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miércoles, 31 de octubre de 2018

La evaluación al profesor o la manera de no evaluar (parte tres)


En los  anteriores trabajos revisé el modelo académico de la UAGRM donde no se encuentra referencia alguna a la evaluación al profesor. Comenté que tanto el cuestionario del estudiante como la autoevaluación del profesor son dos instrumentos que carecen de lógica evaluativa, dirigidos a satisfacer los intereses administrativos.

En esta tercera parte expondré un sistema de competencias y varios indicadores como sugerencia para evaluar al profesor. No es un trabajo acabado, ni completo, requiere de una comisión de profesionales en este campo que elabore una verdadera herramienta. Parto del criterio de evaluar en base a competencias docentes, dado que los fundamentos curriculares del modelo académico de la Universidad establecen el diseño de los programas a partir de competencias. A esto se suma que este enfoque dirige la atención al estudiante, a su manera de aprender y las formas de actuar, en vez de la tradicional trasmisión de información, que es el centro de los instrumentos actuales de evaluación.

La UNESCO en su Informe de seguimiento de la educación en el mundo[1] señala que ninguna estrategia de medición única puede captar la gama completa del desempeño de los docentes o la serie de cualidades que se requieren para impartir una enseñanza eficaz.

Rodrigo Asún y Claudia Zúñiga señalan en su estudio que se observa una importante debilidad en el diseño de instrumentos cuantitativos para evaluar al profesor y muchos de estos se emplean sin sustento teórico[2] como sucede en nuestra Universidad.

En un documento de la Comisión de evaluación docente de la Secretaría Académica de la Universidad de Colima se destaca la necesidad de saber para qué se evalúa, a quién le interesa y a quién sirve la evaluación[3]. Por tal razón no se trata de responder un cuestionario para satisfacer a la administración, sino para emplear sus resultados en mejorar el proceso pedagógico.

Información necesaria para evaluar al profesor.

El primer paso es instituir el perfil del profesor que necesita nuestra Universidad. El Modelo académico de la Universidad establece una idea un poco confusa del profesor que tenemos, pero no se adentra en definir las áreas de actuación.

En gran parte de la bibliografía las dos áreas que tienen mayor peso en la evaluación son: docencia e investigación. Otros autores agregan una tercera área que es la extensión. El docente universitario es un experto en su materia y aplica con éxito las leyes y principios pedagógicos necesarios para lograr el desarrollo de un proceso pedagógico de calidad

El segundo elemento de información es el modelo teórico que sustenta la evaluación, que como se observa está ausente en la mayoría de las instituciones, al igual que la nuestra.

Apoyado en este modelo se seleccionan los instrumentos y los evaluadores. El estudiante puede evaluar el área de la docencia, mientras que el director de carrera deberá recoger información suficiente para evaluar tanto el área docente como la investigativa.

En el supuesto caso que nuestro modelo determine que las competencias docentes se convierten en el centro de la evaluación al profesor, debemos establecer tanto las competencias genéricas como las específicas.

Competencias docentes.

Si el tema de la evaluación al profesor es de por si complejo y con criterios a veces discordantes, el caso de la determinación de las competencias tiene tantos criterios diferentes como la evaluación.

En un estudio realizado entre varias universidades de España, Argentina, Ecuador y Colombia se estudiaron 12 competencias que se muestran en el siguiente gráfico[4]



En un documento elaborado por la Universidad de Colima se recogen cuatro competencias específicas que son las conceptuales, las metodológicas, las técnicas y las profesionales. Estas cuatro competencias enmarcan las doce antes citadas.

Rodrigo Asún y Claudia Zúñiga después de recopilar 1608 ítems de evaluación a profesores, los redujeron a 48 tipos y estos en 10 áreas que pueden ser tomadas como competencias a evaluar.

Estas son: planificación y conducción del curso, responder a responsabilidades administrativas, dominio de contenidos, guía experto, comunicación, manejo de diversas metodologías y técnicas de enseñanza, motivar a los estudiantes generar una interacción eficaz con los estudiantes generar evaluaciones válidas y pertinentes desarrollar aprendizajes significativos en conocimientos, habilidades y valores.

Nuestra propuesta

Para finalizar la serie de trabajos sobre este tema propongo un grupo de competencias a evaluar en nuestros profesores. Estas no difieren de las anteriores pero toman en cuentas las posibilidades reales de los profesores de nuestra Universidad, así como las limitaciones en algunas áreas importantes como el de la investigación.

Tomo en cuenta que en vez de preguntar por la entrega de un programa de estudio, orientar el sistema de evaluación y mostrar la planificación de clases, es más importante ayudar a pensar de manera independiente, a romper la rutina, a ser líder, emprendedor a seleccionar la información, a trabajar en grupo y comprobar que lo estudiado es útil para su profesión.

Propongo siete competencias y un grupo de indicadores de verificación.

Competencia de planificación. El proceso pedagógico es planificado, pero no estático. Debe dominar la selección adecuada de los contenidos, su organización en función de las necesidades de los estudiantes, la utilidad de estos contenidos en el desarrollo de la profesión, la actualización y su vinculación con la realidad cotidiana.

Competencia de motivación. El docente universitario es un arquitecto del conocimiento y un enriquecedor del alma. Enseñar a pensar y no memorizar los contenidos, como sucede de manera permanente. Enseñar cómo ser líder y emprendedor, saber escuchar a los estudiantes y favorecer el diálogo. Debe trasmitir autoconfianza, el gusto por la enseñanza y asumir un rol activo en todo el proceso de aprendizaje.

Competencia metodológica. Empleo de un sistema de métodos que propicien el aprendizaje significativo, favorezcan el trabajo grupal, la responsabilidad individual, el pensamiento autónomo y crítico. 

Competencia de empleo de medios. Valorar el proceso de selección, diseño y empleo de los medios. No se trata solo de utilizar un determinado medio, es necesario verificar su diseño y selección adecuada. La relación entre métodos y medios, variación en la selección de los medios. Favorecer la selección adecuada de la información por parte de los estudiantes.

Competencia de evaluación. Selección de los instrumentos adecuados a la asignatura, elaboración de las preguntas, retroalimentación a los estudiantes, calificación justa e imparcial, empleo de diferentes instrumentos y su relación con lo desarrollado en el curso.

Competencia de innovación. Realizar diferentes tareas que propicien la innovación, tanto en la organización, la metodología, el empleo de medios y la evaluación.

Competencia de identidad profesional. La actualización del profesor, su apego a las normas universitarias, valorar el papel del trabajo docente y su relación con su profesión.

Con estas competencias se puede iniciar la creación de tres cuestionarios: la evaluación de los estudiantes, la del director de carrera y la auto evaluación del docente. Solo falta que los encargados de la evaluación en la Universidad, quieran entender que de una vez hay que cambiar, que vivimos en un siglo diferente al anterior, que nuestros programas son por competencias y que los paradigmas conductistas quedaron en el pasado. ¿Lo entenderán?

Tal vez dentro de un año vuelva a comentar sobre este tema.


[1] UNESCO 2017 “Informe de seguimiento de la educación en el Mundo” http://unesdoc.unesco.org/images/0026/002610/261016S.pdf
[2] Asún R.A y Zuñiga C (2017) Evaluación docente universitaria: Hacia una perspectiva unificada. Revista de Sociología 32(1), 50-70.  doi:10.5354/0719-529x.2017.47885
[3] Universidad de Colima, Comisión de evaluación docente. Revisión del proceso de evaluación docente por los estudiantes. México 2011 https://portal.ucol.mx/content/micrositios/118/file/evaluacionDocente.pdf
[4] SECCHI, Mario A.; Rodríguez León Nicolás; Pérez Navío, Eufrasio. Competencias del profesor universitario. Un nuevo enfoque.. Congreso Universidad, [S.l.], 2014. ISSN 2306-918X. Disponible en: http://www.congresouniversidad.cu/revista/index.php/rcu/article/view/562

miércoles, 24 de octubre de 2018

La evaluación al profesor o la manera de no evaluar (parte 2)

En el anterior comentario expuse que el modelo de universidad boliviana propuesto por el CEUB no contiene una línea sobre la evaluación al profesor, al igual que el modelo académico de nuestra Universidad. En este post realizo un análisis de dos de los instrumentos de evaluación a los profesores. 

15 meses atrás realicé un análisis similar mostrando todas las preguntas que pueden ser revisadas aquí. Aunque  recientemente se informó que el cuestionario fue modificado, una revisión demuestra que los cambios son escasos, en algunos para empeorar la comprensión de la pregunta y en otros de orden cosmético. Por ello solo mostraré aquellas preguntas que llegan al absurdo evaluativo. 

El cuestionario de evaluación de los estudiantes a los docente se divide en siete partes:

  • Asistencia y puntualidad.
  • Formación del docente y planificación del proceso educativo.
  • Comunicación. 
  • Desarrollo del programa 
  • Desarrollo de las prácticas de laboratorio 
  • Evaluación 
  • Apreciación global


De las 25 preguntas con las que cuenta el instrumento se modificaron 11 y se agregó una nueva. Pero contrario a cualquier lógica de las 11 preguntas modificadas, 10 empeoraron su comprensión.  En la escala de medición se introdujeron los ítems Siempre y Muchas veces en sustitución de Siempre y Casi siempre. Entre los últimos al menos se puede establecer diferencia, pero entre los actuales ítems la diferencia es poca o nula.

El cuestionario mezcla en una misma parte áreas que son diferentes entre sí. Por ejemplo la formación del docente no debe ser un elemento a evaluar por parte del estudiante, tomando en cuenta que no es lo mismo que el dominio del contenido. A su vez la planificación del proceso educativo como se denomina en la encuesta debe estar unida con el desarrollo del programa. En resumen en la evaluación del estudiante se retrocedió con los nuevos cambios. 

El otro instrumento que parece salido de un cuento surrealista es la auto evaluación del docente y a la que también me referí hace año y medio. Dividido en cinco áreas se nota desde sus primeras preguntas la mezcla incongruente de diferentes elementos de evaluación.

Las áreas de este instrumento son:

  • Planificación del proceso educativo
  • Desarrollo del programa
  • Actividades realizadas en el período
  • Recursos
  • Apreciación global


Al igual que en el primer cuestionario comentado los cambios a la auto evaluación al profesor son de índole cosmética. En dos preguntas sustituyeron el ítem solo a medias por muy poco. En las preguntas donde se nos exigía mentir a los profesores que no realizamos prácticas de laboratorio, al fin, después de muchos años, añadieron el ítem asignatura sin práctica. Gran descubrimiento.

En la pregunta relacionada con el empleo de los medios se sustituye el ítem transparencia por el de aplicación móvil. Pero en esta pregunta como en otras no existe la opción nunca. Es decir aunque no emplee una aplicación de este tipo tiene que mentir y marcar otra de las opciones.

Este instrumento carece de cualquier lógica evaluativa. Las categorías de evaluación se mezclan en una suerte de poción misteriosa, donde no se llega a comprender la razón de la mayoría de las preguntas.

La primera pregunta es una obra maestra de la redacción.
 



Nos preguntan si entregamos la carta descriptiva, pero a su vez si esta tiene la planificación de las actividades y si guarda relación con el programa de la asignatura. Tres preguntas en una sola.

En las preguntas 7 y 8 la mezcla es digna de ser destacada con el premio a la incoherencia.



La pregunta 7 indaga por el cumplimiento del programa, pero la 8 interroga sobre las reuniones de coordinación. ¿Cuál es la relación con el desarrollo del programa?, en todo caso con la planificación que es la primera área del cuestionario.

Las preguntas 9, 10 y 11 superan cualquier sentido lógico, se apoyan en una concepción conductista del proceso pedagógico y son un atentado al enfoque por competencias que adopta la Universidad.



En la pregunta 9 cabe la interrogante, sí los exámenes parciales no tienen relación con los temas tratados, seguirán siendo exámenes parciales. ¿Es posible que un profesor pueda impartir un contenido, evaluar otros temas y todavía reconocer ese error?

La pregunta 10 sorprende por su contradicción. Exámenes prácticos relacionados con la teoría? La pregunta 11 obliga a retomar las concepciones conductistas donde el examen final tiene que ser la sumatoria de todos los contenidos. ¿Se enteraron que en la U existen nuevos diseños curriculares y todos bajo el enfoque por competencias?

La pregunta 18 se lleva el premio al absurdo.


Según los creadores de este tipo de cuestionario, los controles de lectura tienen que ser obligatorios, y sirven para validar la trasmisión y adquisición de conocimientos. De qué tipo de paradigma estamos hablando, por lo menos no es el constructivismo al que se adhiere la Universidad.

Ambos cuestionarios son incoherentes, retrasados en el tiempo, no se relacionan con las tesis del constructivismo social el cual es el paradigma rector de la Universidad, no toman en cuenta los nuevos diseños por competencia, favorecen la evaluación conductista y no consideran la innovación por parte de profesores y estudiantes.

Los resultados de dichas evaluaciones no son dados a conocer a los evaluados, lo que niega la esencia de la evaluación, cerrando la puerta a la modificación de los errores y deficiencias detectados. En resumen ambos instrumentos solo sirven a la burocracia ensombreciendo la labor de muchos profesores.

En el siguiente comentario propongo un formulario para evaluar al docente, apoyado en competencias

lunes, 19 de diciembre de 2016

25 años con la Gabriel


Cada paso anterior deja una huella
que lejos de borrarse se incorpora
a tu saco tan lleno de recuerdos
que cuando menos se imagina afloran.
Pablo Milanés “El tiempo, el implacable, el que pasó

El tiempo pasa más aprisa que nuestros deseos, no tiene compasión alguna, no perdona distancias, es implacable como canta Pablo. Más allá de la magnitud física y su significado en el estudio de esta ciencia el tiempo nos persigue y siempre nos gana. 

Pero ni la categoría científica, o la letra de la canción son las motivadoras de este comentario, es un hecho que marcó una importante etapa en mi vida. Entre el 9 y el 20 de diciembre de 1991 impartí mi primer posgrado en la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno. en Santa Cruz de la Sierra.

Mi vinculación con Bolivia se inició en 1989 cuando participé del Segundo encuentro Latinoamericano de Video, que agrupó a más de cien videastas de unos 12 países de la región. La reunión se realizó en Cochabamba y desde ese momento establecí contactos con algunas universidades, los que fructificaron en mi primer viaje de carácter profesional en septiembre de 1991. En esa fecha fui inicialmente invitado a impartir una serie de cursos en la Universidad Privada del Valle de Cochabamba. Los temas de aquellos cursos giraron sobre el proceso de selección, diseño y empleo de los medios de enseñanza y sobre la producción de video educativo.

Mi contacto con Santa Cruz, fue casual y tan casual que nada tiene que ver con el campo educacional. En los años 90 en muchos países latinoamericanos existió un profundo movimiento de solidaridad con el pueblo cubano, también presente en Bolivia. En aquel tiempo en cada uno de los nueve departamentos se crearon grupos de solidaridad llamados Instituto cultural de amistad cubano boliviano (ICABC) Entre sus tareas más significativas estaba la de desarrollar conferencias, muestras de películas y otros actos relacionados con el pueblo cubano. 

En Cochabamba en el año 1993.
En ese entorno y gracias a la ayuda de algunos de los miembros del grupo de solidaridad que funcionaba en Cochabamba, se concretó el contrato de trabajo entre UNIVALLE y la Universidad Pedagógica de La Habana, donde trabajaba. Fue la primera vez que un profesional de esta Universidad viajaba a América del Sur en calidad de un contrato de trabajo. En el plano personal fue una experiencia única y trascendental, más cuando hoy Cuba recibe una considerable cifra de ingresos por los servicios profesionales de médicos y profesores, entre otras profesiones. 

Debo agradecer a Katia Gumucio  a Sonia Andrade, fallecida años atrás, Yolanda Sejas  y todo aquel grupo de solidaridad que me abrió durante años sus casas y su amistad.

Esta primera experiencia dejó el camino abierto para que en los siguientes años muchos profesionales cubanos, en especial en el área de la educación trabajaran en casi todas las universidades estatales. De este modo se crearon programas de maestrías y doctorados, aun hoy vigentes que contribuyeron al desarrollo de miles de excelentes profesionales nacionales.

Mi llegada a Santa Cruz.

Como señalé gracias al movimiento de solidaridad con Cuba que radicaba en Cochabamba, fue que viajé a esta tierra camba. Lo hice acompañando a la delegación cochabambina al Congreso feminista que se celebraba en esta tierra en una fecha que no recuerdo del mes de octubre o noviembre del 1991. En medio de una de las sesiones del Congreso una de las participantes y profesora de la Universidad me contactó y el resto es la historia que hoy llega a los 25 años de trabajo permanente. En esta Ciudad al igual que en Cochabamba fui recibido por muchos amigos como Rubén Poma, Roger Ortiz y Marie, entre otros muchos otros amigos. 

En aquel entonces recién comenzaba a funcionar la Escuela de Posgrado de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, su fundador, Carlos Guzmán de Córdoba siempre supo confiar en mi trabajo y le estoy profundamente agradecido por más de una década de colaboración. 

Con Isaac Avalos, Enma Bolquer y Tania Terceros en
el balcón de la Escuela de Posgrado en 1993
Quiero agradecer además a varios de los colegas que me ayudaron en mi trabajo docente y que casualmente también se iniciaban en la Universidad. Entre ellos Emma Bolquer  Isaac Antonio Avalos Vásquez,  Victor Henry Andrade Sánchez y Adolfo Solís con los que compartí grandes momentos en nuestras vidas. Tenemos tantas anécdotas de esos años de trabajo, que no alcanza un día para revivirlas.

En aquel primer curso de posgrado trabajé con un grupo excepcional de profesores, varios de ellos colegas de trabajo en mi Facultad de Humanidades. Durante todos estos 25 años tuve el privilegio de contar entre mis alumnos de posgrado a casi la mitad de los profesores de nuestra Universidad. Esto fue posible gracias a la creación del Diplomado en Educación superior, que años después fue obligatorio para todos los profesores. Al Diplomado le siguieron la Maestría y el Doctorado también en Ciencias de la Educación. Estos cursos se expandieron también a las universidades privadas de Santa Cruz, muchas de las cuales replicaron los programas de posgrado de la Gabriel. 

Quiero por último expresar públicamente mi agradecimiento a todas las personas que durante 25 años confiaron en mi trabajo. Con un número tan alto de amigos, mi agradecimiento es infinito.

jueves, 20 de octubre de 2016

Emplear Moodle no garantiza la calidad de un curso a distancia.

Moodle es la plataforma open source más empleada, sus casi 95 millones de usuarios, matriculados en 11 millones de cursos distribuidos en 232 naciones, es un aval impresionante, para una plataforma que sigue viva y competitiva. 

Su versatilidad es tan amplia que se emplea tanto para cursos con alta regulación, que en aquellos bajo la concepción de un Mooc. Esto es posible por la variedad de recursos y actividades disponibles, complementado con el acceso a varios bloques. La instalación estándar, presenta 14 diferentes tipos de actividades, 7 recursos y más de 20 bloques, esto sin agregar los complementos elaborados por terceros.

La combinación de recursos, actividades y bloques puede transformar el aula digital en un ambiente agradable para el aprendizaje del estudiante y en un laboratorio de investigación para el profesor. Las estadísticas que se obtienen de la mayoría de las actividades en la plataforma, son útiles para el análisis de las rutas seguidas por los estudiantes.

El sitio de nuestra Universidad, (Autónoma Gabriel René Moreno) acoge a casi 11 mil estudiantes, que representan alrededor del 12% de todos los matriculados. Las actividades más utilizadas en las aulas digitales son por este orden: archivos, cuestionarios, foros, lección, tarea y libro. Algunos como los paquetes SCORM, las bases de datos, las etiquetas, las encuestas, los glosarios y las consultas son pobremente empleados.

Moodle que por su versión 3.1, mantiene su sistema de acreditación internacional (MCCC), ofrece una variedad de formas de ayuda en línea y con su renovación permanente, es casi imposible resistirse a desarrollar un curso. En especial si este se centra más en los contenidos y menos en la relación entre sus actores. Pero no es la plataforma, como tampoco la tecnología, la responsable de la calidad del curso.

Entonces de qué depende.

Empecemos por lo más evidente, la preparación de los profesores. Esta se inicia no en el conocimiento de la plataforma, sino en el diseño instruccional de su asignatura tomando en cuenta que toda o una parte de la instrucción se desarrollará en ambientes digitales.  En el caso de nuestra Universidad, desarrollamos un modelo de diseño instruccional adaptado tanto a las características de los docentes y estudiantes como a la organización de la enseñanza donde las aulas digitales también se emplean en cursos presenciales. Este modelo cubre tres etapas, diagnóstica, metodológica y aplicativa, que dan como resultado final la creación del aula digital y su permanente perfeccionamiento. 

El diagnóstico de las necesidades de los estudiantes es el punto de partida para la organización de los ambientes virtuales. A veces se considera que enseñar al estudiante cómo trabajar en la plataforma es suficiente para que se inicie en este tipo de ambientes. En ese caso es una equivocación, es más importante que el estudiante comprenda su rol, que admita sus responsabilidades y se organice para trabajar a distancia antes que entender el significado de los iconos y cómo se emplea este u otro recurso.

Recientemente en un curso que desarrollé en esta plataforma, los organizadores insistieron más en el empleo de la plataforma y no en el desarrollo de las  habilidades de los participantes para trabajar a distancia. En el grupo de matriculados, solo 3 de cada 10 hizo un curso a distancia. En la primera semana de clases los reclamos estuvieron dirigidos a problemas técnicos, organizativos, de tiempo disponible y en especial los relacionados con la comprensión lectora. Por lo general se "ve" la pantalla y el texto pero no se leen todas las instrucciones.

En dicha primera semana comprobé que la primera actividad, un libro con pocas páginas y poco texto, uno de los matriculados lo revisó 177 veces y en promedio todos lo hicieron más de 20 veces. En el siguiente libro, la cifra disminuyó, el que más lo leyó lo hizo 45 veces y un promedio general para todo el grupo de 10 veces. El tercer y final libro fue leído 26 veces por una persona, con un promedio general de 5 veces. La disminución es consecuencia directa de la experiencia que fueron acumulando en los primeros días y que no dependía por completo del manejo de la plataforma, sino de las habilidades que debían desarrollar previamente. Para ese curso confeccioné un listado de consejos para los estudiantes a distancia. 
  

La organización del trabajo en el aula digital.

El aprendizaje en ambientes digitales requiere de una organización particular, que se inicia como expresamos anteriormente en el diseño instruccional. No son los recursos de la plataforma el punto de partida, es lo que se aspira a lograr. Moodle es una plataforma vertical en la relación profesor estudiante, por ello nuestra meta en la Universidad es trabajar con los profesores en transformar las actuales aulas digitales de carácter tradicional en aula digitales extendidas, donde prime el trabajo grupal y el empleo de las redes sociales.

Para alcanzar ese último nivel se requiere un cambio en la forma en que percibimos el aprendizaje del estudiante, en la manera en que empleamos los recursos de la Web, la plataforma y en especial el compromiso del estudiante por su aprendizaje y su desarrollo integral.

La organización del aula digital también pasa por la distribución de los recursos, actividades y bloques que incorpora la plataforma. Como leemos de izquierda a derecha es preferible que los bloques aparezcan al lado izquierdo, dejando el espacio restante para los recursos y actividades. Moodle permite modificar la configuración de la página central del curso a través del formato de curso. En nuestro caso estamos empleando el formato “temas en pestañas” que tiene un diseño que permite la visibilidad de modo horizontal de todos los temas o unidades. Así se reduce el empleo del mouse para hacer scroll adaptándose con facilidad al trabajo con celulares.
Tema en pestañas, que evita el manejo vertical de la información.

Otro elemento que insistimos es la presencia de suficientes ayudas gráficas, comenzando por mapas conceptuales o mentales, que ayuden al estudiante a “ver” rápidamente la organización de los contenidos.

El mapa tiene el objetivo de orientar rápidamente a los estudiantes de los temas a tratar durante el semestre

Por último en el trabajo con Moodle, propusimos a los profesores crear condiciones o restricciones de acceso en la mayoría de las tareas. Es decir que el estudiante para seguir a otra tarea debe cumplir un grupo de requisitos previos, lo que obliga a seguir un orden lógico. Sobre este tema comentaré en el siguiente comentario. 

martes, 5 de julio de 2016

Las redes sociales en las elecciones universitarias. Cuatro años después.

En junio del 2012 publiqué en este blog un trabajo con el nombre de este encabezado y cuatro años después nuevamente nos encontramos en un nuevo período electoral, eligiendo a las autoridades de nuestra Universidad. Casi 70 mil estudiantes y 1508 profesores están habilitados para ejercer su derecho de elección. Se enfrentan cinco frentes para ocupar los puestos de Rector y Vicerrector, 62 profesores para los cargos de Decano y Vice Decanos de las 17 facultades y 94 aspirantes a directores de las más de 50 carreras que pueden elegir a su director.

Las campañas políticas se iniciaron en junio y se extienden por un mes, para que el 8 de julio se lleve a cabo la primera vuelta de estas elecciones. Las actividades proselitistas abarcan todos los espacios posibles, desde las instalaciones universitarias y sus alrededores hasta las redes sociales. Es en estas últimas donde llevo a cabo mi análisis.

En el 2012 la única red social empleada fue Facebook. Ninguno de los cuatro frentes que disputaban el Rectorado, empleó otra red social. Cuatro años después a Facebook se suma WhatsApp, red donde se libran los más enconados debates, como explico más adelante.

Las campañas en Facebook

Si en el 2012 fue la única red empleada, en la campaña actual también es utilizada de manera muy similar a cuatro años atrás. Para ser objetivo en el análisis partiré de los mismos indicadores que emplee la vez pasada: estructura de la página o grupo, información de utilidad, información sobre los candidatos y presencia en otras redes.

De los cinco frentes que en estas elecciones se disputan el rectorado de la Universidad, cuatro tienen páginas en Facebook. Solo uno de estos frentes no tiene representación en la Red, pero se puede acceder a la página de uno de sus candidatos, donde coloca algunos mensajes con muy poco sentido común y sin relación con la campaña.

De los cuatro restantes, tres de ellos tienen páginas oficiales, mientras que un cuarto grupo emplea una página personal, por lo que es necesario solicitar su amistad, para acceder a toda la información. El otro indicador para el análisis se relaciona con la información de utilidad a la que se puede acceder en cada frente.

Considero como información de utilidad, las propuestas y sus formas de materialización que cada frente tiene sobre el mismo tema en común: la universidad. En este campo más allá de videos y fotos de diferentes actos es imposible encontrar un documento que explique en detalle sus propuestas y menos aún la manera en que llevarían estas a la práctica. Solo uno de los tres frentes con página oficial, tiene un enlace a un documento externo donde se encuentra parte de esta explicación.

Otro punto ausente en todas las páginas, es la información sobre los candidatos. Aunque sean personas con cierto reconocimiento público en el entorno universitario, ninguno de los candidatos muestra su currículum, ni un enlace donde pueda ser estudiado. Tal vez parece que es más importante la promesa que la persona que lo puede llevar a cabo. Incluso en la propaganda impresa que vi en estos días, no encontré referencia alguna a la experiencia laboral de los candidatos

Al igual que todos los candidatos se aplazan en mostrar su información personal, no encontré presencia de estos en otras redes sociales, como por ejemplo Twitter o Google +. Un detalle que me llamó la atención es que sumando los “me gusta” de cada página llegan a cerca de los 42 mil, cifra varias veces superior a la de cuatro años atrás.

Realizando una comparación con el empleo de Facebook, en las elecciones del 2012, las dos mejoras notables, son la presencia de videos propios, algunos con los candidatos y otros sin ellos y la cantidad de me gusta de cada página.

El empleo de WhatsApp en la campaña.

Cuatro años atrás, WhatsApp apenas tenía 100 millones de usuarios a nivel mundial que comparados con los mil millones de hoy la convierten en la red de mayor crecimiento. En varias pesquisas que realicé con profesores y estudiantes de la Universidad, casi la totalidad de los encuestados señaló su pertenencia a esta red.

Para argumentar esta parte del trabajo realicé dos tareas principales; el análisis de las respuestas a un cuestionario en línea y el monitoreo durante varios días de algunos grupos de profesores y estudiantes. El cuestionario divulgado mediante WhatsApp, estuvo disponible solo 24 horas e indagó en cuatro áreas significativas en el uso de esta Red.

La primera de las preguntas estuvo dirigida a verificar cuál es la reacción al recibir un mensaje en la Red. La imagen ilustra las respuestas, donde seis de cada diez prefiere leerlo cuando tiene tiempo, aunque esto signifique unos minutos después.

La segunda pregunta indagó por la cantidad de grupos a los que pertenece en esta Red.

Como se aprecia la mayoría participa en más de cuatro grupos, llegando una tercera parte a involucrarse en más de diez grupos. Estos resultados están dentro de lo esperado. Muchos profesores comparten con sus estudiantes varios grupos en esta Red y a estos se suman los de carácter institucional, sin olvidar los más íntimos formados por amigos y familiares.

Otra pregunta estuvo dirigida a comprobar la cantidad de personas que abandonan los grupos de WhatsApp en los que fueron incluidos.

Para ser sincero los datos me sorprendieron, la mitad afirma que no se retiró de un grupo con fines políticos, mientras que un tercio afirma lo contrario. La sorpresa del resultado está dada por la experiencia que muchos fuimos incluidos en varios grupos sin nuestro consentimiento. Algunos grupos fueron creados con números no existentes en Bolivia, en algunos no se recibió información inmediata que justificara la pertenencia y en otros se trató de grupos a los que nos interesa participar.

WhatsApp, la red de más mensajes y menor impacto.

La segunda tarea para el análisis del empleo de esta red en el período electoral, consistió en revisar las conversaciones de varios grupos de profesores y estudiantes, donde se trata el tema electoral. Gracias a varios colaboradores pude acceder a una veintena de grupos de seis facultades.

Entre esos grupos se contabilizan más de 1400 personas y generan como promedio al día en esta etapa unos 200 mensajes. Algunos días la cifra crece mucho más, al extremo que en uno de los grupos a los que pertenezco circularon más de 500 mensajes en unas doce horas. A esa enorme cantidad de información se unen las imágenes y videos que circulan en cada grupo, la mayoría de las veces repetidos.

En todos los grupos que logré revisar existe un elemento común: la polémica, la discusión a veces ofensiva, los mensajes con poco sentido común y el contraste de los que llaman a la calma, a abandonar los insultos y amenazas. En esta etapa descubrimos algunos lados “ocultos” de varias personas, como también encontramos a líderes y mediadores que en algunos momentos lograron disminuir el tono de la polémica.

WhatsApp es una red de memoria corta, contrario a Facebook, donde es más sencillo hallar los mensajes. En WhatsApp la cantidad de mensajes es tan alta, que pocos pueden leer todas las conversaciones y se concentran generalmente en las últimas.

No existe una estrategia clara de cómo emplear esta Red en la campaña electoral. En todos los grupos la tendencia fue añadir las mismas imágenes y videos varias veces para contrarrestar las del grupo rival, pero al parecer no da los frutos esperados.

Esta conclusión se desprende de las respuestas a otra de las preguntas de la encuesta, que valoró la influencia que los mensajes tienen en la decisión de voto en las elecciones.

Entre poco y casi nada, se encuentran siete de cada diez participantes. El resultado demuestra que los mensajes en WhatsApp no tienen el efecto esperado. 

Es probable que después de las elecciones vuelva a reinar la calma, es probable también que dentro de cuatro años vuelva a realizar un análisis sobre el mismo tema, pero no aseguro que WhatsApp y Facebook sigan teniendo la misma preferencia. 

miércoles, 29 de junio de 2016

Esta no es la Universidad que tenemos.

El pasado 19 de junio, el diario El Deber, órgano de circulación nacional con sede en Santa Cruz publicó un trabajo denominado “La campaña del “regalito” se apodera de la Gabriel" firmado por Ruy Dalence Delgado.

En dicho trabajo se realiza un “análisis” de la campaña electoral que por estos días mueve a varios frentes de la U, en una contienda para elegir Rector, Vice Rector, Decano, Vice Decano y Jefes de Carrera. Destaca por encima de todo lo más negativo y sucio de esta campaña, que en el fondo es el reflejo de lo que sucede en el país. Recuerde solamente las campañas electorales, los regalos, las prebendas, las falsas promesas y traslade eso a la U.

Es totalmente cierto que la U está disfrazada, sus muros, pasillos, pisos, escaleras y hasta los árboles están llenos de afiches, plásticos de colores, banderas y cuanto pueda llamar la atención de un color u otro. Igualmente prosperan las casas y toldos de campaña, la música, el corte y alisado de cabello, el regalo de palomitas de maíz, panchitos y algodón de azúcar. Eso se ve con solo traspasar las puertas abiertas para todos.

Sin embargo señor periodista hay muchas cosas que usted no vio, que tal vez no preguntó o lo peor que ni pensó que existían.

Las aulas no están vacías, como usted muestra en una de las fotos, es que acaso su cámara quedó sin batería para recoger las cientos de aulas donde los estudiantes y profesores pasan clase, a pesar de la música y los regalos.

En dicho trabajo se recoge una valoración externa y en mi opinión fuera de lugar del respetado Carlos Hugo Molina, donde señala y cito textualmente: “Bajo estas condiciones, sin aporte sustantivo para la región y el país, la universidad no le sirve a nadie” Quisiera entender que “nadie” se refiere a la famosa historia de Odiseo y Polifemo, donde el primero engaña al cíclope, haciéndose llamar nadie, para salir con sus hombres del encierro.  

La Universidad que tenemos.

La Universidad, es el reflejo de lo que sucede en el país, no somos un ente aparte, aislado y aséptico. Está bajo el efecto de las presiones de todos los grupos que intervienen desde la sociedad en todos sus niveles y estratos. Se somete a las variaciones de la economía, a los cambios de la ciencia y de la conciencia social.

La UAGRM es la universidad que más creció en infraestructura en los últimos diez años, es la única que tiene presencia en muchas de las provincias del Departamento. Es una mega universidad que crece cada año, a un ritmo mayor que sus ingresos le permite.

Es muy probable que desconozcan los resultados que se plasman en las 24 Expo Ciencia que la Universidad ha realizado hasta el 2015. Tampoco se conocen las patentes que los profesores de la Universidad han recibido, como es el caso de las dos últimas, sobre el alimento complementario para niños de 6 meses a cinco años, o la de la harina de pan de arroz instantáneo. 

También se desconocen las investigaciones realizadas y con frutos directos en el desarrollo de la región y del país. Por ejemplo en el campo agrícola, que cuestiona Carlos Hugo Molina, se pueden señalar los aportes realizados al mejoramiento de la soya, al análisis de la fruticultura cruceña, al estudio de la contaminación ambiental que genera la industria lechera, la identificación de las variedades y la productividad de la almendra chiquitina, al mejoramiento de pastos, al crecimiento del ganado, entre otros muchas.
    
Además un punto que la sociedad no conoce en detalle es la imposibilidad de los profesores de la U, de impartir posgrados, asesorar tesis de maestría o de doctorado. La Ley Financial impide el pago a los profesores por este tipo de trabajo. ¿Cómo la sociedad se pronuncia por un pago justo al trabajador y olvida este compromiso con la academia y la investigación?.

Otro elemento a destacar y que no es recogido por ningún medio, es el proceso de acreditación nacional e internacional que se lleva a cabo en nuestra Universidad. Hoy contamos con 22 carreras acreditadas que representan casi el 40% de todas las carreras. De estas cinco tienen certificación internacional.

Tampoco se mencionan los miles de participantes en los Mooc que la Carrera de educación hizo en los últimos años, las investigaciones con los hijos de los reclusos de Palmasola, el trabajo con las comunidades chiquitanas, el impulso al turismo, los estudios psicológicos de la población cruceña y otros tantos trabajos que llenarían todas las páginas de El Deber.

Si repasamos los periódicos de la región veremos que muy pocos cuando tratan el tema de la educación lo hacen de manera positiva. Casi siempre prima lo negativo y poco se destacan las miles de horas que los profesores dedican a formar a los que hoy trabajan en todos los ámbitos de nuestra región. Ese aporte es olvidado y transformado en información vulgar e incompleta.


La Universidad no se libra de sus errores, de sus problemas, como los tiene la sociedad, pero reclamo respeto a nuestros profesores, que unos pocos no son la mayoría de los que comprendemos que la educación y la formación es un acto de amor infinito. 

viernes, 3 de junio de 2016

El rediseño curricular de la Licenciatura en Ciencias de la Educación. (1)

El crecimiento de la información, los grandes cambios en la ciencia y su aliada la tecnología, los nuevos problemas que enfrenta la humanidad, entre otros tantos elementos obligan a una preparación permanente, actualizada y en constante cambio. Lo anterior es una de las razones por lo que la mayoría de las carreras universitarias asumen como tareas prioritarias los procesos de modernización y actualización de su malla curricular, adaptándola a las nuevas exigencias.

Esta necesidad fue la razón por la que el Decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, designó una comisión encargada del rediseño y actualización de la licenciatura en Ciencias de la Educación. La misma fue creada a finales del 2014 e integrada por la Dra Rosario Betancourt García, la Dra Wilma Forest Herrera, la Msc María del Pilar Trigueros, la Msc Edith Villarroel Fernández, el Dr Henry Andrade Sánchez, el Dr Carlos Bravo Reyes y liderados por el Director de la Carrera el Msc Rafael Melgar Portales.

Edificio donde se ubica la Carrera
Nuestra Carrera se crea en 1993 bajo la modalidad presencial y paralelamente se organizó el programa de licenciatura para maestros normalistas de los niveles de educación primaria y secundaria bajo las modalidades semipresencial y a distancia conforme a los requerimientos establecidos por la Ley 1565 de la Reforma Educativa de aquel entonces.

A partir del 2002 entra en vigencia un nuevo diseño curricular (PL 145–9) para la formación de licenciados en educación vía bachilleres bajo la modalidad presencial. De inmediato dicho plan contó con una gran aceptación entre los jóvenes bachilleres del Departamento, lo que se vio reflejado en la cifra de matriculados que fue en aumento hasta el 2009.

Desde el 2010 y hasta el 2015 la matricula descendió un 36%, lo que se debe a muchas razones. Entre ellas destaca que las autoridades universitarias regulan el ingreso a partir de fórmulas matemáticas poco comprensibles que favorecen unas carreras en detrimento de otras. Por lo que en cada año los cupos para nuestra Carrera se vieron reducidos.

Sin embargo en mi opinión hay otro factor que también es responsable de esta baja tasa de ingresos. Por lo general, la licenciatura en educación se asocia directamente con la práctica docente, con el trabajo en el aula, en otras palabras con la formación profesoral. Una revisión de los currículos de esta profesión en numerosas universidades corrobora este criterio.

Pero en Bolivia sucede un fenómeno diferente, las licenciaturas en educación que se ofertan en las universidades públicas y privadas, no están dirigidas al trabajo en aula. Por ello el perfil de sus graduados, del que comentaremos en otras entradas, es más amplio y diverso. Lo anterior puede parecer un acierto de estas carreras, lo cual es correcto, pero al analizarlo desde otro punto de vista, la interpretación puede ser diferente.

En Bolivia la formación normalista se mantiene, aunque con otra denominación. Como gremio estos profesores se opusieron a que los licenciados en educación pudieran trabajar como profesores en las escuelas fiscales e incluso ocupar cargos en este tipo de institución. Sin embargo muchos de esos profesores normalistas, se graduaron de licenciados en nuestra Carrera

La nueva Ley de Educación Avelino Siñani - Elizardo Pérez, promulgada por el actual Gobierno Nacional en diciembre del 2010, cita en el artículo 36: “(Exclusividad de la Formación de Maestras y Maestros). Las Escuelas Superiores de Formación de Maestras y Maestros son las únicas instituciones autorizadas para ofertar y desarrollar programas académicos de formación de maestras y maestros”. A su vez el artículo 38 de la citada Ley señala: “El Ministerio de Educación otorgará el Título de Maestro con grado de Licenciatura, y su respectivo reconocimiento en el Escalafón del Magisterio”.

Lo anterior puede interpretarse que la licenciatura en educación para las universidades y de maestro para las Escuelas Superiores de Formación de Maestras y Maestros, antes llamadas Escuelas Normales, tienen puntos en común, pero perfiles opuestos. Es en este contradictorio panorama nacional que nuestra Carrera se desenvuelve en el último lustro.

La situación actual de la Carrera de Ciencias de la Educación

El currículo actual no fue modificado sustancialmente desde el 2002, quedó rezagado de la realidad educativa actual, además de no actualizarse en campos que no son cubiertos por otras carreras y donde el licenciado en educación puede trabajar y aportar al desarrollo del país. Otro elemento tomado en cuenta para la modificación curricular es el bajo nivel de titulación en relación con los inscritos y los que concluyeron el plan de estudios (egresados), situación que es similar a lo que sucede en el sistema de universidades públicas.

Desde el 2010 al 2014 el promedio de titulación anual fue del 4,2 por ciento en relación con los inscritos en la carrera. Si ese dato lo analizamos tomando en cuenta los estudiantes que culminan la Carrera en los diez semestres, sin interrupción alguna, el número disminuye al 3,0% como demostró la investigación que realizaron dos estudiantes.

En esa misma investigación se demostró que como promedio los estudiantes requieren 13 semestres para alcanzar el noveno semestre, es decir seis años y medio, eso sin contar la defensa de su trabajo de grado o la modalidad que seleccionen en el décimo semestre. Si los resultados anteriores son preocupantes y no exclusivos de la Carrera, no debemos dejar de reconocer la poca investigación que se realiza, tanto por estudiantes como por profesores.

En el primer caso, los estudiantes deben seleccionar una asignatura final de grado en el noveno semestre, donde inician una investigación que debe ser defendida en el siguiente semestre. Sin embargo el 63% abandona esa investigación para matricular un Diplomado como modalidad de graduación y evitar la defensa de sus trabajos de investigación. Esta práctica muy extendida en casi todas las carreras de nuestra Universidad atenta directamente a la investigación. 

Al analizar el panorama de la investigación por parte de los profesores encontramos que carecen de incentivos para investigar, e incluso para trabajar en programas de postgrado, asesorar tesis de maestría y doctorado por la prohibición que establece la Ley Financial de percibir dos salarios en la misma institución. Aun cuando el posgrado y la asesoría de tesis no conlleven un salario mensual, tampoco puede recibir la remuneración. Esto implica la imposibilidad de realizar las tareas anteriores. 

Con estas premisas y tomando en cuenta las entrevistas a los graduados, a sus empleadores, a autoridades del sector educacional y la auto evaluación de la Carrera, los integrantes de la Comisión nos dimos a la tarea de comenzar el complejo trabajo de diseñar el nuevo currículo. El punto de partida fue las bases del diseño curricular, de las que comentaré en el siguiente trabajo. 

lunes, 1 de diciembre de 2014

El blog de los estudiantes: método y medio en su SPA



Desde hace varios años uno de los contenidos que no he modificado en el Taller de Multimedia didáctico, es la creación del blog. 
 
Esta asignatura es la última del área de Tecnología educativa y se desarrolla en el octavo semestre de la Licenciatura en educación. A estos estudiantes les resta la elaboración de su trabajo final de grado y su defensa en el décimo semestre de la Carrera. En el noveno semestre los estudiantes están en la obligación de seleccionar una de las asignaturas finales de grado y realizar un trabajo de integración de los conocimientos en el área que seleccionen.

En una de las sesiones de revisión pública de los blogs
Este tipo de trabajo requiere del empleo de manera intensiva de las competencias necesarias en el campo de la investigación, a las que se le suman las habilidades para redactar, sintetizar y comunicar los resultados de sus investigaciones, que teóricamente deben ser desarrolladas en los ocho primeros semestres de la Carrera. Sin embargo los profesores que trabajamos en esta última etapa de sus estudios nos percatamos que los estudiantes tienen grandes deficiencias en estas áreas tan importantes en su formación.

Las investigaciones que realizan en diferentes asignaturas se limitan en muchas ocasiones a copiar y pegar de documentos en línea, faltando casi siempre su valoración personal. A todos estos problemas se unen los errores de redacción, síntesis y ortografía que convierten sus trabajos en un enmarañado texto donde adivinar es más fácil que interpretar. 

A partir de estas observaciones personales insisto con mis estudiantes de octavo semestre en la necesidad de reducir estos problemas. Para ello la mejor manera es haciendo, es decir profundizar en lo que siempre se hace; leer y escribir. Aun en medio de la vorágine de información y medios que vivimos, leer y escribir sigue siendo el centro de toda investigación. 

Comprendemos que escribir, por el solo hecho de ejercitación no es una tarea motivadora, pero cuando esta acción se vincula a una actividad concreta si puede transformarse en un ejercicio útil. Esta es la razón principal por la que trabajo con ellos en la creación de sus blog. En las orientaciones a esta tarea sugiero que la tomen como algo agradable, útil y necesario para lo que les espera en su noveno semestre. De este modo el blog actúa en calidad de método, es decir contribuye a mejorar las habilidades necesarias para resumir, escribir e interpretar.

El blog actúa también como medio cuando los estudiantes buscan soluciones prácticas para editar el encabezado, acudiendo a sitios especializados como PicMonkey De igual modo al agregar elementos multimedia, listas de interés y otra variedad de gadgets están mejorando su experiencia de trabajo con la Web 2.0

El tema del blog que los estudiantes construyen es libre, no están sujetos a un criterio específico, como tampoco en su diseño o forma de escribir. Estos requerimientos son para tratar de evitar el cumplimiento de la tarea solo con el propósito de ser evaluados y por ende obtener la calificación.

En una encuesta de evaluación al trabajo del profesor y al de ellos mismos, que tomo siempre al finalizar el curso, la preferencia por el trabajo del blog, generalmente se ubica después de la edición de video. En este último semestre, recién concluido, los estudiantes prefieren la edición de video en un 87% y la creación del blog en un 79%, por lo que diferencia es pequeña.

Durante el semestre los estudiantes muestran varias veces en clases el avance de su blog. Esta tarea evaluativa tiene también el propósito de intercambiar las ideas de los blogs, medir su avance, señalar otras formas de trabajar y en general demostrar su utilidad. En la totalidad de los estudiantes, la creación del blog está entre las principales tareas dentro de su sistema personal de aprendizaje.

Pero aun con el desarrollo que observo en muchos blogs, estas acciones no son suficientes. En los blog se sigue detectando la mala costumbre de copiar y pegar, se aprecia además que algunos se restringen únicamente a colocar la cantidad de entradas mínimas exigidas por el profesor y a no ser productores de sus propias ideas.

Con satisfacción observo que en este último semestre varios de estos problemas han disminuido y puede ser fácilmente observable en la lista de blogs que acompaña el final de este trabajo. La selección toma como punto de partida el equilibrio entre lo que publican y su opinión personal. Además de valorar la redacción, la ortografía y la originalidad de las entradas.Estos son los blogs, de seguro sus opiniones ayudarán a mejorar estos trabajos y en especial contribuir a elevar la motivación de estos estudiantes.  

Estrategias de aprendizaje de Paola Sanchez Imana
Educar para la vida de Yovana Soto Méndez 
La Web 2.0 de Irene Apaza Alanoca 
Educación y tecnología de María Fátima Apaza Zegarra 
Redes sociales y más de Aliane Mamani León 
La educación y la tecnología de Alejandra María Cisucanqui Poma 
Tecnología y sistema personal de aprendizaje de Victoria Román Colque 
Siempre educación de Carmen Rosa Sánchez Salvatierra