miércoles, 4 de mayo de 2011

Cómo enseñar valores con estos hechos


El lunes el mundo se enteró con gran velocidad de la muerte o asesinato de uno de los mayores terroristas Osama Bin Laden. 

Las redes sociales jugaron un papel importante en la difusión de la noticia y desde el mismo Pakistán hasta cualquier país latinoamericano incluido EUA la noticia se diseminó con una velocidad muy alta, que dejó establecido la enorme importancia que estas tienen en el mundo actual.

La noticia me trajo a la mente un problema que venimos enfrentando paulatinamente quienes nos dedicamos a la formación de personas y es el tema socorrido de los valores. En no pocas ocasiones escucho entre mis estudiantes universitarios que hay una pérdida de valores, que estos se transforman en otros y así el tema toma diferentes aristas. 

La muerte por mano ajena al terrorista no deja de ser polémica, más cuando es justamente el país que practica con más fuerza la eliminación violenta de sus enemigos. No podemos olvidar el asesinato del presidente Kennedy, en un oscuro hecho que a casi 40 años sigue en las penumbras y de otras tantas figuras donde el gobierno norteamericano jugó un papel decisivo. 

Inmediatamente después de la noticia se trasmitieron escenas de júbilo especialmente desde diferentes ciudades norteamericanas, donde la muerte o el asesinato como quiera llamársele despertó alegría. Por supuesto que hubo personas que aun cuando consideraban que se había hecho justicia, desaprobaban el método entrando en contradicción tanto con sus creencias espirituales como sus propios valores morales.

El acceso a las redes sociales no es exclusivo de un grupo de personas, son los jóvenes los que más acceden a estas y allí es donde obtienen la mayor información. Cómo puede el profesor de esos jóvenes tratar el tema de la muerte de una persona u otra, cómo se puede explicar la diferencia entre privar de la vida a un terrorista y dejar libre a otro. 

Hace semanas, por solo poner un ejemplo vimos el juicio que se le siguió al terrorista de origen cubano Posada Carriles, quien colocó la bomba que destruyó en pleno vuelo a un avión con 72 personas. El juicio se llevó a cabo justamente en territorio norteamericano y quedó exonerado de todas las culpas, no por dicho atentado, sino por un tecnicismo de la justicia norteamericana. Habría que preguntarse si  la diferencia entre uno y otro está en la cantidad de muertos, o la nacionalidad de los asesinados. 

Es muy difícil poder explicar esto a cualquier persona, es que los valores parece se pierden para unos y para otros se mantienen.

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