domingo, 21 de junio de 2026

El nuevo despertar docente frente a la inteligencia artificial

En colaboración con Mercedes Leticia Sánchez

La historia humana siempre ha estado vinculada con la capacidad de crear herramientas para ampliar las posibilidades de existencia. Durante miles de años, las tecnologías estuvieron orientadas principalmente a extender las capacidades físicas humanas: cultivar la tierra, transportar objetos, construir ciudades o acelerar procesos mecánicos.

La revolución industrial marcó un punto de inflexión al permitir que las máquinas sustituyeran parte del esfuerzo físico humano mediante procesos automatizados de producción. Más tarde, las tecnologías digitales ampliaron las capacidades de comunicación y acceso a la información. En la actualidad, la inteligencia artificial introduce una diferencia fundamental respecto a las revoluciones anteriores: la herramienta deja de limitarse al trabajo físico o mecánico y comienza a intervenir en espacios asociados históricamente con la cognición humana.

Actualmente, sistemas de inteligencia artificial pueden redactar textos, producir imágenes, analizar datos, generar simulaciones conversacionales y organizar grandes volúmenes de información en cuestión de segundos. Aunque estas tecnologías no poseen conciencia humana ni comprensión emocional auténtica, sí transforman profundamente la manera en que las personas interactúan con el conocimiento.

Esta transición modifica la percepción tradicional sobre la inteligencia y la creación. Durante siglos, escribir, interpretar o producir conocimiento eran actividades exclusivamente humanas. Hoy, la humanidad presencia el surgimiento de sistemas capaces de simular ciertas expresiones del pensamiento mediante algoritmos entrenados con enormes cantidades de datos.

El impacto cultural de este cambio es profundo. La humanidad atraviesa una etapa donde la inteligencia deja de percibirse únicamente como una capacidad biológica individual y comienza a coexistir con sistemas artificiales capaces de participar en procesos de producción simbólica y organización del conocimiento.

Caldevilla-Domínguez (2024) advierte que la incorporación de IA en la educación superior obliga a reflexionar críticamente sobre aspectos relacionados con transparencia, equidad, privacidad y responsabilidad ética. Por ello, el desafío contemporáneo no consiste solamente en incorporar nuevas tecnologías, sino en comprender críticamente el impacto humano y social de estas transformaciones.

El nuevo despertar docente

Durante décadas, gran parte del sistema educativo acostumbró al docente a desempeñar un papel predominantemente pasivo frente a la tecnología. Las plataformas digitales eran diseñadas por especialistas externos y el profesorado aprendía únicamente a utilizar herramientas previamente estructuradas. El docente ocupaba principalmente el rol de consumidor tecnológico.

Sin embargo, la inteligencia artificial generativa comienza a alterar profundamente esta dinámica.

Por primera vez, millones de docentes tienen acceso directo a sistemas capaces de asistir procesos de creación pedagógica mediante lenguaje natural. Actualmente, un profesor puede solicitar la generación de secuencias didácticas, rúbricas automatizadas, simuladores educativos, materiales multimedia o recursos adaptados a contextos específicos sin requerir conocimientos avanzados de programación.

Más allá de la automatización, este fenómeno representa una transformación histórica en la identidad profesional docente. El profesor deja de ser únicamente usuario de tecnología y comienza a participar activamente en la creación de soluciones pedagógicas digitales. Surge así una nueva figura: el docente creador.

El concepto de “despertar docente” no debe interpretarse únicamente como adquisición de competencias tecnológicas. Hace referencia a una toma de conciencia histórica frente a un cambio civilizatorio que redefine la relación entre humanidad, inteligencia y conocimiento.

El docente contemporáneo no solo aprende nuevas herramientas; también debe comprender críticamente las implicaciones culturales, éticas y epistemológicas de convivir con sistemas capaces de producir contenidos automatizados.

El riesgo de una automatización superficial

A pesar de las oportunidades que ofrece la inteligencia artificial, también existen riesgos asociados con una adopción superficial o acrítica de estas tecnologías.

Uno de los principales problemas consiste en sustituir el pensamiento pedagógico por producción automatizada de contenidos. Cuando la IA se utiliza únicamente para generar respuestas rápidas sin análisis crítico ni contextualización educativa, existe el riesgo de empobrecer la reflexión académica y debilitar la construcción intelectual propia.

Gallent-Torres et al. (2023) advierten que la inteligencia artificial generativa plantea desafíos relacionados con nuevas formas de plagio académico, problemas de autoría y riesgos para la integridad académica. El problema no radica exclusivamente en la existencia de herramientas inteligentes, sino en la posibilidad de reemplazar el pensamiento humano por automatización acrítica.

La preocupación ética también se extiende hacia la privacidad de datos, la transparencia algorítmica y los sesgos presentes en muchos sistemas inteligentes. Vílchez Ruiz (2024) señala que el desafío contemporáneo no consiste solamente en restringir el uso de IA, sino en enseñar formas éticas y responsables de interacción con estas tecnologías.

En este contexto, el nuevo despertar docente implica reconocer que la educación no puede reducirse a procesos automatizados. La inteligencia artificial puede asistir tareas pedagógicas, pero no sustituir dimensiones profundamente humanas como:

  • la sensibilidad educativa;
  • la interpretación crítica;
  • la comprensión contextual;
  • la construcción ética;
  • y el acompañamiento emocional del aprendizaje.

La tecnología puede generar información; sin embargo, comprender críticamente el sentido humano del conocimiento continúa siendo una tarea fundamentalmente educativa y por ende humana.

Conclusiones

La inteligencia artificial representa uno de los cambios culturales y tecnológicos más significativos de la historia contemporánea. Más allá de sus capacidades técnicas, su verdadero impacto radica en modificar la manera en que la humanidad comprende la inteligencia, la creación y la producción del conocimiento.

La especie humana que alguna vez aprendió a sembrar la tierra ahora desarrolla sistemas capaces de producir textos, imágenes y respuestas mediante inteligencia artificial. Esta transición histórica no constituye únicamente una revolución tecnológica; representa también un cambio profundo en la relación entre humanidad y conocimiento.

En este escenario emerge un nuevo despertar docente frente a la IA. Este despertar no consiste únicamente en aprender a utilizar plataformas digitales o automatizar tareas pedagógicas. Consiste en tomar conciencia de que la educación atraviesa una transformación histórica donde cambian las formas de construir pensamiento, producir conocimiento y comprender la inteligencia misma.

El docente contemporáneo ya no puede permanecer únicamente como consumidor pasivo de tecnologías diseñadas por otros. Debe desarrollar capacidades críticas, éticas y creativas que le permitan participar activamente en la construcción del nuevo ecosistema educativo digital.

No obstante, este proceso exige prudencia y reflexión crítica. La inteligencia artificial no reemplaza la complejidad humana ni garantiza automáticamente progreso educativo. Su incorporación debe realizarse desde enfoques éticos y humanistas que prioricen el pensamiento crítico, la autonomía intelectual y la formación integral de las personas.

El verdadero desafío educativo del presente no consiste solamente en adaptarse tecnológicamente a la inteligencia artificial, sino en comprender críticamente el cambio de época que esta tecnología inaugura para la humanidad.

Referencias

Caldevilla-Domínguez, D. (2024). Usos éticos de la IA en la universidad moderna: Más allá del plagio. EDU Review, 12(1), 57–65. https://doi.org/10.37467/revedu.v12.5184

Flores Morales, J. A., Quinteros María Fe Guadalupe, R., Contreras Maguiña, A. P., & Luna Román, E. A. (2024). Originalidad y honestidad intelectual: Navegando por las aguas del plagio. Revista de Climatología, 24, 2032–2038. https://doi.org/10.59427/rcli/2024/v24cs.2032-2038

Gallent-Torres, C., Zapata-González, A., & Ortego-Hernando, J. L. (2023). El impacto de la inteligencia artificial generativa en educación superior: una mirada desde la ética y la integridad académica. RELIEVE, 29(2). https://doi.org/10.30827/relieve.v29i2.29134

Ibarra Beltrán, Á. de J., Aguayo Álvarez, Z., & Velázquez García, R. E. (2023). Desmitificando el plagio digital: percepciones y realidades de la ética estudiantil desde el Centro Universitario de Tonalá. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, 4(5), 1418–1431. https://doi.org/10.56712/latam.v4i5.1403

Vílchez Ruiz, M. I. (2024). Contenido educativo con inteligencia artificial: ¿Restringir o enseñar a personalizar éticamente en el ámbito educativo? Revista Ciencia & Tecnología, 24(44).

 

lunes, 15 de junio de 2026

Resultados de la segunda Prueba de Suficiencia Académica (PSA) en la Facultad de Humanidades.

Como explicamos en anteriores entradas, cada año se llevan a cabo dos procesos de admisión a la universidad. A inicios del año se realiza el Curso preuniversitario (CUP) que implica la preparación del bachiller mediante clases virtuales, durante al menos seis semanas. La otra modalidad es la Prueba de Suficiencia Académica (PSA), donde los bachilleres solo se preparan de modo autodidacta, estudiando con los textos de cada una de las cuatro materias exigidas.

La PSA, por lo general, se vuelve a tomar al concluir el CUP para aquellos que no lo aprobaron o los que no pudieron inscribirse. También se repite al finalizar el primer semestre, ya que la mayoría de las carreras se organizan por semestres. En el caso de Humanidades, las carreras de Actividad Física, Comunicación, Educación, Psicología, Sociología y Turismo son semestralizadas.

Para este semestre se establecieron dos períodos para realizar la PSA; el primero de ellos, llevado a cabo el viernes 12 de junio, en el que se presentaron los aspirantes a las carreras anteriores, menos la de Actividad Física. El lunes 29 de junio se llevará a cabo la PSA para Actividad Física y para todos los que quieran volver a tomar el examen.

Resultados de la segunda PSA. 2026

Para esta prueba se matricularon 271 estudiantes, de los que solo uno no asistió por razones de salud. Al igual que en las anteriores, se examinaron las asignaturas de Biología, Lenguaje, Historia y Psicología, con los mismos textos previamente aprobados. En esta segunda PSA aprobó el 81 % de los postulantes.

Elaboración propia. Comparativa entre PSA I y PSA II

En la primera PSA se obtuvo un 73 % de aprobados, que escaló hasta el 81 % en la segunda prueba.

Resultados por materia

 

Elaboración propia: Comparativa entre aprobados por materia en la PSA I y la PSA II

En comparación con la PSA I, la diferencia entre los resultados entre una y otra asignatura es muy poca; en Biología es de un 3 % y las restantes es entre uno y dos por ciento, por lo que no es significativo.

Opiniones de los aspirantes y su comparación con la PSA I.

Al igual que en las evaluaciones anteriores, se elaboró una encuesta para conocer las opiniones de los estudiantes. Se comunicó en el grupo de WhatsApp de los aspirantes, en el que participaba la mayoría de ellos. La encuesta fue respondida por cerca del 60 % de los integrantes del grupo.

Una de estas preguntas indagó por su nivel de preparación para el examen. En la gráfica se aprecia la comparación entre la PSA I tomada al finalizar el CUP y la PSA II realizada el 12 de junio.

La mayor diferencia se observa en la respuesta de alto, donde crece más del doble respecto a la PSA I y, por ende, baja en medio. Se puede apreciar que entre alto y medio se encuentra la mayoría de los encuestados, siendo más recurrente el valor medio.

Otra de las preguntas investigó por la resolución de los cuestionarios de autoevaluación. Como se comentó en el análisis anterior, los estudiantes emplean NotebookLM para resolver varios cuestionarios de las materias evaluadas. En esta PSA II se crearon dos cuestionarios por cada materia, a diferencia de la primera, donde solo encontraron uno.

En la respuesta afirmativa (si los resolvió), se aprecia un incremento de 20 puntos porcentuales entre la anterior PSA con respecto a esta.

Para la PSA II se creó una nueva pregunta, que en la PSA I no se realizó y es la que muestra la gráfica.

En esta pregunta se verifica que entre excelente y bueno se hallan más del 90 % de los encuestados, lo que demuestra la utilidad de este recurso de IA.

La última de las preguntas fue de carácter abierto y no obligatoria, donde se pedía sí querían dejar un comentario sobre la PSA y su organización. El resumen de las respuestas destacó la experiencia de manera muy positiva, predominando los agradecimientos hacia el equipo organizador y el reconocimiento al valor de los materiales, cuestionarios, mapas y herramientas digitales empleadas para la preparación de la PSA. Los participantes destacan que estos recursos les permitieron estudiar con mayor orientación, resolver dudas y llegar al examen con más seguridad. Algunos sugirieron incrementar los cuestionarios de autoevaluación y otros se autocriticaron por disponer de poco tiempo para estudiar.

Conclusiones.

La PSA II fue aprobada por el 84 % de los bachilleres, a diferencia de la PSA I con el 73 %. La diferencia, aunque poca, puede encontrarse en dos elementos. El primero de ellos, el empleo de NotebookLM con dos cuestionarios de autoevaluación por cada asignatura, a diferencia de la PSA I, donde solo se creó un cuestionario. El segundo corresponde a que el 70 % de los reprobados en la PSA II, son los que se matricularon en los últimos tres días, por lo que tuvieron poco tiempo para estudiar. Esto significa que, mientras menos tiempo dedican a estudiar, los resultados son directamente proporcionales a la reprobación.

Para la siguiente PSA III agregaremos tarjetas de estudio y seguiremos con la misma estrategia de los cuestionarios de autoevaluación, pero los iremos creando cada tres días, con el objetivo de aumentar el interés y el tiempo de estudio.