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jueves, 20 de octubre de 2016

Emplear Moodle no garantiza la calidad de un curso a distancia.

Moodle es la plataforma open source más empleada, sus casi 95 millones de usuarios, matriculados en 11 millones de cursos distribuidos en 232 naciones, es un aval impresionante, para una plataforma que sigue viva y competitiva. 

Su versatilidad es tan amplia que se emplea tanto para cursos con alta regulación, que en aquellos bajo la concepción de un Mooc. Esto es posible por la variedad de recursos y actividades disponibles, complementado con el acceso a varios bloques. La instalación estándar, presenta 14 diferentes tipos de actividades, 7 recursos y más de 20 bloques, esto sin agregar los complementos elaborados por terceros.

La combinación de recursos, actividades y bloques puede transformar el aula digital en un ambiente agradable para el aprendizaje del estudiante y en un laboratorio de investigación para el profesor. Las estadísticas que se obtienen de la mayoría de las actividades en la plataforma, son útiles para el análisis de las rutas seguidas por los estudiantes.

El sitio de nuestra Universidad, (Autónoma Gabriel René Moreno) acoge a casi 11 mil estudiantes, que representan alrededor del 12% de todos los matriculados. Las actividades más utilizadas en las aulas digitales son por este orden: archivos, cuestionarios, foros, lección, tarea y libro. Algunos como los paquetes SCORM, las bases de datos, las etiquetas, las encuestas, los glosarios y las consultas son pobremente empleados.

Moodle que por su versión 3.1, mantiene su sistema de acreditación internacional (MCCC), ofrece una variedad de formas de ayuda en línea y con su renovación permanente, es casi imposible resistirse a desarrollar un curso. En especial si este se centra más en los contenidos y menos en la relación entre sus actores. Pero no es la plataforma, como tampoco la tecnología, la responsable de la calidad del curso.

Entonces de qué depende.

Empecemos por lo más evidente, la preparación de los profesores. Esta se inicia no en el conocimiento de la plataforma, sino en el diseño instruccional de su asignatura tomando en cuenta que toda o una parte de la instrucción se desarrollará en ambientes digitales.  En el caso de nuestra Universidad, desarrollamos un modelo de diseño instruccional adaptado tanto a las características de los docentes y estudiantes como a la organización de la enseñanza donde las aulas digitales también se emplean en cursos presenciales. Este modelo cubre tres etapas, diagnóstica, metodológica y aplicativa, que dan como resultado final la creación del aula digital y su permanente perfeccionamiento. 

El diagnóstico de las necesidades de los estudiantes es el punto de partida para la organización de los ambientes virtuales. A veces se considera que enseñar al estudiante cómo trabajar en la plataforma es suficiente para que se inicie en este tipo de ambientes. En ese caso es una equivocación, es más importante que el estudiante comprenda su rol, que admita sus responsabilidades y se organice para trabajar a distancia antes que entender el significado de los iconos y cómo se emplea este u otro recurso.

Recientemente en un curso que desarrollé en esta plataforma, los organizadores insistieron más en el empleo de la plataforma y no en el desarrollo de las  habilidades de los participantes para trabajar a distancia. En el grupo de matriculados, solo 3 de cada 10 hizo un curso a distancia. En la primera semana de clases los reclamos estuvieron dirigidos a problemas técnicos, organizativos, de tiempo disponible y en especial los relacionados con la comprensión lectora. Por lo general se "ve" la pantalla y el texto pero no se leen todas las instrucciones.

En dicha primera semana comprobé que la primera actividad, un libro con pocas páginas y poco texto, uno de los matriculados lo revisó 177 veces y en promedio todos lo hicieron más de 20 veces. En el siguiente libro, la cifra disminuyó, el que más lo leyó lo hizo 45 veces y un promedio general para todo el grupo de 10 veces. El tercer y final libro fue leído 26 veces por una persona, con un promedio general de 5 veces. La disminución es consecuencia directa de la experiencia que fueron acumulando en los primeros días y que no dependía por completo del manejo de la plataforma, sino de las habilidades que debían desarrollar previamente. Para ese curso confeccioné un listado de consejos para los estudiantes a distancia. 
  

La organización del trabajo en el aula digital.

El aprendizaje en ambientes digitales requiere de una organización particular, que se inicia como expresamos anteriormente en el diseño instruccional. No son los recursos de la plataforma el punto de partida, es lo que se aspira a lograr. Moodle es una plataforma vertical en la relación profesor estudiante, por ello nuestra meta en la Universidad es trabajar con los profesores en transformar las actuales aulas digitales de carácter tradicional en aula digitales extendidas, donde prime el trabajo grupal y el empleo de las redes sociales.

Para alcanzar ese último nivel se requiere un cambio en la forma en que percibimos el aprendizaje del estudiante, en la manera en que empleamos los recursos de la Web, la plataforma y en especial el compromiso del estudiante por su aprendizaje y su desarrollo integral.

La organización del aula digital también pasa por la distribución de los recursos, actividades y bloques que incorpora la plataforma. Como leemos de izquierda a derecha es preferible que los bloques aparezcan al lado izquierdo, dejando el espacio restante para los recursos y actividades. Moodle permite modificar la configuración de la página central del curso a través del formato de curso. En nuestro caso estamos empleando el formato “temas en pestañas” que tiene un diseño que permite la visibilidad de modo horizontal de todos los temas o unidades. Así se reduce el empleo del mouse para hacer scroll adaptándose con facilidad al trabajo con celulares.
Tema en pestañas, que evita el manejo vertical de la información.

Otro elemento que insistimos es la presencia de suficientes ayudas gráficas, comenzando por mapas conceptuales o mentales, que ayuden al estudiante a “ver” rápidamente la organización de los contenidos.

El mapa tiene el objetivo de orientar rápidamente a los estudiantes de los temas a tratar durante el semestre

Por último en el trabajo con Moodle, propusimos a los profesores crear condiciones o restricciones de acceso en la mayoría de las tareas. Es decir que el estudiante para seguir a otra tarea debe cumplir un grupo de requisitos previos, lo que obliga a seguir un orden lógico. Sobre este tema comentaré en el siguiente comentario. 

domingo, 9 de febrero de 2014

El diseño instruccional de los cursos a distancia que se desarrollan en aulas digitales.



Desde finales del pasado año, con un equipo de profesores estamos revitalizando las aulas digitales de nuestra Universidad, que por espacio de varios años estuvieron estancadas. Las razones de este “stand bye” fueron más políticas que financieras y aún perduran al no considerarse la educación como un sector estratégico.

Lo importante en este momento es que la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, la mayor de las universidades bolivianas, tiene la intención de desarrollar varias carreras totalmente a distancia, con el empleo de una plataforma de formación, como es el caso de Moodle.

La Universidad tiene una limitada experiencia en carreras a distancia, que trabajan con encuentros mensuales y emplean principalmente, materiales impresos. Los profesores de estas carreras a distancia utilizan poco los medios digitales, en especial por el limitado acceso y poco esfuerzo de los estudiantes matriculados en estas carreras. 

Seis años atrás cuando se inició la experiencia de las aulas digitales, se consideraron a estas como parte de la actividad presencial y nunca como centro de la educación a distancia. Sin embargo en esta nueva etapa el objetivo es otro y por ende se requiere un análisis de estas aulas desde la óptica de la distancia. 

La primera tarea fue crear un modelo del Diseño instruccional que tome en cuenta el tránsito de los cursos presenciales a distancia. El Modelo, como la gran mayoría de estos considera que el centro del aprendizaje es el estudiante y requiere para su implementación la superación de los profesores.

El Modelo se divide en tres momentos o etapas: diagnóstica, metodológica y operativa, como indica la imagen. 



En la primera etapa se requiere detectar las posibilidades de los estudiantes, para el trabajo en un curso a distancia. Es muy probable que la casi totalidad de los recién matriculados no tengan una mínima experiencia en la superación a distancia y mucho menos en el trabajo en un aula digital. Este es uno de los mayores retos que tiene el actual proyecto. No tenemos datos exactos sobre estos alumnos, pero la experiencia de trabajar con estudiantes presenciales demuestra la existencia de limitantes en el trabajo con medios digitales. 

Por tal razón requerimos indagar lo antes posible sobre un conjunto de habilidades necesarias para trabajar en el aula digital. Es el caso de entender cómo emplean el navegador Web y qué programas básicos de ofimática pueden emplear. Además se necesita determinar qué dispositivos utilizan para conectarse a Internet, cada qué tiempo, en qué horario y desde dónde acceden y si tienen acceso a una computadora personal. 

Muchos de los estudiantes que se matricularán a distancia son los que viven en provincias alejadas de la Ciudad, donde la conexión a Internet es deficiente y a gran costo.

Para obtener esos datos creamos una encuesta para todos los cursos, donde tras el análisis podemos mejorar o crear otros tutoriales para los estudiantes que se inician. También en la plataforma dispondremos de un curso inicial para todos los estudiantes, donde se explicará el funcionamiento de las aulas digitales. 

Otra medida que aplicaremos es sugerir a los estudiantes que no tienen conexión permanente a Internet que al acceder a los café Internet, empleen una memoria flash como su computadora personal. En ella pueden colocar su navegador Web actualizado para ingresar al aula digital.  

Aunque no está incorporado al Modelo, en esta etapa se inició el trabajo de capacitación con los profesores designados por sus carreras. Esta superación la dividimos en dos partes, la primera de ella destinada al diseño instruccional de su asignatura y la segunda al empleo de Moodle. En la etapa inicial se valoró la importancia de diseñar su asignatura presencial para el trabajo a distancia, considerando además la estructura del aula y la concepción del texto digital. 

En una de las sesiones de capacitación
Como Moodle es una plataforma vertical en la relación profesor estudiante estamos trabajando con los profesores en transformar nuestras aulas digitales de carácter tradicional en aula digitales extendidas, donde prime el trabajo grupal y el empleo de las redes sociales. 

Pero el objetivo final es llegar al aula digital invertida.

Para alcanzar ese último estadío se requiere un cambio en la forma en que percibimos el aprendizaje del estudiante, en la manera en que empleamos los recursos de la Web, la plataforma y en especial el compromiso del estudiante por su aprendizaje y su desarrollo integral. Nos queda un largo  camino por recorrer, pero de seguro alcanzaremos nuestro objetivo.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Aulas digitales no almacenes digitales.


El desarrollo de Internet, la creación de numerosas aplicaciones para la Web 2.0, entre otros elementos, favorecieron el auge de diversas plataformas educacionales. Estas vienen a ayudarnos a resolver uno de los grandes problemas educacionales de la actualidad: la indetenible necesidad de actualización permanente.

Una de las mayores contradicciones que se presentan en el campo de la educación superior es la existente entre el volumen de información cada vez mayor y el tiempo para procesar y transformar en conocimiento una parte de esta. Mientras la información crece exponencialmente, el tiempo no lo puede hacer. Las carreras universitarias, aun cuando reduzcan en tiempo, lo que están haciendo es traspasar a otros la responsabilidad de formar a los estudiantes. 

En los últimos años se viene produciendo un crecimiento de los llamados cursos en línea o virtuales, como consecuencia directa de la necesidad de superación permanente. Por supuesto que estos cursos, desde una visión didáctica, se deben considerar dentro de lo que llamamos educación a distancia. La distancia es el elemento definitorio, dirigida a la separación física entre profesor y estudiante.

En la actualidad ese concepto de distancia cambió y en vez de estar conformado por la relación profesor alumno, interviene un nuevo elemento que es la dispersión de información. Esta última viene a constituirse en uno de los ejes principales de la educación a distancia.

En esta dirección es a la que deben dirigirse los cursos en línea o virtuales. Ellos organizados tanto en modalidades formal o no, deben contribuir a la preparación permanente de las personas.

Dichos cursos se ven favorecidos por una parte por el desarrollo de Internet y sus variadas aplicaciones y por otra el crecimiento de plataformas que permiten su desarrollo.  No me detendré en mencionar algunas de estas plataformas y sus ventajas, lo que dejo para futuro comentario.

Mi enfoque en este caso tiene que ver con la interpretación de lo que es un curso en línea, virtual o como le llamo aula digital. Partimos de una organización pedagógica de todos los componentes de dicho curso, tanto desde el currículo hasta la preparación de profesores y estudiantes.

En mi opinión el aula digital que es el soporte del curso, es un sistema de métodos y medios donde se produce la interacción entre profesores y estudiantes. Es decir, el aula digital se debe concebir como el principal punto de encuentro entre los componentes personales.

En ella se desarrolla, en parte el proceso de aprendizaje a un alto nivel. Los estudiantes se ponen en contacto con las informaciones necesarias, previamente seleccionadas a partir de los objetivos o competencias a desarrollar.

Los estudiantes, componente más importante del proceso pedagógico, deben estar en condiciones de procesar esa información para transformarla en conocimientos. Por ello la organización del aula es un elemento clave en todo este complejo proceso.

Muchos de los cursos que apreciamos carecen de una organización pedagógica, prima el criterio de colocar archivos en formato PDF, para su descarga y lectura posterior. Se enlazan presentaciones en Power Point diseñadas para ambientes presenciales y videos que poco contribuyen al aprendizaje. Estos últimos a veces se demoran en cargar en las pantallas de los estudiantes. Se traspasan los gastos de impresión de la universidad o colegio al estudiante.

Estamos ante la presencia de numerosas aulas digitales o virtuales que son almacenes de información, donde su selección es muy pobre, agobian al estudiante y por consiguiente el abandono de dichos cursos.

En las aulas virtuales no se puede proceder de la misma manera que en los ambientes presenciales. Los procesos de acceso a la información son diferentes, lo que determina cambios en nuestra organización. Los medios que empleamos en la actividad presencial deben ser rediseñados para los ambientes a distancia. Usar en estos cursos presentaciones en Power Point diseñadas inicialmente para acompañar la explicación del profesor es confundir al estudiante a distancia y limitarlo en su aprendizaje.

Sobre este tema hay muchos otros elementos para comentar próximamente, pero retomo la idea inicial, son aulas no almacenes de documentos digitales.