domingo, 30 de agosto de 2026

Agonizan los prompts, nacen las skills (parte dos). Una skill para ayudar al profesor a generar una tarea evaluativa para sus estudiantes

Recientemente escribimos sobre la evolución de los prompts, como el prompt aislado solicita una actuación; mientras una skill conserva una forma de actuar. Esta diferencia parece breve, pero transforma la relación con la inteligencia artificial. El prompt suele responder a una necesidad puntual. La skill se prepara para resolver una familia de tareas semejantes sin reconstruir todo el procedimiento cada vez.

En la práctica lo que agoniza es el aislamiento del prompt, pierde fuerza la práctica de buscar una instrucción milagrosa, copiarla, cambiar dos palabras y esperar un resultado confiable. Nace una lógica diferente: organizar el conocimiento necesario para que la inteligencia artificial desarrolle un proceso con cierta consistencia.

Esta transición modifica la pregunta inicial, antes nos preguntábamos qué prompt debíamos escribir. Ahora debemos preguntarnos qué procedimiento deseamos conservar, qué decisiones contiene, qué información necesita, qué errores debe evitar y cómo comprobaremos la calidad del resultado. El centro se desplaza desde la redacción de una orden hacia el diseño de una actuación completa.

De la conversación con IA al diseño de una skill para evaluar el aprendizaje

Una skill permite organizar las instrucciones como una capacidad reutilizable. Contiene orientaciones sobre qué tarea realizar, qué información solicitar, qué pasos seguir, cómo revisar el resultado y qué límites respetar. Puede incorporar ejemplos, plantillas y otros recursos de apoyo.

En educación, una skill puede orientar el diseño de una evaluación, la preparación de una presentación o la formulación de una microcompetencia, entre otras muchas situaciones. Su valor depende de la calidad del procedimiento pedagógico que contiene, de su adecuación al contexto y de la revisión del profesor.

Para comprenderla, resulta útil distinguir entre pedir un resultado y definir cómo debe construirse. Solicitar «elabora una evaluación sobre este contenido» deja numerosas decisiones abiertas. Una skill puede indicar que, antes de proponer la evaluación, se identifiquen el objetivo, las características de los estudiantes, las condiciones de trabajo y las evidencias que permitirán valorar el aprendizaje.

La diferencia con una conversación tradicional no consiste en que esta última carezca de profundidad. Mediante el diálogo también podemos construir propuestas rigurosas, corregir errores y establecer criterios detallados. De hecho, una conversación bien desarrollada puede ser el punto de partida de una skill.

La diferencia está en cómo se organizan y reutilizan las instrucciones. En una conversación, estas suelen quedar distribuidas entre distintos mensajes. En una skill, se reúnen en un conjunto explícito que puede aplicarse a nuevas situaciones. Esto facilita mantener criterios comunes, revisar el procedimiento y compartirlo, siempre que el entorno utilizado admita ese formato.

La conversación ayuda a construir el procedimiento; la skill permite conservarlo de forma organizada. Ambas formas de trabajo se complementan. Utilizar una skill no elimina el diálogo: puede requerir preguntas, aclaraciones y ajustes durante su aplicación.

Construyendo una skill

Crear una skill comienza por delimitar una tarea. No basta con pedirle a la IA que actúe como especialista. Es necesario precisar qué debe hacer y hasta dónde llega su intervención. Por ejemplo, acompañar el diseño de una evaluación es una tarea distinta de calificar automáticamente los trabajos de los estudiantes.

Después se identifican los datos necesarios para trabajar. En una propuesta educativa pueden ser la asignatura, el objetivo, los destinatarios, el tiempo, los recursos y la modalidad. También se define cómo proceder cuando falta información: qué debe preguntarse y qué aspectos admiten una propuesta provisional.

El siguiente paso consiste en organizar la secuencia de trabajo y establecer los criterios de calidad. La skill necesita indicar qué componentes debe entregar y qué relaciones debe comprobar entre ellos. Una evaluación puede tener una consigna clara y una rúbrica bien redactada, pero seguir siendo inadecuada si ambas valoran aprendizajes diferentes.

Estas instrucciones suelen reunirse en un archivo denominado SKILL.md. Según la tarea y el sistema donde se utilice, pueden acompañarse de plantillas, ejemplos u otros archivos. La parte técnica permite organizar el conjunto; la parte pedagógica determina la calidad de sus orientaciones.

Finalmente, la skill debe probarse con situaciones concretas. Esa revisión permite detectar preguntas innecesarias, criterios ambiguos, exigencias desproporcionadas o resultados incompletos. Crear el archivo no significa que el procedimiento esté terminado.

Este recorrido orientó el desarrollo de Diseñar evaluaciones auténticas, una skill que hemos venido trabajando para acompañar al docente en la construcción de evaluaciones contextualizadas. Su objetivo es relacionar lo que se espera aprender con la actividad, las evidencias, la retroalimentación y los criterios de evaluación.

Un ejemplo para probar la skill

Para examinar su funcionamiento trabajamos una propuesta de Tecnología e Innovación Educativa: cada estudiante elaborará un podcast y una canción vinculados con su emprendimiento personal, real o proyectado. Ambos productos serán individuales y podrán realizarse con IA.

La skill realiza numerosas preguntas al profesor, pero todas siguen un orden lógico, no pasa a la siguiente hasta tanto no esté “satisfecha” con la respuesta del profesor. Esto significa que la respuesta puede ser imprecisa o no estar completa y puede nuevamente preguntar al docente, hasta que considere que la respuesta está acorde a lo que se pide. Esta es la gran diferencia con el prompt y con la conversación a la que estamos acostumbrados.

Mi primera pregunta en la comprobación de la skill se aprecia en la captura del chat


Una vez cargada la skill, se escribe: @ Diseñar evaluaciones auténticas y a partir de aquí se inicia la conversación, que se puede extender por una hora o más, en dependencia de lo que desee obtener. Por supuesto que puede retomar el trabajo cuando lo desee, sin necesidad de estar obligado a realizarlo totalmente en ese tiempo.

En la imagen se muestra la primera pregunta que realiza la skill.

En este caso la skill no se limita solo a responder, como ocurre en el chat tradicional, propone, da soluciones y vuelve a proponer hasta concluir con cada paso.

La imagen muestra la captura de pantalla de otra de las preguntas, durante la etapa de la evaluación de la skill.

Durante la revisión apareció un problema revelador. Uno de los criterios propuestos exigía transformar la respuesta de la IA. Esto podía penalizar a un estudiante que recibiera una primera propuesta adecuada y decidiera conservarla.

Ajustamos el criterio para valorar la revisión y selección del resultado. Mantener una respuesta puede ser una decisión válida si el estudiante explica su correspondencia con lo solicitado. Introducir cambios por obligación no demuestra mayor aprendizaje.

Este ejemplo muestra por qué una skill necesita la intervención del profesor. Las instrucciones pueden organizar el diseño, pero sus propuestas requieren examen. La experiencia docente permite reconocer lo que resulta pertinente para un grupo y corregir lo que excede su preparación.

Lo desarrollado hasta ahora es una propuesta de evaluación, no una demostración de resultados de aprendizaje. Su aplicación permitirá revisar la claridad de las consignas, la utilidad de las evidencias y la adecuación de los criterios.

Crear una skill educativa implica convertir decisiones pedagógicas en un procedimiento que pueda utilizarse, examinarse y ajustarse. En este caso, ese procedimiento se organiza alrededor de una pregunta: ¿qué debe realizar y explicar el estudiante para que el profesor disponga de evidencias suficientes para valorar su aprendizaje?

Instalación de la skill Diseñar evaluaciones auténticas

Paso uno.

Para esta tarea el primer paso es descargar el archivo diseñar evaluaciones autenticas.zip desde este enlace. No lo descomprima, solo lo carga en el chat de ChatGPT, Gemini o Claude, sin importar el tipo de cuenta. En el ZIP se encuentran estos archivos; no es necesario extraerlos, solo suba el ZIP, tal y como lo descargó.


Paso dos.

Cargue el archivo directamente en el chat de su IA preferida. La imagen muestra lo que puede hacer. Se cargó el archivo y a continuación puede escribir: Trabajemos con esta skill


El mensaje que devuelve la IA, es similar a este:

Observe que da diferentes opciones; incluso si ninguna de esas le conviene, puede escribir otra y obtendrá una nueva respuesta. No es un prompt aislado es un conjunto de instrucciones lógicas.

A partir de este momento, se inicia un diálogo, donde es el profesor el que aprueba cada paso. La skill sugiere, propone, pregunta, evalúa, pero nunca decide. Si el profesor no tiene una idea clara de cómo crear su evaluación, la skill lo ayuda. El proceso lleva tiempo, no se puede ejecutar en minutos, pues estaría entregando algo que al probarlo nos daríamos cuenta de que carece de utilidad. Necesita revisión permanente.

En el enlace se puede descargar el resultado de la evaluación que colocamos de ejemplo para verificar la skill. Para volver a la skill, solo escriba @ Diseñar evaluaciones auténticas y se inicia un nuevo diálogo.

En nuestras manos está todo el proceso; de la skill obtenemos el apoyo, pero la decisión final es solo nuestra.

 

 

 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario