domingo, 15 de marzo de 2026

Educar para la incertidumbre: el valor del pensamiento probabilístico

En colaboración con Mer desde Leticia Sánchez Ambriz.

El podcast es breve pero preciso en analizar el valor del pensamiento probabalísitco y que puedes escuchar aquí. 

El mundo contemporáneo atraviesa una etapa de transformaciones profundas que evidencian la creciente complejidad de los sistemas sociales, económicos y ambientales. Las crisis geopolíticas, la reconfiguración del orden internacional, los riesgos climáticos, la aceleración tecnológica y la volatilidad de los mercados configuran un escenario caracterizado por la incertidumbre permanente. En este contexto, la educación enfrenta el desafío de formar sujetos capaces no solo de comprender la realidad, sino de interpretar escenarios inciertos, evaluar riesgos y tomar decisiones informadas en entornos cambiantes.

Históricamente, el currículo escolar ha privilegiado una concepción del conocimiento basada en la estabilidad, la certeza y la respuesta correcta. Sin embargo, las dinámicas actuales muestran que los modelos deterministas resultan insuficientes para explicar los fenómenos contemporáneos.

La vida social, científica y económica se desarrolla en condiciones de variabilidad constante, lo que exige una transformación en los enfoques formativos. Desde esta perspectiva, el pensamiento probabilístico emerge como una competencia clave para la ciudadanía del siglo XXI, al posibilitar que los estudiantes desarrollen habilidades para analizar datos, anticipar escenarios posibles y comprender la naturaleza no lineal de los sistemas complejos.

Diversos teóricos han contribuido a fundamentar la relevancia educativa de esta competencia. Iddo Gal (2005) introduce el concepto de alfabetización probabilística para referirse a la capacidad de los ciudadanos de interpretar información estadística y probabilística presente en la vida cotidiana, particularmente en contextos de toma de decisiones. Esta visión amplía el alcance de la enseñanza tradicional de la probabilidad al situarla como una dimensión esencial de la formación ciudadana crítica.

De manera complementaria, las investigaciones en didáctica de la estadística desarrolladas por Carmen Batanero (2013) evidencian que el pensamiento probabilístico puede construirse desde edades tempranas mediante experiencias contextualizadas, experimentación y análisis de situaciones reales. Este planteamiento cuestiona la idea de que la probabilidad sea un contenido exclusivamente abstracto o propio de niveles educativos avanzados, y propone su incorporación progresiva en la educación básica como parte de una alfabetización científica integral.

Asimismo, el trabajo de David Spiegelhalter (2019) sobre la comprensión pública del riesgo destaca la importancia de formar ciudadanos capaces de interpretar datos inciertos en ámbitos como la salud, el medio ambiente o la economía. En sociedades caracterizadas por la circulación constante de estadísticas, predicciones y modelos de proyección, comprender la probabilidad se convierte en una competencia indispensable para el ejercicio del pensamiento crítico y la participación informada.

Desde una perspectiva epistemológica más amplia, Edgar Morin (1999) plantea que uno de los saberes fundamentales para la educación del futuro consiste en aprender a enfrentar la incertidumbre. Para este autor, la formación escolar debe orientarse hacia la comprensión de la complejidad y la interdependencia de los fenómenos, superando visiones fragmentadas del conocimiento. En este sentido, la integración curricular del pensamiento probabilístico no solo responde a una necesidad disciplinar, sino a la urgencia de preparar a los estudiantes para comprender un mundo caracterizado por la imprevisibilidad estructural.

La incorporación del pensamiento probabilístico en la educación no implica necesariamente la creación inmediata de nuevas asignaturas, sino la reconfiguración de experiencias de aprendizaje dentro de las áreas existentes, favoreciendo la comprensión de la incertidumbre como parte de la vida cotidiana.

En educación primaria, por ejemplo, los estudiantes pueden desarrollar nociones básicas de probabilidad mediante actividades como la predicción del clima semanal, la experimentación con juegos de azar controlados o la interpretación de gráficos sencillos relacionados con fenómenos cercanos a su entorno. Estas experiencias permitirían a los niños comprender que no todos los eventos responden a certezas absolutas, sino que existen distintos grados de posibilidad.

En el nivel de secundaria, el pensamiento probabilístico puede fortalecerse a través del análisis de situaciones reales como la variabilidad en el rendimiento académico, la probabilidad de ocurrencia de fenómenos naturales o la interpretación crítica de estadísticas difundidas en los medios de comunicación.

Actividades como la simulación de escenarios ambientales, el análisis de encuestas escolares o la comparación de datos históricos favorecen el desarrollo de habilidades para formular hipótesis, evaluar riesgos y tomar decisiones fundamentadas en evidencia.

Por su parte, en la educación media superior, la integración de modelos probabilísticos más complejos permite vincular el aprendizaje con problemáticas contemporáneas como el cambio climático, la movilidad social o las transformaciones tecnológicas derivadas de la inteligencia artificial.

El uso de herramientas digitales para analizar bases de datos, construir predicciones o visualizar tendencias contribuye a que los estudiantes comprendan la naturaleza dinámica de los sistemas sociales y científicos. De este modo, la probabilidad deja de ser un contenido aislado de la matemática formal y se convierte en un eje transversal para la comprensión crítica del mundo contemporáneo.

Integrar el pensamiento probabilístico en el currículo supone, en consecuencia, un cambio en la finalidad educativa. No se trata únicamente de enseñar procedimientos matemáticos, sino de promover una formación orientada a la interpretación de la complejidad, la toma de decisiones responsables y la construcción de ciudadanía informada.

En un contexto global marcado por la incertidumbre, educar en probabilidad implica preparar a las nuevas generaciones para convivir con la variabilidad, analizar información compleja y participar activamente en la construcción de futuros posibles.

En síntesis, el pensamiento probabilístico representa una competencia estratégica para articular educación, ciencia y sociedad en el marco de los desafíos del siglo XXI. Su integración transversal en la educación básica y media constituye una oportunidad para avanzar hacia un currículo más pertinente, prospectivo y humanista, capaz de formar sujetos críticos, resilientes y comprometidos con la comprensión y transformación de un mundo en constante cambio.

Referencias

Batanero, C. (2013). Teaching probability and statistics in school mathematics. Springer.

Gal, I. (2005). Towards “probability literacy” for all citizens. En G. A. Jones (Ed.), Exploring probability in school: Challenges for teaching and learning (pp. 43–71). Springer.

Morin, E. (1999). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. UNESCO.

Spiegelhalter, D. (2019). The art of statistics: Learning from data. Penguin.

 

 

viernes, 13 de marzo de 2026

Resultados de la PSA en la Facultad de Humanidades.

El ingreso regular a la UAGRM, según sus estatutos, puede realizarse mediante el CUP (Cursos Preuniversitarios), sobre el cual comentamos en otros artículos, o a través de la Prueba de Suficiencia Académica (PSA). En la primera modalidad, los estudiantes asisten a clases, que en nuestra Facultad fueron virtuales; en la PSA, en cambio, solo rinden el examen, equivalente al 100 % de la nota final.

En la PSA debe predominar el interés del estudiante por aprender de manera autónoma y en un tiempo breve. Desde la inscripción hasta la toma del examen, por lo general transcurren entre tres y cinco días. Para esta PSA se ofertaron 494 cupos y se matricularon 385 bachilleres, distribuidos como muestra la tabla.


Tabla 1. Inscritos en la PSA 1-2026. Datos oficiales

De los matriculados, solo dos no se presentaron al examen y, tras la tabulación de los resultados, el 73 % de los aspirantes ingresó a la Facultad. Estos resultados, comparados con el 65 % obtenido en el CUP, muestran que la estrategia adoptada para la PSA fue acertada.

Estrategia empleada en la PSA.

Para este examen, a diferencia de años anteriores, se empleó un sistema de recursos digitales. Los libros de texto de las cuatro asignaturas evaluadas se colocaron en un sitio de Google Sites, desde el cual los estudiantes podían descargarlos directamente. De este modo, se evitó la intermediación de personas que venden textos y que no corresponden a los contenidos.


La imagen muestra la pantalla central del sitio, con el diseño de la portada de cada libro.

Este sitio se complementó con un cuaderno en NotebookLM, al que también se incorporaron los libros, para que los estudiantes pudieran interactuar directamente con ellos, formular preguntas y consultar dudas, entre otras acciones. Además, lo que considero de mayor utilidad fue la creación de 80 preguntas, 20 por cada materia, para que se autoevaluaran varias veces.

Los cuestionarios emplean únicamente el contenido de cada texto, una característica central de NotebookLM, que solo utiliza las fuentes cargadas por el usuario.

En la imagen se observan los accesos a cada cuestionario y, a la derecha, una de las preguntas. Cada pregunta ofrece una pista, además de retroalimentación una vez respondida. Si el estudiante necesita más explicación, también puede iniciar un chat y profundizar en el contenido de cada texto.

Como forma de verificación de los datos comentados, se aplicó una encuesta en línea que se divulgó en el grupo de WhatsApp creado para los postulantes a la PSA. Constó de cinco preguntas; cuatro de ellas fueron de selección múltiple con una sola respuesta posible. De los 385 matriculados, 357 participan en el grupo, y respondió el 65 % de esa última cifra.

Una de las preguntas indagó sobre el acceso a los cuatro textos alojados en la web.

Se observa que casi la totalidad accedió a ellos y que las cifras de “No” y “No conocía” son insignificantes.

También se evaluó el acceso a los cuestionarios de autoevaluación en NotebookLM.

 

Las respuestas revelan que una gran parte de los bachilleres aspirantes resolvió los cuestionarios. Puede inferirse que su resolución contribuyó de manera importante al resultado de ingreso mencionado.

Una última pregunta indagó sobre el dispositivo más utilizado. La respuesta, muy similar a la obtenida en el CUP, se observa en la gráfica.

Las respuestas demuestran que la mayoría de los estudiantes emplea su celular para realizar la totalidad de las tareas relacionadas con la PSA. Como expresamos en el artículo anterior sobre el CUP, se trata de un dato que los profesores debemos tomar muy en cuenta.

Análisis estadístico.

Al igual que en el CUP, se realizó un análisis descriptivo mediante frecuencias y porcentajes dentro de cada carrera. Luego se aplicó la prueba de chi cuadrado de independencia y se calculó la V de Cramer para estimar la intensidad de la asociación. Dado que algunas categorías presentan frecuencias esperadas bajas, la lectura inferencial se complementó con una revisión de categorías reagrupadas para comprobar si el patrón general se mantenía.

En términos generales, no se observa un patrón diferenciado entre las respuestas analizadas y la carrera seleccionada, por lo que esta variable no influye significativamente en los resultados.

Carrera

Accedió a los textos (%)

Resolvió autoevaluaciones (%)

Preparación alta o media (%)

Preparación poco o baja (%)

Uso de celular (%)

Ciencias de la educación

86.7

69.9

85.5

14.5

80.7

Comunicación

93.6

83.0

93.6

6.4

74.5

Lenguas modernas

97.7

79.5

88.6

11.4

84.1

Sociología

89.7

79.5

94.9

5.1

89.7

Turismo

92.3

71.8

82.1

17.9

89.7

La tabla reúne los indicadores más útiles para una lectura comparada entre carreras. En cada caso se presenta el porcentaje de la respuesta favorable o predominante dentro de cada grupo. Se observa que las diferencias son poco significativas, lo que se comprueba en la tabla siguiente. 

Variable contrastada con carrera

p valor

V de Cramer

Lectura

Acceso a textos

0.292

0.138

No significativa

Cuestionarios de autoevaluación

0.772

0.098

No significativa

Nivel de preparación

0.250

0.140

No significativa

Dispositivo usado

0.313

0.136

No significativa


Conclusión.

Las diferencias que aparecen entre carreras tienen valor descriptivo, no explicativo. Se observan matices, pero no cambios estructurales. Por ejemplo, Comunicación destaca en la resolución de autoevaluaciones y Lenguas Modernas en el acceso a textos; sin embargo, tales diferencias no alcanzan una magnitud suficiente para sostener que la carrera determine un comportamiento distinto frente a la preparación.

El rasgo más estable del conjunto es la homogeneidad. La mayoría accede a los textos, una proporción amplia resuelve cuestionarios, el nivel medio de preparación predomina en todos los grupos y el celular concentra el acceso en casi toda la muestra.

Los procesos del CUP y de la PSA en la Facultad de Humanidades contaron siempre con una orientación pedagógica, además del apoyo de las máximas autoridades, lo que no sucedió en los pasados exámenes. Las aulas virtuales del CUP fueron diseñadas con el modelo ADDIE y sometidas a pruebas antes de ser utilizadas por los bachilleres. Por su parte, la PSA empleó un sistema de medios conformado por un sitio web en Google Sites y un cuaderno interactivo en NotebookLM. Estos elementos contribuyeron a que cerca de siete de cada diez postulantes ingresara a la Facultad, un logro que nunca se había alcanzado.