miércoles, 16 de septiembre de 2026

Cuando la IA empieza a interpretar por nosotros


Ilustración conceptual sobre IA, comprensión educativa y autonomía del estudiante

Un estudiante lee la consigna de la tarea que orientó el profesor y abre ChatGPT: “Explícame qué tengo que hacer”. Todavía no ha pedido que le escriba el trabajo. Sin embargo, la inteligencia artificial (IA) ya interviene en una parte del aprendizaje: comprender el problema. Esta acción nos invita a mirar más allá de la autoría del texto entregado. También necesitamos saber cómo llegó el estudiante a entender la tarea y qué decisiones pudo tomar por sí mismo.

Watson, Morgner y Brezovec (Watson et al., 2026) en un trabajo de reciente publicación, proponen estudiar la IA generativa como una infraestructura que media el significado educativo. Su revisión crítica integradora examina cómo reformula consignas, rúbricas, comentarios docentes y géneros académicos. Llaman transducción semántica a esa transformación de las demandas educativas en formas comunicativamente aceptables. Dicho de manera sencilla, una explicación puede sonar adecuada y, aun así, cambiar lo que se esperaba del estudiante.

La revisión toca otro punto interesante y muy común en estos tiempos de expansión de la IA y es que facilitar el acceso no resuelve todas las desigualdades. Importan las capacidades de uso y los modelos de buen desempeño que orientan el reconocimiento de los estudiantes. Su aporte es conceptual: no demuestra que utilizar IA cause dependencia ni estima la frecuencia de ese efecto. Ofrece una perspectiva para formular preguntas y examinar prácticas que podrían pasar inadvertidas.

Un ejemplo explica lo anterior. Si se le pide al estudiante: “Analiza críticamente las implicaciones educativas de la IA generativa”. La herramienta podría convertirla en una lista de ventajas y desventajas. El estudiante recibe una orientación comprensible, pero quizá pierde una exigencia central: discutir supuestos y valorar la evidencia. Si acepta ese esquema sin contrastarlo con el objetivo de la actividad, empieza a resolver una versión diferente de la tarea, deja de analizar.

Contrario a la anterior, podemos encontrar que un estudiante que desconoce parte del lenguaje científico-técnico, o no conoce a fondo el idioma, puede lograr con la reformulación de la IA, ayuda para comprender lo pedido por el profesor. Sería injusto confundir esa necesidad de apoyo con falta de capacidad. La pregunta pedagógica surge después: ¿el estudiante puede explicar lo que entendió, reconocer lo que cambió y justificar su interpretación?

Como profesores, también tenemos una responsabilidad en esta escena. Una consigna ambigua puede empujar al estudiante a buscar fuera del aula la claridad que no encontró en nuestras indicaciones. Antes de atribuir el problema a la tecnología, conviene revisar qué pedimos y cómo lo explicamos. Esa revisión puede incluir ejemplos, una conversación breve y criterios de evaluación comprensibles, que como profesores podemos asesorarnos con la IA.

Acompañar la comprensión y cuidar la autonomía

Desde el enfoque histórico cultural que orienta esta reflexión, aprender supone participar en actividades mediadas por otras personas y recursos culturales. Pedir ayuda forma parte de ese proceso. De este modo podemos valorar la mediación por las posibilidades que abre para comprender y actuar con mayor autonomía. Esto exige observar el aprendizaje a lo largo del tiempo y considerar los apoyos de accesibilidad que cada estudiante necesita.

Aquí encontramos una posible relación con la aitoxicación, entendida en este blog como una preocupación por la dependencia excesiva de la IA. La dependencia interpretativa sería una dimensión por investigar, no un diagnóstico establecido. Podría aparecer cuando alguien acepta reiteradamente la interpretación de la herramienta sin contrastarla ni elaborar la propia. Para estudiarla, habría que considerar la dificultad de la tarea, los conocimientos previos y las condiciones de enseñanza.

Un estudiante puede consultar varias veces la IA y discutir cada sugerencia con buenos argumentos. Otro puede hacerlo una sola vez y aceptar un planteamiento que no comprende. Como docentes, nos interesa observar qué decisiones conserva cada uno y cómo explica sus razones.

(Sambetova & Zhaidakbayeva, 2026) ofrecen una experiencia complementaria en educación informática. Evaluaron un modelo de tutoría que exige un intento inicial, proporciona pistas graduales y pide explicar el razonamiento. Compararon esa condición con recursos convencionales sin asistencia de IA. Informaron mejoras en resolución de problemas, con mantenimiento o aumento de los indicadores de independencia académica. Estos resultados corresponden al contexto y a las medidas del estudio; no garantizan el mismo efecto en cualquier asignatura.

La propuesta sugiere una adaptación sencilla para nuestras clases. Antes de consultar la IA, podríamos pedir al estudiante que escriba qué entiende de la consigna y dónde necesita ayuda. Después compararía su interpretación con la respuesta recibida. Al compartirlas, explicaría qué sugerencia aceptó, cuál descartó y por qué. El profesor tendría así una oportunidad de intervenir en la comprensión, cuando todavía es posible reorientar el trabajo.

Esta secuencia debe ajustarse al objetivo. Si queremos evaluar la interpretación de un problema, necesitamos observar esa actividad directamente. Si buscamos valorar un argumento disciplinar, aclarar el vocabulario de la consigna puede ser un apoyo legítimo. En ambos casos, conviene acordar cuándo y para qué puede emplearse la IA. La claridad protege al estudiante y hace más coherente la evaluación.

En una materia sobre evaluación educativa que impartimos, los estudiantes deben trabajar con un generador de prompt para iniciar el trabajo de creación de una institución educativa que los llevará por diez pasos hasta concluir con el sistema de evaluación de una asignatura. En la primera exposición de sus avances, tienen que mostrar la selección de tres instituciones y explicar las razones por la que descartaron dos. En este momento el estudiante confronta el trabajo de la IA con sus intereses y posibilidades reales.

La escritura académica requiere el mismo cuidado., por lo que a declarar que empleó la IA para redactar y buscar información, no explica si también ayudó a delimitar el problema o seleccionar los argumentos. Podemos solicitar una explicación breve de esas intervenciones y de las decisiones que asumió el autor. Una conversación sobre el trabajo puede mostrar comprensiones y dudas que la fluidez del texto deja ocultas.

Al cerrar una actividad, parece útil volver a una pregunta concreta: ¿qué puede comprender ahora el estudiante que antes no comprendía? Podemos explorarlo mediante un problema semejante, con apoyos ajustados a sus necesidades, y escuchar cómo razona. Si logra justificar mejor sus decisiones, tendremos indicios de avance. Nuestra tarea consiste en organizar ayudas que favorezcan ese progreso y revisar las que terminan sustituyendo su participación intelectual.

Referencias

Sambetova, R., & Zhaidakbayeva, L. (2026). A pedagogical model of generative AI tutoring in informatics education and its effects on problem-solving quality and academic independence. STEM Education, 6(5), 927–951. https://doi.org/10.3934/steme.2026037

Watson, S., Morgner, C., & Brezovec, E. (2026). Generative AI as meaning-mediating infrastructure in education: A critical integrative review of inclusion, exclusion, and semantic transduction. AI & Society. https://doi.org/10.1007/s00146-026-03221-4

martes, 8 de septiembre de 2026

Cómo aprovechar las skills de ChatGPT en una cuenta gratuita: una estrategia práctica para docentes y estudiantes

En dos artículos anteriores en el blog comentamos sobre la utilidad de las skills en la educación. Una skill es un conjunto organizado de instrucciones, criterios, procedimientos, plantillas y recursos que permiten especializar a ChatGPT, Claude y Gemini en una determinada tarea. Por el momento su producción y empleo completo están solamente disponibles para las cuentas de pago. Se pueden crear diferentes skills para cubrir todos los tipos de acciones que realizamos día a día con la IA

En el segundo de los artículos antes mencionados publicamos la skill evaluaciones educativas auténticas, que puede descargar desde aquí. En las cuentas de pago el proceso de creación y trabajo es diferente a las gratuitas. Para un usuario de ChatGPT puede parecer que la skill debe "instalarse" en ChatGPT como si fuera una aplicación, lo que es posible en las cuentas de pago. Sin embargo, para quienes trabajan con una cuenta gratuita, hay una estrategia mucho más sencilla y, en muchos casos, más práctica.

Proyectos de ChatGPT

Desde hace más un de un año ChatGPT incorporó los conocidos proyectos, que son espacios de trabajo para organizar tareas similares, donde se pueden añadir documentos y crear chats entre otras tareas. Lo importante es que el proyecto responda a una idea específica. Por ejemplo, para emplear la skill evaluaciones educativas auténticas, lo aconsejable es crear un proyecto con ese nombre o similar, pero en el que solo se trabaje la creación de evaluaciones.

En ese supuesto proyecto podemos cargar la skill a la que venimos refiriendo y pedimos crear un prompt maestro para trabajar con ella. No se trata de escribir un extenso prompt, sino de dejar que la propia IA lo haga por nosotros. Es decir, la lógica de la skill se transforma en un prompt maestro. En este proceso, el prompt no será el mismo para cada persona y eso se debe a varios factores: el nivel de personalización que hicimos en ChatGPT, la memoria de los chats anteriores y todas las tareas que realizamos en esta IA.

Por ejemplo, en el caso de la skill de evaluación auténtica, las instrucciones pueden establecer que el sistema debe comprobar la relación entre: resultado de aprendizaje → situación auténtica → consigna → proceso → evidencia → criterios → retroalimentación. Estas relaciones están contempladas en la skill y van a variar para otra skill.

El prompt maestro lo podemos guardar como un documento dentro del proyecto y cada vez que volvamos a trabajar en la creación de una evaluación, no es necesario volver a invocarlo.

El segundo componente de la skill son los documentos que la acompañan. En nuestro trabajo sobre evaluación auténtica, se identificaron diferentes elementos: principios de evaluación auténtica; contexto curricular y metodológico; diseño de rúbricas; evidencias del uso de IA; plantilla para diseñar la evaluación.

En la skill están las instrucciones que indican cómo debe trabajar la IA, mientras que en los documentos se encuentra el conocimiento y los criterios que se deben emplear para efectuar la evaluación.

El tercer componente es la conversación dentro del proyecto, lo que significa utilizar solamente el proyecto con el propósito de las evaluaciones, tal y como la skill original. Esta deja de ser una instrucción aislada y empieza a funcionar como un entorno de trabajo especializado.

En resumen, los pasos son los siguientes:

1-      Crear el proyecto con el nombre de la skill o similar (el nombre es solo la referencia para el usuario)

2-      Cargar la skill en el formato .zip o descomponerlo y solo cargar el archivo skill.md que encontrará en el archivo .zip

3-      Pedir a la IA que genere el prompt maestro, que debe guardar como una fuente en el proyecto.

4-      Trabajar en el proyecto, solo para las evaluaciones a las que se refiere la skill.

En este sentido, estamos trasladando por una vía más práctica una opción avanzada y disponible en cuentas de pago a una gratuita. Lo importante no es instalar la skill, sino emplear una metodología que siga el proceso de instrucciones precisas, documentos de referencia y un espacio de trabajo que es el proyecto. Esta organización únicamente depende de cada persona.