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martes, 12 de abril de 2011

Los miedos que no son miedos y lo que esconden esos que no son miedos.

Por el título, más parece un trabalenguas o una frase  copiada de “Don Quijote” pero nada que ver con estas suposiciones.

Trataré sobre los miedos a trabajar con los medios tecnológicos actuales, en especial la computadora y los servicios que empleamos por medio de Internet. 

Mi profesión, con las enormes satisfacciones de cada día, me permite tratar a la misma vez con muchas personas: mis estudiantes que le dan sentido a mi trabajo. En una asignatura donde trabajamos en un laboratorio de computadoras suelo hallar numerosas experiencias, las que me llevan en parte al título del artículo. 

En ese laboratorio, suelo ingresar por la puerta trasera y espiar lo que están realizando los estudiantes, antes de iniciar la clase. A veces están tan concentrados que suelo pararme detrás de alguno de ellos por un rato y no se dan cuenta de mi presencia. 

Esa táctica me ayuda a encontrar esos miedos que aparecen cuando se sientan frente a una computadora. Uno de ellos es el tiempo que pueden dedicar a una tarea determinada, el tiempo que le resta para cumplirla y pasar a otra. Este miedo muchas veces está generado por un pobre sistema de habilidades de trabajo en la computadora. Un clásico ejemplo es escribir en el buscador de Google la dirección a la que deben acceder,  en vez de escribirla directamente en la barra del navegador. 

Suelo insistir en que empleen Mozilla Firefox desde sus memorias USB, con lo que evitan escribir toda la dirección de un sitio que visitan con frecuencia, guardar las contraseñas y otras configuraciones del navegador. 

Otro  de los miedos permanentes es seguir las instrucciones que se muestran en la pantalla cuando deben instalar un programa en sus memorias o crear una cuenta en una red social. Se quedan a veces esperando la orden de seguir, cuando en la pantalla aparece “siguiente”. Creo que este miedo se debe a una inseguridad en lo que hacen y hasta a veces en una baja valoración de sus propias habilidades. 

Este miedo también se une a la limitada habilidad de leer las indicaciones que muestran los navegadores. Etiquetas como que el sitio desea escribir una cookie, o que el sitio no es seguro, o que se impidió abrir una ventana emergente, son indicaciones que no se leen o sí lo hacen entran en pánico y se quedan detenidos sin avanzar. Veo muchas veces que Mozilla les indica que el sitio no es seguro, aun cuando ingresan al mismo a diario, no saben qué hacer. La práctica cotidiana es cerrar el navegador, abrirlo y así infinitas veces. 

Un miedo  mayor es el idioma, cuántas veces se quedan esperando por que la palabra se cambie sola al español y no avanzan a otra pantalla, no buscan en Google la traducción.
Muchos de esos miedos se esconden en una frase solemne: “no se trabajar bien en la computadora, no me enseñaron” Los momentos actuales no son para aprender a trabajar en la computadora, no es necesario, y eso lo vemos en los niños, que con solo mirar donde se enciende y se apaga el resto lo ponen ellos solos. 

Lo bueno de estos miedos es que no requieren de tratamiento psicológico, solo un poco más de esfuerzo, perder el miedo a hacer las cosas por uno mismo y siempre decir que sí puedo.
Algunos de mis alumnos