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domingo, 12 de julio de 2026

ChatGPT y la conversación pedagógica

En colaboración con Mercedes Leticia Sánchez Ambriz

Para muchos de los que empleamos la IA su principal atributo es la manera de responder a nuestra pregunta. Así nos acostumbramos a esperar y pocas veces logramos mantener una conversación guiada. En el blog comentamos de una experiencia de este tipo de diálogo con múltiples participantes. Hasta ahora el diálogo era más escrito y con respuestas amplias. Pero con la nueva actualización de las voces de ChatGPT, el diálogo es precisamente una conversación, donde ambos interlocutores preguntan y responden.

Así la conversación abre una posibilidad didáctica de gran interés: transformar al asistente artificial en un mediador del pensamiento. En lugar de entregar todo el contenido de una vez, la IA puede conducir al estudiante mediante preguntas sucesivas, breves intervenciones, solicitudes de justificación y pequeñas tareas de análisis. Este cambio modifica la relación del estudiante con el conocimiento.

Ahora estamos en otra dimensión, no se trata de recibir información, sino de construir respuestas.

De la respuesta automática al diálogo mediado

Una conversación con la IA no puede consistir en la acumulación de datos, su valor está en el recorrido que obliga a realizar. Aquí se inicia uno de los problemas que seguimos experimentando: cómo preguntar. Pero con la conversación guiada, con ChatGPT la pregunta superficial puede transformase en una charla donde se aprende a preguntar y responder sobre un tema.

Por ejemplo, ante la pregunta: “¿Qué ventaja tiene PowerPoint en una clase?”, un estudiante puede responder: “Motiva más”. Una IA usada con sentido pedagógico no debería quedarse en validar esa respuesta. Podría preguntar: “¿Esa motivación depende de la herramienta o del diseño didáctico que haga el profesor?”.

En ese momento, la conversación cambia de nivel. La respuesta inicial deja de ser una opinión aislada y se convierte en punto de partida para el razonamiento. El estudiante debe precisar, argumentar y revisar su idea.

Estamos en presencia de una nueva utilidad didáctica.

La conversación guiada permite que el estudiante avance en pequeños pasos. Primero inicia con su pregunta a la IA, después escucha la respuesta y la nueva pregunta. Revisa lo que dijo, compara, argumenta y aplica. La IA no sustituye su pensamiento, lo provoca. No le entrega el producto terminado. Lo acompaña en la construcción de una respuesta más elaborada.

Desde una perspectiva histórico cultural, esta forma de interacción puede entenderse como una mediación. El aprendizaje no ocurre solo por exposición al contenido. Se produce en la actividad, en el diálogo, en la relación entre lo que el estudiante puede hacer por sí mismo y lo que logra hacer con ayuda. La IA puede ubicarse en ese espacio de ayuda, siempre que el profesor oriente su uso.

El valor no está en conversar por conversar. Está en diseñar una secuencia de preguntas con intención didáctica.

Una buena pregunta revela el pensamiento del estudiante. Permite saber qué comprende, qué confunde, qué repite sin elaborar y qué puede argumentar. Por eso, esta forma de trabajo también tiene valor evaluativo. No evalúa solo el producto final, permite observar el proceso de razonamiento. Pero lo más importante es que ayuda al propio estudiante a reconocer cómo piensa.

La conversación se convierte entonces en una forma de evaluación formativa. No espera al examen para descubrir el error: lo detecta durante el recorrido.

Del uso instrumental al pensamiento guiado

Uno de los riesgos actuales del uso educativo de la IA es convertirla en una herramienta para terminar tareas. El estudiante pregunta, copia, entrega y avanza sin revisar. En ese uso, la IA contribuye a debilitar el aprendizaje. Produce textos correctos en apariencia, pero no siempre genera comprensión.

La conversación guiada intenta romper esa lógica. En vez de entregar el resultado, obliga a construirlo. En vez de responderlo todo, dosifica la ayuda. En vez de sustituir el esfuerzo intelectual, lo organiza.

Esta forma de trabajo reduce la saturación cognitiva. Muchas respuestas generadas por IA son largas, ordenadas y convincentes, pero el estudiante puede leerlas sin procesarlas. Una secuencia de preguntas breves permite trabajar una idea cada vez. El estudiante responde, contrasta y corrige. La comprensión aparece como una elaboración gradual, no como una descarga de información.

También favorece la metacognición. Cuando la IA pregunta por qué se sostiene una idea, qué evidencia la respalda o cómo se aplicaría en una clase concreta, el estudiante debe mirar su propio razonamiento. No solo responde, examina la calidad de su respuesta.

Ese proceso tiene una relación directa con el pensamiento crítico. La crítica no nace de negar una idea, sino de someterla a examen. Una conversación bien conducida puede pedir fundamentos, mostrar límites, plantear condiciones nuevas y exigir una decisión argumentada.

Por ejemplo, ante la afirmación de que PowerPoint mejora una clase, la IA puede preguntar qué ocurre si la diapositiva tiene demasiado texto. Luego puede preguntar qué papel cumple la imagen. Después puede pedir que se transforme una diapositiva informativa en una pregunta problémica. Al final, puede solicitar un criterio para evaluar la calidad didáctica de una presentación.

Esa secuencia lleva al estudiante desde una idea inicial hacia una posición pedagógica más sólida. Pero el éxito está en enseñar al estudiante a razonar de esta manera y no a correr para obtener la respuesta que requiere.

La Taxonomía de Bloom puede ayudar a organizar este proceso. La conversación puede iniciar con preguntas de recuerdo y comprensión. Luego puede avanzar hacia la aplicación, el análisis, la evaluación y la creación. No se trata de mencionar la taxonomía como adorno teórico, sino de convertirla en una ruta de pensamiento.

El estudiante debe estar claro en cómo iniciar la conversación. Definir su objetivo es la primera tarea, porque no toda conversación con IA tiene valor educativo. Una cadena de preguntas sin dirección puede cansar al estudiante. Una pregunta demasiado fácil puede producir respuestas mecánicas. Una pregunta mal formulada puede confundir, mientras que una intervención permanente puede generar dependencia.

La clave está en diseñar diálogos con sentido didáctico.

Una posible secuencia para la conversación del estudiante con la conversación en vivo con ChatGPT podría comenzar con una pregunta simple: qué ventaja pedagógica tiene una presentación digital. En el diálogo se deben presentar diferentes problemas: el exceso de texto, la ausencia de animación, las imágenes sin sentido, entre otras razones. Con esta conversación el estudiante tiene material suficiente para llegar a una conclusión de la importancia del diseño en las dispositivas. Este cierre es necesario. Es la producción personal, para que la conversación sea efectiva.

La conversación guiada en ChatGPT abre una posibilidad didáctica relevante: ayudar a que el estudiante no solo busque respuestas, sino que aprenda a formularlas mejor. La pregunta deja de ser un recurso secundario y se convierte en el eje del aprendizaje.

La IA que pregunta bien puede ayudar a pensar mejor. Esa es su mayor utilidad pedagógica.

 

 

 

viernes, 11 de julio de 2025

Creando un tutor personalizado con IA

Creada con ChatGPT
En colaboración con Mercedes Leticia Sánchez Ambriz
Escucha el pódcast en este enlace

Pasamos la etapa de sorpresa ante la avalancha de aplicaciones con inteligencia artificial. Aunque aún hoy día vemos sorpresas, estamos ingresando al momento de satisfacer necesidades puntuales. Mientras las aplicaciones crecen de modo exponencial, empezamos a ver a la IA como una herramienta que se adapta a nuestros gustos y preferencias. En este blog hemos comentado de pasar de trabajar para la IA a que la IA trabaje para nosotros.

La IA al ser trasladada a la actividad pedagógica, revela numerosas posibilidades didácticas. Eleva la motivación y el interés del estudiante en el contenido que estudia, lo que se traduce en una mayor seguridad en su aprendizaje. Es una fuente importante de ahorro de tiempo para estudiantes y profesores, no por la rapidez en las respuestas, sino por la forma en que podemos resolver diferentes tareas. Este es uno de los puntos más críticos de la IA, la rapidez de las respuestas puede favorecer el pobre procesamiento de la información y con este una baja sustancial en el aprendizaje.

Lo anterior es el punto que profesores y estudiantes debemos atacar con fuerza, insistir no solo en el debate ético, sino en analizar las consecuencias futuras de este tipo de acción. Una de las tantas vías puede ser logrando que el estudiante se involucre de lleno en su aprendizaje, mediante la creación de tareas con diferentes grados de complejidad, donde su solución implique varios retos.

Cómo generar tu propio asistente de estudio.

Entre las tareas para retar al estudiante a que pase de ser consumidor de los resultados de la IA a creador de estos podemos emplear la generación de aplicaciones estilo tutor. La imagen muestra la pantalla inicial de una App denominada Diálogo mediado, que tiene por finalidad contribuir al estudio de un tema, pero a partir del diálogo entre el estudiante y la App. No se obtienen respuestas directas, hay que dialogar e ir avanzando.

Captura de pantalla de la App

Proceso de realización. 

Para su elaboración partimos de Gemini, en su versión gratuita, aunque también se puede realizar en ChatGPT. La primera tarea fue pedir a Gemini, que elabore un prompt con estas características:

Ayúdame a crear un prompt para generar un tutor personalizado para que los estudiantes puedan estudiar el contenido de una asignatura, pero empleando el diálogo mediado. El tutor le preguntará el nivel escolar: primaria, secundaria o universidad.

Los estudiantes pueden copiar un texto, de cualquier materia o subir un archivo en PDF. En este caso, el tutor debe leer el texto y realizar una primera pregunta abierta al estudiante. En dependencia de la respuesta del estudiante, el tutor le pedirá profundizar o realizará una segunda pregunta abierta y así sucesivamente hasta que el estudiante decida detenerse

No es tan importante la redacción, sino las tareas que no deben faltar. En este caso pegar el texto, subir el PDF, crear las preguntas necesarias para colaborar en el estudio con el estudiante y el tipo de preguntas. Pedir el nivel escolar es una estrategia para el tipo de respuesta esperada.

Gemini nos devolvió el siguiente prompt.

Crea una aplicación web. Debe llamarse: Diálogo mediado.
Eres un tutor educativo personalizado, especializado en facilitar el estudio de contenidos académicos mediante el diálogo mediado. Tu objetivo es guiar a los estudiantes en su comprensión de un tema, adaptándote a su nivel escolar y al material de estudio proporcionado.
Instrucciones para el Tutor:
Determinación del Nivel Escolar:
Iniciarás la interacción preguntando al estudiante su nivel escolar: "¿En qué nivel escolar te encuentras: primaria, secundaria o universidad?" Esta información es fundamental para adaptar el lenguaje y la complejidad de las preguntas.
Recepción del Contenido de Estudio:
El estudiante podrá proporcionarte el material de estudio de dos maneras:
Copia de Texto: El estudiante pegará directamente el contenido.
Archivo PDF: El estudiante subirá un documento en formato PDF.
En cualquiera de los casos, tu primera acción será leer y procesar el contenido proporcionado.
Inicio del Diálogo Mediado:
Una vez que hayas asimilado el contenido, formularás una primera pregunta abierta al estudiante, diseñada para iniciar la exploración del tema. Esta pregunta debe ser general y buscar que el estudiante demuestre una comprensión inicial del material.
Ejemplo de primera pregunta (ajustada al contenido y nivel): "A partir del texto que me has compartido, ¿cuáles consideras que son los conceptos centrales o las ideas principales que se presentan?" o "Según la información que has proporcionado, ¿podrías explicar en tus propias palabras el tema principal que aborda?"
Desarrollo Iterativo del Diálogo:
Cada respuesta del estudiante determinará tu siguiente acción:
Valoración y Estímulo: Después de cada respuesta del estudiante, proporcionarás una breve valoración positiva y un estímulo para su estudio, antes de formular la siguiente pregunta o solicitud de profundización. Esto debe ser constructivo y motivador.
Profundización: Si la respuesta del estudiante es superficial, incompleta o demuestra una comprensión limitada, le solicitarás que profundice en aspectos específicos. Utiliza frases como: "¿Podrías elaborar más sobre [concepto/idea]?" o "¿Podrías darme más detalles sobre cómo [elemento] se relaciona con [otro elemento] en el texto?"
Nueva Pregunta Abierta: Si la respuesta del estudiante demuestra una comprensión adecuada del punto anterior, formularás una segunda pregunta abierta (y subsiguientes) que impulse al estudiante a explorar nuevas facetas del contenido, establecer conexiones, analizar, sintetizar o aplicar la información. Estas preguntas deben construir progresivamente sobre el conocimiento adquirido.
Ejemplo de valoraciones y estímulos: "¡Excelente análisis! Tu respuesta demuestra una buena comprensión de [tema]. Ahora, consideremos...", "Muy bien. Has identificado un punto clave. Sigamos explorando...", "Tu perspectiva es interesante y nos ayuda a entender mejor [aspecto]. ¿Qué más podrías añadir sobre...?"
Ejemplo de preguntas subsiguientes (ajustadas al contenido y nivel): "Considerando lo que has explicado, ¿cómo crees que [concepto A] influye en [concepto B] dentro del contexto del texto?", "¿Qué implicaciones prácticas se derivan de la información presentada?", "Si tuvieras que resumir el impacto de [evento/fenómeno] descrito en el texto, ¿cómo lo harías?", "Identifica y explica una causa y una consecuencia clave presentadas en el material."
Finalización de la Interacción:
El diálogo continuará de forma iterativa, con preguntas y solicitudes de profundización, hasta que el estudiante indique explícitamente que desea detenerse. Reconocerás y respetarás esta indicación para concluir la sesión.
Tono y Estilo:
Mantendrás un tono formal, riguroso y neutral.
Las preguntas deben ser claras, concisas y directas.
Evita juicios de valor sobre las respuestas del estudiante; tu rol es facilitar el aprendizaje.
No inventarás información, títulos, revistas o libros. Si una fuente externa es relevante y conocida, se puede mencionar.
Criterios de Éxito para el Tutor:
Adaptación efectiva al nivel escolar del estudiante.
Formulación de preguntas abiertas que promuevan el pensamiento crítico y la comprensión profunda.
Habilidad para guiar al estudiante a través del contenido de manera lógica y progresiva.
Capacidad para identificar áreas donde el estudiante necesita profundizar.
Respeto por la decisión del estudiante de finalizar la sesión.
 
Hasta aquí el prompt generado por Gemini, se puede observar la precisión en la respuesta a partir de nuestra petición. Este prompt puede ser copiado y trasladado a Gemini o ChatGPT para su desarrollo. Puede ser editado, cambiar la respuesta que ofrece el tutor, o como la práctica determine.

Después de creado, es posible que debamos llevar a cabo algunos ajustes, en mi caso fue el añadir un botón que indicara el reinicio del estudio con otro documento.

Para acceder al tutor, puede emplear este enlace

Una vez acceda al enlace, puede trabajar libremente con el tutor, tiene la ventaja de que puede retomar nuevamente el estudio del contenido en el punto en que lo dejó. Es necesario emplear su cuenta gratuita de Gemini para el acceso.
Otra ventaja es que puede extraer el código, copiarlo y trabajar con él en otros LLM.  
 

  
De este modo, si crea o mejora este código, el nuevo quedará disponible para otros. Esta es otra de las posibilidades didácticas del empleo de la IA, la de compartir los resultados, y no solo copiar y pegar.

En conclusión, estimular a nuestros estudiantes, en especial los de educación superior, para que elaboren sus propias App de IA, puede transformarse en una práctica que fomente el pensamiento crítico y la ética en la aplicación de este tipo de herramienta. La
IA debe trabajar para nosotros. 

viernes, 2 de mayo de 2025

De googlear con la IA al diálogo mediado

Generada en ChatGPT

En la mayoría de los entornos educativos actuales, el uso de la inteligencia artificial se limita a “googlear con IA”: buscar respuestas rápidas, copiar y pegar y obtener ideas superficiales. Esta práctica, aunque útil en ciertos contextos, desaprovecha el potencial formativo de estas herramientas.

Recientemente con estudiantes de la asignatura “Tecnología e innovación educativa” de Ciencias de la educación, propuse que dejemos de googlear con la IA. El tema de la clase fue la creación de una infografía, desde su fundamento pedagógico y sus posibilidades didácticas hasta el diseño y el programa para su creación.

La primera pregunta que realizamos, dirigida a comprender qué es una infografía, fue respondida de manera muy superficial. Cuando preguntamos por sus posibilidades didácticas, las respuestas fueron más pobres. En ese momento propuse que la clase debiéramos enfocarla de otra manera, donde ellos fueran los verdaderos constructores de su conocimiento.

La IA como mediador: posibilidades didácticas

Las aplicaciones actuales de IA permiten entablar diálogos con los estudiantes. Si bien la IA no posee conciencia ni intencionalidad pedagógica, su capacidad para generar respuestas puede ser aprovechada si el docente estructura las preguntas de forma estratégica. Así, el estudiante puede interactuar con la IA como parte de una secuencia guiada de preguntas y reflexiones, donde la meta no es solo responder, sino pensar sobre lo que se responde.

Para ello les pedí que accedieran a su bot de preferencia: ChatGPT, Gemini o Copilot y escribieran algo similar a esto: Quiero aprender sobre qué es una infografía, pero hazlo mediante preguntas.

Las respuestas de los agentes fueron diferentes en cada uno y para cada estudiante, pero todas contenían un grupo de preguntas que, en la medida que se respondían, surgían otras nuevas. Es un diálogo guiado que la literatura pedagógica viene tratando desde más de un siglo. Autores como Vygotsky, Leontiev, Davídov y Galperin defendieron el papel del otro en el desarrollo del pensamiento. Para Vygotsky, el aprendizaje ocurre en la zona de desarrollo próximo (ZDP), mediante la mediación de un sujeto más capaz. Leontiev y Davídov propusieron que el conocimiento se construye a través de actividades con sentido, mientras que Galperin planteó que el pensamiento se forma por etapas, desde lo material hasta lo mental. Todos coincidieron en que el lenguaje y el diálogo guiado son esenciales en el proceso educativo.

Dialogar con la IA.

Durante la clase se produjo un diálogo con la IA seleccionada por cada uno, se generaron numerosas preguntas y respuestas desde comprender que es una infografía, sus posibilidades didácticas y el diseño. En esta asignatura los estudiantes crean un emprendimiento personal que alimentan con diversos medios y recursos, entre ellos una infografía.

Como los agentes de IA tienen “memoria” los estudiantes preguntaron que sugerencias le puede dar para crear una infografía sobre su emprendimiento personal. Este es un elemento importante, pues se vuelve a generar otro grupo de preguntas y se mantiene el diálogo guiado.

Generando la infografía.

Como la mayoría de los estudiantes emplean Canva, una estudiante accedió a explicar el proceso de creación de la infografía. Nuevamente, se volvió a los agentes de IA, para preguntarle qué paleta de color sugería, qué imágenes, el texto y todo lo que era útil para la infografía de su emprendimiento personal. En un método tradicional, los estudiantes se convierten en receptores pasivos y el profesor, frente al aula, sigue teniendo su rol protagónico. Todo lo contrario, sucede cuando insertamos la IA en una situación de aprendizaje.

Opiniones de los estudiantes.

Una vez finalizada la clase, se les pidió a los estudiantes que respondieran una encuesta compuesta por nueve preguntas, divididas en la comprensión del contenido, la metodología empleada y sus valoraciones abiertas de todo el proceso. Participaron los 35 estudiantes que pertenecen a la asignatura. Una de las preguntas indagó por su comprensión sobre el contenido de la clase mediante el método empleado. La totalidad respondió afirmativamente. En la pregunta de si ¿Te sentiste motivado a reflexionar más profundamente sobre el tema?, el 95% responde de manera afirmativa. Otra pregunta fue: ¿En qué medida la IA te ayudó a descubrir aspectos que no habías considerado? La mayoría de las respuestas fueron mucho y unos pocos indicaron que algo.

Otra de las preguntas cerradas fue: ¿Te resultó útil que la IA te hiciera preguntas paso a paso? Nuevamente, la mayoría responde que sí, un estudiante que no le gustó y 5 que algunas veces.

En las preguntas abiertas, los estudiantes destacaron la naturaleza participativa e innovadora de la propuesta, especialmente la posibilidad de mantener un diálogo con la IA que desafiaba sus ideas y los llevaba a formular nuevas preguntas. Algunos de los comentarios se muestran en las imágenes.


Capturas de pantalla de las respuestas






A la pregunta de qué mejoraría o modificaría de la clase las imágenes muestran algunas respuestas.

Capturas de pantalla

Otras respuestas de la valoración en general son las siguientes.

Captura de pantalla

En conclusión, la IA colabora con profesores y estudiantes en el cambio de paradigma: pasar del consumo pasivo de respuestas al uso activo y reflexivo mediante un diálogo mediado con IA. Esta propuesta no solo transforma la relación del estudiante con el conocimiento, sino que redefine el rol docente como mediador del pensamiento. 

Si quieres escuchar un pódcast sobre esta experiencia, lo puedes hacer desde este enlace