jueves, 2 de febrero de 2012

Con el celular en la clase. Primera parte

La invención de diferentes medios de comunicación siempre dejó el camino abierto para insertarlos en la actividad pedagógica. La imprenta, la fotografía, el cine, la televisión, la radio, el video hasta los actuales como las tabletas y celulares pueden contar con un lugar en la escuela.

La mayoría de estos medios surgieron en un contexto en el que, si bien no dejaban de tener un rol educativo no poseían una función didáctica explícita. Estos medios al ser incorporados al proceso pedagógico se insertan en una dinámica diferente en la que a sus posibilidades comunicativas y estéticas se suman las pedagógicas.

Al insertar estos medios en situaciones de aprendizaje, en un proceso pedagógico cuyo propósito no es solo que el estudiante aprenda sino que también se eduque, se activa una complicada red de relaciones entre los componentes, se establecen vínculos de carácter obligatorio y jerárquico en la que los medios se subordinan a objetivos, contenidos y métodos sin que por ello se establezca una linealidad en el análisis de dichas relaciones

El tema del comentario surge después de leer un reporte especial de “America Learning & Media”, donde se valora el llamado m-learning. Esta concepción se apoya en el empleo de dispositivos móviles, en especial el celular.

Imagen tomada de Gerencia Social
El reporte muestra diferentes casos de empleo de los celulares como agente para el aprendizaje y las valoraciones un poco apresuradas y superficiales de algunos llamados expertos en el tema.

El celular es un medio más, que como los anteriormente mencionados, surge en un contexto diferente al del aula. Por tal razón su inserción en el recinto educacional debe valorarse desde las posibilidades didácticas de los medios en un sentido general. Entre estas se pueden citar: 
      
  •      Ahorrar tiempo y disminuir el esfuerzo en la asimilación del contenido.
  • ·         Acelerar, enriquecer y optimizar los procesos psíquicos que transcurren durante el aprendizaje.
  • ·         Favorecer la motivación, el interés y la seguridad en el aprendizaje.
  • ·         Favorecer la concentración de la atención.
  • ·         Facilitar el acceso a la información con el empleo de varios canales.
  • ·         Lograr una mayor retención en la memoria de los conocimientos adquiridos.
  • ·         Contribuir a la formación de habilidades, hábitos y valores.

A partir de estas posibilidades didácticas hay que analizar las características del medio, en especial aquellas que permiten su incorporación a la actividad pedagógica.

En este caso es necesario estudiar la capacidad de visualización del medio, la cantidad y tipo de información que puede trasmitir, las posibilidades de organizar los contenidos y su acceso a otros con facilidad. A su vez y tratándose de un medio individual se debe valorar la disponibilidad del medio entre los alumnos, su actualización y en especial las posibilidades de cada tipo de celular.

A lo anterior se unen otros elementos propios de la Red, como es el caso de la adecuación a la pantalla del celular de los sistemas y páginas Web, las velocidades de conexión, las actualizaciones del soft de los celulares, la memoria de almacenamiento, los costos de su uso, entre otros. Estos elementos tanto técnicos como pedagógicos deben ser estudiados detenidamente antes de incorporarlo a la clase. 

Comprendemos que el método es quién determina el medio, pero sí decidimos emplear el celular en actividades de aprendizaje hay que partir que no se pueden organizar de la misma manera que sí se emplea otro medio. En este punto es dónde se corre el peligro de hacer fracasar cualquier intento de uso de este medio en el proceso pedagógico. No le veo sentido alguno a leer en la pantalla del celular un documento, cuando es más fácil en la pantalla de la computadora. Aquí de nada vale la movilidad, argumento de algunos para justificar el uso del celular en la clase, pues esta también existe con las netbook, tableta y otros medios similares.

El celular puede ser considerado como un medio del proceso pedagógico, seleccionado en función de lo que se desea alcanzar y en correspondencia con los métodos y demás componentes didácticos de dicho proceso. No se trata de emplearlo por novedad o porque todos los estudiantes tienen uno en su poder.

Es un error pedagógico usarlo por el concepto de innovar en la clase, aferrándonos a un entusiasmo pasajero, como tampoco es válido suponer que se logra un mayor aprendizaje, por la sola razón de su novedad. No olvidemos que siempre las empresas de telecomunicaciones son las ganadoras en este entusiasmo y muy pocas contribuyen a la educación.

Pensar de ese modo solo puede llevarnos a una profunda desigualdad entre los estudiantes, en marginar a unos e incrementar la brecha tecnológica entre muchos.

No hagamos del celular un medio que en vez de ser utilizado con razones pedagógicas se transforme en un medio excluyente.

2 comentarios:

  1. No me creo nada, quizá con un grupo de estudiantes modélicos pueda resultar provechoso, pero la realidad de nuestras aulas (las que yo conozco)de lo único que serviría para entorpecer y distraer el normal desarrollo de la clase. Las desviaciones al estado de tuenti, los mensajes de Whatsapp, las chorraditas de Facebook y demás serían los usos normales que se le daría a los móviles dentro de clase.

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  2. Probablemente en las primeras clases o con la novedad de poder usar estos dispositivos se produzca una dispersión; pero no por ello hay que negarse a la experiencia y a que adquieran la madurez para su uso. Es lo mismo que cuando le pasamos un lápiz a un niño. Primero hará rayas por todos lados, pero finalmente aprenderá a escribir.

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