos del desconocimiento. Amamos a nuestra Dulcinea que son nuestros alumnos, cambiamos la espada por la tiza y el marcador. 

Luchemos como Don Quijote extirpando la ignorancia y alcemos nuestra voz para decir que no somos educadores por el título, sino por el alma. 

Muchas gracias.

(Discurso pronunciado el 9 de diciembre del 2011 en el acto de egreso de los estudiantes de Lic en Educación de la Facultad de Humanidades.)