sábado, 18 de julio de 2026

El cubo de Rubik cubano: cuando el poder empieza a repartirse la propiedad

Una conversación con un amigo cubano* me dejó una imagen difícil de olvidar: Cuba como un cubo de Rubik. No como juego, sino como método. No como entretenimiento, sino como operación política. La idea es dura, pero certera: el cubo parece desarmado durante mucho tiempo, aunque en cada giro algo va quedando colocado. Desde afuera, la gente ve desorden, crisis, apagones, escasez, colas, emigración, discursos repetidos. Pero dentro del mecanismo, pieza por pieza, se va armando otra cosa: la conversión del poder político y militar en poder económico.

El valor de esa metáfora está en que permite mirar a Cuba no solo desde el deterioro visible, sino desde la reorganización silenciosa de la propiedad. El país parece roto, pero tal vez no está roto para todos. Para la mayoría, la vida diaria se desarma. Para ciertos grupos, el cubo se acomoda.

La idea central es esta: los militares y los grupos vinculados al aparato del poder no solo administran el Estado; empiezan a colocarse como dueños reales de los sectores que generan divisas, control comercial, turismo, finanzas, importaciones y servicios. La discusión ya no es únicamente ideológica. No se trata solo de socialismo, bloqueo, resistencia o soberanía. Se trata de quién controla los activos, quién maneja las divisas, quién decide las inversiones y quién queda fuera del reparto.

Esa es la parte más delicada del cubo. Cada giro parece aislado: una empresa que pasa a manos militares, una cadena turística que se reorganiza, una tienda en divisas que aparece, una importadora que concentra operaciones, una cuenta que no se audita, una jerarquía que se vuelve empresarial. Nada de eso, visto por separado, parece el cierre del proceso. Pero la suma de los giros empieza a mostrar una figura reconocible.

La prensa internacional ha descrito a GAESA como un conglomerado empresarial operado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias cubanas. Associated Press recoge estimaciones del economista Pavel Vidal según las cuales GAESA controlaría cerca del 40 % del producto interno bruto cubano, con presencia en sectores como comercio minorista, turismo, finanzas, casas de cambio, hoteles, servicios y redes de negocios (Rubio Defends US Sanctions Targeting Cuba’s GAESA | AP News, n.d.). Reuters también ha reportado que el gobierno estadounidense identifica a GAESA como un conglomerado militar que controlaría al menos el 40 % de la economía cubana. (US Imposes Sanctions on Cuban Military Conglomerate, Mining Joint Venture | Reuters, n.d.)

La cifra puede discutirse, pero el fenómeno político no puede ignorarse: en Cuba se ha producido una concentración económica dentro de estructuras militares y estatales que no rinden cuentas ante la ciudadanía. Ese es el núcleo del problema. El ciudadano común recibe consignas; los grupos de poder reciben activos. Al pueblo se le pide sacrificio; a determinados sectores se les permite administrar la riqueza nacional sin transparencia suficiente.

La comparación con Rusia no es mecánica, pero ayuda a pensar. Tras la caída soviética, buena parte de la antigua estructura del poder político, administrativo y empresarial se reposicionó dentro del nuevo capitalismo postsoviético. No todos los antiguos cuadros se volvieron millonarios, pero muchas redes previas del Partido, los ministerios, las empresas estatales y los aparatos de gestión tenían algo que el ciudadano común no tenía: información, conexiones, acceso, experiencia administrativa y control sobre los recursos. Un estudio sobre la privatización rusa señala que la transferencia de derechos de propiedad desde 1991 favoreció a antiguos directivos de grandes empresas, funcionarios ministeriales y cuadros vinculados a estructuras económicas del Partido Comunista soviético. (Steiner, n.d.)

Esa experiencia rusa dejó una lección amarga: cuando un sistema cerrado entra en crisis, quienes mejor posicionados están para apropiarse del futuro no son necesariamente los ciudadanos, sino quienes ya controlaban el presente. No necesitan anunciarlo. No necesitan proclamar una reforma. Les basta con mover el cubo despacio.

En Cuba puede ocurrir algo semejante, con sus propias características. No estamos ante una privatización abierta al estilo clásico, donde el Estado reconoce que vende empresas y transfiere propiedad a actores privados. El proceso cubano parece más opaco: el poder mantiene el discurso socialista, pero administra zonas enteras de la economía con lógica corporativa, militar y cerrada. La palabra propiedad no siempre aparece, pero el control sí. Y en política, controlar de manera permanente equivale muchas veces a poseer.

Ahí entra la psicología social que mencionaba mi amigo. El pueblo ve, la gente sabe y muchos entienden que algo no cuadra. Ven hoteles levantarse en medio de hospitales deteriorados. Ven tiendas en divisas en medio de salarios devaluados. Ven militares convertidos en administradores de negocios. Ven dirigentes que hablan de sacrificio desde estructuras protegidas. Pero el miedo, el cansancio, la emigración, la vigilancia y la costumbre de callar van produciendo una sociedad que percibe el movimiento del cubo, pero no logra detenerlo.

La metáfora tiene otra fuerza: el cubo no se arma con un solo movimiento. Se arma por acumulación. Un cuarto de vuelta no cambia la figura completa. Dos giros tampoco. Pero cuando llega el último movimiento, todos se sorprenden al ver que el cubo ya estaba casi resuelto. La pregunta, entonces, no es si Cuba está en crisis. Eso es evidente. La pregunta más profunda es quién está ordenando la crisis a su favor.

Tal vez el drama cubano no sea solo la ruina de un modelo. Tal vez sea la transición encubierta de una élite política hacia una élite propietaria. Una mutación donde los viejos administradores del discurso revolucionario se preparan para ser los nuevos dueños de los recursos nacionales.

El cubo de Rubik cubano no se está armando para el pueblo. Se está armando frente al pueblo. Esa es la diferencia.

Y cuando termine de girar, muchos descubrirán que el país que les pidieron defender durante décadas ya había sido repartido antes de que les permitieran decidir sobre él.

·         No cito el nombre de mi amigo por razones de seguridad, la represión del régimen cubano es brutal y en su desesperación no les importa nadie

Citas

Rubio defends US sanctions targeting Cuba’s GAESA | AP News. (n.d.). Retrieved May 8, 2026, from https://apnews.com/article/us-sanctions-cuba-gaesa-moa-nickel-fe68b795495c84760a392db2affc10b9

Steiner, H. (n.d.). P 01-004 PRIVATISATION AND THE EMERGENCE OF NEW BUSINESS ELITES IN RUSSIA. Retrieved May 8, 2026, from http://bibliothek.wz-berlin.de/pdf/2001/p01-004.pdf

US imposes sanctions on Cuban military conglomerate, mining joint venture | Reuters. (n.d.). Retrieved May 8, 2026, from https://www.reuters.com/world/us/us-issues-new-cuba-related-sanctions-treasury-department-website-shows-2026-05-07/

 

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