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lunes, 17 de noviembre de 2025

Habilidades transferibles en época de IA


En colaboración con Mercedes Leticia Sánchez Ambriz

Escucha el pódcast en este enlace

Las habilidades transferibles, definidas como competencias que permiten a los estudiantes adaptarse a diversos contextos de vida, son esenciales para enfrentar desafíos académicos, sociales y laborales (UNICEF, 2019). Estas habilidades, organizadas en las dimensiones cognitiva, instrumental, individual y social, incluyen pensamiento crítico, creatividad, resolución de problemas, cooperación, negociación, toma de decisiones, autogestión, resiliencia, comunicación, respeto por la diversidad, empatía y participación ciudadana (UNICEF, 2019).

Los docentes pueden potenciar su desarrollo mediante herramientas de inteligencia artificial (IA) que personalicen el aprendizaje, simulen entornos reales y fomenten la colaboración. A continuación, se presentan ejemplos prácticos que integran estrategias pedagógicas con herramientas de IA, asegurando la transferencia de estas habilidades a contextos laborales y sociales:

  

 

Dimensión cognitiva

Las habilidades cognitivas requieren que los estudiantes analicen información y generen soluciones innovadoras. Un ejemplo práctico es el análisis de casos asistido por IA. Los docentes pueden usar herramientas de IA generativa, como ChatGPT, Gemini y otras para que los estudiantes investiguen un problema comunitario, como la contaminación urbana. La IA puede proporcionar datos actualizados sobre niveles de contaminación o políticas locales, que los estudiantes analizan para proponer soluciones creativas, como un sistema de transporte sostenible.

Los estudiantes formulan preguntas específicas a la IA (por ejemplo, “¿Cuáles son las principales fuentes de contaminación en [ciudad]?”) y evalúan críticamente las respuestas, comparándolas con fuentes adicionales. Este enfoque, respaldado por Lucas Educational Foundation (2020), fomenta el pensamiento crítico al enseñar a los estudiantes a filtrar información y la creatividad al diseñar soluciones aplicables.

Otro ejemplo es el uso de simulaciones de IA para resolución de problemas. Herramientas como simuladores basados en IA (por ejemplo, plataformas de aprendizaje adaptativo) permiten a los estudiantes resolver un problema académico, como optimizar un experimento científico, y luego transferir la lógica a un contexto diferente, como un problema logístico comunitario. La IA puede generar escenarios alternativos en tiempo real, desafiando a los estudiantes a adaptar sus soluciones. Este proceso, alineado con UNICEF (n.d.), desarrolla flexibilidad cognitiva, esencial para entornos laborales dinámicos.

Dimensión instrumental

La cooperación y la negociación se fortalecen mediante entornos colaborativos. Un ejemplo es el uso de plataformas de IA colaborativa para proyectos grupales. Los estudiantes pueden usar herramientas como Google Workspace con integración de IA (por ejemplo, sugerencias automáticas de organización) o plataformas como Miro con asistentes de IA para planificar un evento escolar, como una campaña de sostenibilidad. Cada grupo asume roles (coordinador, comunicador) y utiliza la IA para optimizar la asignación de recursos o resolver conflictos simulados, negociando en tiempo real. Este enfoque, apoyado por Barkley y Major (n.d.), promueve la cooperación al fomentar la interdependencia y la negociación al practicar acuerdos basados en datos proporcionados por la IA.

Para la toma de decisiones, los docentes pueden implementar análisis de escenarios con IA predictiva. Herramientas como IBM Watson o modelos analíticos de IA pueden simular escenarios de toma de decisiones, como asignar un presupuesto escolar limitado. Los estudiantes ingresan variables (costos, impacto social) y la IA genera proyecciones de resultados. Luego, en equipos, discuten y priorizan opciones, justificando sus decisiones en un informe. Este proceso, alineado con UNICEF (2019), desarrolla la capacidad de tomar decisiones informadas, una competencia clave en contextos profesionales donde la IA es cada vez más común.

Dimensión individual

La autogestión y la resiliencia se potencian con herramientas de IA personalizadas. Un ejemplo es el uso de aplicaciones de IA para la autorreflexión. Plataformas como Reflectly o asistentes de IA conversacional permiten a los estudiantes registrar metas semanales y emociones, recibiendo retroalimentación personalizada sobre estrategias de afrontamiento.

Por ejemplo, un estudiante puede escribir “Me siento frustrado con matemáticas” y la IA sugerirá técnicas de estudio o ejercicios de mindfulness. Los docentes pueden guiar a los estudiantes para analizar estas sugerencias y crear planes de acción, promoviendo autogestión y resiliencia (UNICEF, n.d.). Este enfoque fomenta la autorregulación, aplicable en entornos laborales que requieren autonomía.

Para la comunicación, los docentes pueden usar herramientas de IA para practicar presentaciones adaptadas. Plataformas como Canva con IA integrada o herramientas de análisis de voz (por ejemplo, Yoodli) permiten a los estudiantes crear presentaciones sobre temas relevantes (como cambio climático) y practicar su entrega, adaptándola a diferentes audiencias (compañeros, docentes, comunidad). La IA proporciona retroalimentación en tiempo real sobre tono, claridad y lenguaje corporal, ayudando a los estudiantes a mejorar su comunicación verbal y no verbal (UNICEF, n.d.). Este proceso prepara a los estudiantes para interacciones profesionales con diversos públicos.

Dimensión social

El respeto por la diversidad y la empatía se fortalecen mediante experiencias inversivas. Un ejemplo es el uso de IA para simulaciones culturales. Herramientas de realidad virtual con IA, como Immersive VR Education, permiten a los estudiantes participar en simulaciones de entornos multiculturales, como un consejo comunitario donde asumen roles de diferentes grupos (por ejemplo, migrantes, autoridades locales). La IA genera respuestas dinámicas basadas en las interacciones, ayudando a los estudiantes a identificar prejuicios y practicar la empatía al comprender perspectivas diversas. Este enfoque, respaldado por UNICEF (n.d.), fomenta el respeto por la diversidad, una habilidad crucial en equipos globales.

Para la participación ciudadana, los docentes pueden implementar proyectos comunitarios asistidos por IA. Los estudiantes pueden usar herramientas de análisis de datos de IA, como Tabla con capacidades predictivas, para identificar un problema local (por ejemplo, falta de acceso a agua potable) y diseñar una iniciativa, como una campaña de sensibilización. La IA ayuda analizar datos demográficos y evaluar el impacto potencial de la iniciativa, mientras los estudiantes lideran la ejecución y reflexionan sobre los resultados. Este proceso, alineado con UNICEF (2019), desarrolla empatía y participación, preparando a los estudiantes para roles de liderazgo en contextos sociales.

Conclusión

La integración de herramientas de IA en el desarrollo de habilidades transferibles ofrece oportunidades únicas para personalizar el aprendizaje, simular entornos reales y fomentar la colaboración. Desde el análisis de casos con IA generativa hasta simulaciones culturales y proyectos comunitarios, estas estrategias, respaldadas por marcos como los de UNICEF (2019) y Lucas Educational Foundation (2020), aseguran que los estudiantes no solo adquieran competencias clave, sino que las apliquen en contextos diversos, preparándolos para los desafíos del siglo XXI.

Referencias

Barkley, E. F., & Major, C. H. (n.d.). 6 ways to help students transfer learning to new contexts. The K. Patricia Cross Academy. https://kpcrossacademy.ua.edu/6-ways-to-help-students-transfer-learning-to-new-contexts/

Lucas Educational Foundation. (2020, November 30). 5 ways to help students transfer their learning to new situations. Edutopia. https://www.edutopia.org/article/5-ways-help-students-transfer-their-learning-new-situations/

UNICEF. (n.d.). The 12 transferable skills. https://www.unicef.org/lac/media/32441/file/The%2012%20Transferable%20Skills.pdf

UNICEF. (2019). Global framework on transferable skills. https://www.unicef.org/media/64751/file/global-framework-on-transferable-skills-2019.pdf 

domingo, 12 de junio de 2011

Hoy, no mañana.


Con la llegada de las computadoras, nuestro mundo personal dio un vuelco considerable. La expansión de Internet y los servicios de la Web 2.0 nos colocó en un espacio abierto y creciente de posibilidades, muchas de ellas trasladadas a nuestras actividades laborales. 

La inserción en nuestra vida laboral de las aplicaciones de la Web 2.0 nos convierte en personas más eficientes y por ende mejor preparadas. Negar su existencia, escudarse en falsos conceptos, encapricharse en su poco uso o emplear las viejas frases de “no sé”, “no puedo”, "no tengo tiempo" o “no me enseñaron” solo conduce en la dirección contraria. Lejos de avanzar retroceden.

Acabo de leer el resultado de una investigación realizada en algunos países europeos donde “descubren” la existencia de cinco fases en el empleo de las Tics, por parte de los profesores. La investigación señala que después de llevar a las escuelas, computadoras y todo tipo de software comenzaron a preparar a los profesores para su empleo, lo que duró cerca de un año. 

Las fases en cuestión son: acceso, adopción, adaptación, apropiación e innovación. 

El acceso, primera fase, consiste en el empleo de las tecnologías, a partir de la preparación en su manejo. La segunda fase significa la adopción, donde profesores y estudiantes adoptan los nuevos medios como algo cotidiano, pero no realizan aportes sustanciales a su empleo. La adaptación implica una mayor productividad en el trabajo, ya no solo se emplea de manera tradicional, sino que se trasladan tareas cotidianas a los nuevos medios. 

La cuarta etapa, la apropiación, significa que profesores y estudiantes encuentran nuevas formas de trabajar los medios, creando situaciones de aprendizaje que sin los medios tecnológicos no se pueden realizar. La última de las fases; la innovación significa el salto hacia nuevas formas de emplear las tecnologías, formas que hasta ese momento no se conocían.

Volviendo a la primera fase, creo que esta es permanente, cada día surgen nuevos medios que debemos aprender su uso. Sin embargo lo más polémico en este caso, es el cómo procedemos para enseñar el trabajo con estos medios. 

Digo polémico pues no estoy a favor de solo crear cursos de capacitación para enseñar las nuevas tecnologías. Me topo en muchas ocasiones que a dichos cursos asisten los que menos lo requieren, es decir aquellos que se interesan por aprender los nuevos medios, sin necesidad de asistir a dichos cursos. Me desaliento cuando invitamos a profesores y estudiantes a cursos, tanto en línea como presenciales y al final comprobamos que solo unos pocos participan. 

Es necesario acabar de romper el esquema tradicional del aprendizaje, hay que aprender a usar los medios a partir de nuestras habilidades. A veces bastan unos pocos pasos para lograr lo que deseamos. No estoy en contra de la ayuda a los demás, al contrario, pero sí es necesario pensar en que sí otros lo logran por qué no lo puedes hacer solo. 

No logramos nada sí otro hace nuestra tarea, tampoco sí pagamos 10 pesos por minuto de video o diapositiva, como suelen hacer algunos estudiantes. 

Es importante que acabemos de adoptar las tecnologías como algo que está presente, que existe, que nos convierte en profesores y estudiantes más eficientes. Encajarnos en no usarlas porque no la enseñaron, esgrimir que no permiten socializar, que no todos pueden acceder y tantas justificaciones superficiales, solo nos estanca en el tiempo y por ende en el desarrollo. 

Acabemos de saltar a la tercera fase (adaptación) y no dejemos para mañana el uso efectivo de las Tics, es hoy no mañana.

lunes, 9 de mayo de 2011

La sexta habilidad de los profesores a distancia


En mi criterio los que trabajamos en ambientes a distancia, debemos lograr el desarrollo de las siguientes habilidades: la organización del curso; el manejo eficiente de la plataforma; el adecuado proceso de seleccionar objetivos, contenidos y métodos;  la selección, diseño, elaboración y uso adecuado de los medios;  la correcta valoración y aplicación de la evaluación, tanto en su función formativa como en la sumativa y las habilidades comunicativas.

A esta última habilidad es que me refiero en el comentario. La distancia a los estudiantes, es un factor que nos obliga a encontrar un “sexto sentido” en la comunicación. Aun cuando pueda parecer que la presencialidad hace más fácil lograr una empatía con los estudiantes, la separación física agudiza  esta dificultad. 

Los profesores a distancia debemos orientarnos en las condiciones de la comunicación que impone esta forma de organizar el proceso pedagógico. Debemos percibir rápidamente las posibilidades del estudiante para trabajar con los contenidos y medios presentes en la plataforma digital. 

Estamos obligados a descubrir los variados problemas de los estudiantes, sus frustraciones, miedos e inseguridad en la plataforma. Necesitamos favorecer una atmósfera distendida, elevar el grado de responsabilidad de cada participante y en especial hacer el tránsito en el curso lo más aceptable posible.

No existen recetas mágicas, pues la comunicación es un acto totalmente humano y por ende bien complejo.  En algunos cursos es habitual crear foros de presentación, con el objetivo de facilitar a todos un pequeño “reconocimiento” inicial. Se pueden compartir experiencias, gustos e intereses personales que nos acerquen más a los estudiantes. A veces se suelen compartir algunos hobbies, como la cocina, la fotografía, la lectura, el deporte, la música entre otros.

En los cursos suelen crearse foros donde los participantes pueden resolver sus dudas sobre el funcionamiento de la plataforma, o de la organización en general del curso. Este tipo de foro debe estar abierto a todos, de modo que no sea solo el profesor el único que puede responder. La respuesta de los demás eleva la responsabilidad en el trabajo colectivo a la par que ayuda al profesor con el tiempo. 

En los cursos a distancia, la voz del profesor no es su principal medio, como sucede en la actividad presencial, aunque esto no limita su empleo en el curso.  Puede ser mediante un mensaje de bienvenida o en el caso de emplear videos conferencias.

Su “voz” está presente cuando da respuesta en un foro, cuando trata de comprender lo que se preguntó, cuando alienta a los estudiantes mediante mensajes colectivos o individuales, o cuando critica la labor de un estudiante. 

El profesor está presente de un modo u otro en los cursos a distancia y lo hace a través de los medios que emplea en el curso. Por ello la elaboración de estos medios es una tarea bien delicada que exige por lo general un enorme tiempo al profesor. 

La masificación de los cursos a distancia en línea está favoreciendo un mal que lejos de mejorar este sistema de formación lo entorpece. Me refiero a la proliferación de documentos tanto en formato de texto, como en los insoportables PDF, cargados de páginas y que muchas veces el estudiante se ve obligado a imprimir para tratar de leerlos. La tendencia está convirtiendo a las aulas en almacenes digitales.  

El profesor a distancia está necesitado de hacer escuchar su “voz” mediante el tratamiento a los contenidos discutidos en el aula digital. Se hace necesario emplear una variedad de recursos, que están determinados por el tipo de plataforma empleada. En Moodle, plataforma con la que trabajo disponemos de muchos recursos que sustituyen los documentos para descargar. 

La voz del profesor está presente cuando estos recursos se redactan en función de ser leídos en la pantalla de la computadora, por lo que deben ser redactados de forma diferente. Los párrafos pueden ser más cortos, realizar resúmenes cada cierta cantidad de párrafos, incluir palabras claves, entre otro grupo de acciones a tomar. 

Por último entre nuestras habilidades comunicativas debe primar la de favorecer el trabajo cooperado entre los estudiantes. En la actividad presencial, es más sencillo, aunque no exento de riesgos y problemas, que no deben ser trasladados al trabajo a distancia.

Este trabajo cooperado puede facilitar al estudiante profundizar en un tema determinado, aportar con la creación de una biblioteca digital y evaluar el trabajo de sus compañeros. Con ello se eleva el sentido de la responsabilidad y el respeto al trabajo de los restantes participantes y del propio profesor. 

Les agradezco colaborar con sus aportes para enriquecer esta sexta habilidad.