miércoles, 8 de febrero de 2012

Con el celular en la clase. Segunda parte


En un comentario anterior señalé que el celular puede ser empleado en la clase como un medio de enseñanza. En esta condición de componente del proceso pedagógico, debe cumplir un grupo de funciones propias de los medios y se inserta en una estructura compleja. 

Su inclusión, no importa sí es en formas de organización a distancia o presenciales está supeditada a tres grandes grupos de elementos: la relación entre todos los componentes del proceso pedagógico, las posibilidades de empleo por parte de los estudiantes y las condiciones para su uso.

El primero de ellos es determinante en la selección del celular para la clase. Los medios y por ende el celular dependen ante todo de la relación con objetivos, contenidos y métodos, sin dejar de lado la evaluación. Por ende debe valorarse dentro del sistema de medios de la clase, es decir no actúa solo, sino en relación con todos los medios. Esto implica que no debe insertarse solo por el hecho de su novedad o para añadirnos al grupo de los innovadores.

El segundo grupo es el de las posibilidades de su empleo, que no significa solamente poseer el medio, sino cómo puede usarlo. No es difícil afirmar que la mayoría de los estudiantes disponen de este medio. En mi caso, por ejemplo, seis de cada diez personas en Bolivia tienen celular, mientras que la totalidad de mis alumnos universitarios tienen uno.

En ese sentido, se podría concluir que la existencia del medio, garantiza por completo su uso. Pero este es el error más frecuente, si de medios tecnológicos se trata. Debemos tomar en cuenta las posibilidades de ser empleado por parte del estudiante, es decir el acceso a la Web, el tipo y la velocidad de conexión, el tamaño de la pantalla, las posibilidades multimedia, el tipo de teclado, la duración de la batería, entre otros elementos técnicos.

En el plano personal se requiere identificar las habilidades de los estudiantes para trabajar con dicho medio, tanto en el sentido de la lectura, la escritura y el manejo en general del celular. Este es de los recursos más usados por los estudiantes, pero contradictoriamente alejado de cualquier actividad de aprendizaje. 

En el tercer grupo referido a las condiciones para su uso, es necesario considerar la capacidad del estudiante para concentrar la atención, en especial por el tamaño de la pantalla, los reflejos de la luz y los ruidos ambientales que dificultan dicha concentración.

Una vez valorado los elementos anteriores y llegado a la conclusión del uso del celular en la clase, viene la fase más compleja: integrarlo dentro de los contenidos y métodos. Tomando en cuenta las características anteriores es un medio que puede emplearse para cumplir funciones didácticas, como la de introducción a un nuevo tema, consolidar algunos tipos de contenidos, planificar actividades, documentar tareas como excursiones, visitas a museos y lugares de interés general, entre otras funciones. Un empleo es trabajar con códigos QR donde los estudiantes pueden desde el material impreso ampliar la información.

Es importante tomar en cuenta que un medio no debe sustituir a otro. Es decir sí la actividad que se está organizando puede ser realizada con otro medio, no seleccionar uno por ser el más moderno o atractivo, sino porque es el más útil.   

No neguemos el empleo del celular en nuestras clases, tampoco sobrevaloremos su utilidad, busquemos el punto de equilibrio de este medio que llegó al aula para quedarse. 

1 comentario:

  1. Estoy totalmente de acuerdo con sus expresiones, profesor. El celular puede ser un medio eficaz en la medida que lo utilicemos conforme a los criterios pedagógicos y pertinencia del grupo de estudiantes, alumnos, materia, etc. Dejemos la postura radical de rechazarlo per se

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