Mostrando entradas con la etiqueta lectura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta lectura. Mostrar todas las entradas

martes, 24 de febrero de 2015

Un llamado a la evolución de las revistas científicas digitales.



En noviembre del pasado año, el Dr Lorenzo García Aretio publicó un video donde explica de manera sintética y precisa la importancia de las revistas científicas en la divulgación de la educación a distancia y pone énfasis en el desarrollo de RIED (Revista Iberoamericana de Educación a Distancia). Lo expresado por el Dr Lorenzo me ayudó a mejorar algunas ideas que hace tiempo me vienen dando vueltas sobre la modernización o adaptación de este tipo de revistas a los escenarios digitales. 
 
La mesa del silencio.Escultura que se encuentra en el jardín
del Convento de San Francisco de Asís. La Habana
La ciencia va de la mano de la divulgación, le exigimos a nuestros estudiantes que plasmen sus trabajos finales de grado en un documento casi siempre en formato impreso, lo mismo hacemos para las maestrías y doctorados y por supuesto para las investigaciones. Sin embargo vivimos en la época digital, donde gran parte de la información se obtiene en la Red y muy poca en un documento impreso. 

En la décima edición del Directorio de Revistas publicado por Ebsco, se provee acceso a 175.000 títulos provenientes de 250 países y con información sobre 86.000 editores científicos y comerciales. LATINDEX  atesora en su catálogo electrónico más de 21 mil revistas de 32 países iberoamericanos. Encontrar cifras exactas en este campo es casi imposible, pues asistimos desde hace varios años a un frenesí de revistas, artículos y documentos que incrementan  la explosión informativa y la consiguiente “infotoxicación” como afirman diferentes expertos.

En un trabajo de Mercedes Patalano, denominado “Las publicaciones del campo científico:las revistas académicas de América Latina” señala: “…la investigación que no pueda ser objeto de un artículo de revista científica- reconocida por su prestigio entre la comunidad de pares- no pierde su valor dentro del campo científico en cuestión, simplemente no existe” Estemos de acuerdo o no con dicho planteamiento pero es la realidad que cada día vivimos.

A las universidades se les exige publicaciones en revistas de prestigio, a los profesores nos piden publicar, con lo que estoy de acuerdo, pero las publicaciones las seguimos pensando más para el formato en papel que para su distribución mediante la Web. ¿Por qué?  

La revista digital, electrónica, en línea o mejor dicho casi siempre en formato PDF.

Maricela López en una investigación sobre las características de las revistas electrónicas señala que la primera publicación con carácter arbitrado y en línea se distribuyó en 1987. Conocida como New Horizons in Adult Education que aún se puede encontrar en la Red. 

Por otra parte Ernest Abadal enumera varias posibilidades de las revistas científicas digitales, entre ellas el ahorro de los costos de impresión y distribución, la capacidad de incluir hipervínculos a diferentes formatos, llegar a un mayor público y en menos tiempo, así como la accesibilidad desde cualquier lugar. 

La digitalización también facilita la búsqueda en las numerosas bases de datos y en especial el filtrado por palabras claves entre otras referencias conocidas. 

Ernest Abalad en el mismo trabajo y después de estudiar los indicadores propuestos por varios autores para la evaluación de este tipo de publicación los concentra en cuatro grupos: autoría, contenido, accesibilidad y ergonomía. Los dos primeros son heredados de las revistas impresas y deben mantenerse pues aseguran el rigor de las publicaciones. 

Pero los otros dos en mi opinión, son los puntos débiles de las revistas científicas digitales. La mayoría de las publicaciones científicas que se trasladan a la pantalla de la computadora, tienen los patrones del texto impreso. Aun cuando se denominan “digitales” esta característica viene dada casi totalmente por la forma de distribución y muy poco por la reorganización de su contenido. Los artículos comienzan en el procesador de texto, se revisan y terminan de editar en el mismo procesador, los escribimos investigadores y académicos que en general no somos expertos en esta tecnología y menos en otros formatos diferentes a los que heredamos de la imprenta. Esta puede ser una de las razones por las que las revistas científicas digitales aún están en la época del papel, mantienen su estructura y formato. 

Digitalizar la revista no es su distribución en archivos PDF, que para colmo se muestran muchas veces en dos o tres columnas que obligan a desplazar el texto arriba y abajo en la misma página. Por otra parte la justificación que el PDF es el mejor formato para la impresión carece de sentido, pues muy pocas veces se imprime.

En qué pueden mejorar las revistas científicas digitales. 

El primer elemento es tomar en cuenta la ergonomía en la lectura, lo que implica la elaboración para la pantalla de la computadora, tomando en cuenta los movimientos con el mouse, la modificación del tipo de letra, las facilidades de búsqueda, la incorporación de un índice interactivo, a los hipervínculos y cualquier otro elemento que favorezca su lectura en la pantalla. En otras palabras olvidarnos que es un texto para imprimir. A lo anterior hay que agregar que también se leen en el celular, en la netbook y en la tableta, con otras resoluciones de pantalla, condiciones de iluminación y elementos distractores variados. 

Un punto que está casi ausente en este tipo de revista es la descripción de las investigaciones mediante videos, fotografías y otros recursos multimedia. Vencimos la reticencia de muchos científicos a considerar tan válida la revista digital como la impresa, pero aún falta comprender el valor de los recursos multimedia. Es bien conocido que la documentación de todo trabajo científico también requiere de otros recursos, como los anteriormente señalados. Es muy probable que el investigador quiera incluir en su artículo el enlace a un video donde explica o muestra el trabajo de campo, las opiniones de los participantes en vez de escribir páginas donde se describe lo anterior. También y es un buen recurso, una recopilación de fotos que de seguro puede ser más convincente que toda la extensa descripción. Sin embargo muy pocas revistas científicas lo toman en cuenta. 

Al revisar las normas de publicación lo más que encontramos en relación a lo anterior es el formato de las imágenes y tablas, muchas veces sugeridas en escala de grises, pues se piensa en la publicación impresa y no en la digital. Este es uno de los puntos donde las revistas científicas digitales, pueden acercarse más al receptor.

Otro elemento casi ausente, es la existencia de códigos Qr o marcadores de realidad aumentada los que incrementarían el carácter multimedia de estas revistas. Existen revistas que incluyen estos recursos, pero casi todas están en el campo de la publicidad, pero muy pocas en nuestro campo.

Evidentemente autores, científicos, editores y directores de revistas científicas debemos convencernos que el tránsito del papel a la verdadera digitalización no es para mañana, ya comenzó.

Lluís Rius, Ernest Abadal “Revistas científicas digitales: características e indicadores” Revista de Universidad y Sociedad del Conocimiento Vol. 3 - N.º 1 / Abril de 2006 http://www.uoc.edu/rusc/3/1/dt/esp/abadal_rius.pdf
López Ornelas, Maricela. Un intento por definir las características generales de las revistas académicas electrónicas. Razón y Palabra, Febrero-Marzo 2005, Número 43 Instituto de Investigación y Desarrollo Educativo. Universidad Autónoma de Baja California. http://revistas.um.es/analesdoc/article/view/1451/1501

Patalano, Mercedes. Las publicaciones del campo científico: las revistas académicas de América Latina. En Anales de documentación, Nº 8, 2005, PÁGS. 217-235 http://revistas.um.es/analesdoc/article/view/1451/1501


miércoles, 16 de octubre de 2013

La lectura light versus la lectura completa.



Confieso, que no soy lingüista, ni escritor, tampoco puritano de las letras y la gramática, simplemente un lector más. Paso más tiempo, como muchos leyendo de la pantalla, que del papel y creo que el libro en papel, como lo vemos a diario, va siendo sustituido no por su precio, sino por la pantalla, que a la larga es más cara y se cambia muchas veces.

Pero no es al libro al que me quiero referir, sino al hábito, que ya traté en el blog, de leer de manera total o al menos comprensiva el texto que se señala. En los cursos a distancia, como el Mooc, que estamos desarrollando sobre Evernote, una de las formas de ponerse en contacto con el participante es mediante los medios, recursos o como se les desee llamar. Estos actúan en su calidad de mediadores y representan al “profesor” del curso. 

El tipo de mediación influye de manera directa en los resultados de la interacción. Hemos pasado del documento impreso al sistema multimedia, entendiendo este último como un conjunto de medios, cuya integración se caracteriza por la sincronización, la interacción entre el sistema y el usuario y la no linealidad en la navegación. Este sistema lo mismo puede estar soportado en un único dispositivo o en múltiples, como sucede en la actualidad.

Pero lo complejo de la estructura multimedia, no lo es por los medios, sino por la forma en que debe ser leída e interpretada la información. En este punto es donde radica el mayor problema de la lectura completa del material. 

Nos acostumbramos a leer a saltos, de hecho el mouse es el mejor compañero en este tipo de lectura y con las tabletas y celulares pasamos al dedo índice. No es una mala práctica, confieso que lo hago, tampoco podemos impedirlo, ni aspiramos que se retroceda. 

Entonces cuál es el camino. 

¿Impedir que se lea a saltos?, 

¿Reducir el texto y aumentar la cantidad de ayudas visuales?

¿Rellenar la pantalla con imágenes, infografías, íconos y colores resaltantes?

¿Incrementar los enlaces multimedia, dejar que el lector se pase de un video a un sitio lleno de otros enlaces que al final termina en otro lugar, leyendo otra cosa? 

¿Acostumbrarnos definitivamente a una lectura light?

Quiero ser sincero, no tengo las respuestas, pero una cosa si aprendí cada vez que salto de párrafo, y que por suerte está en todos los dispositivos y en todas partes donde se accede a la información y se llama buscar. Así de sencillo, lo mismo lo puede hacer escribiendo la palabra que hablándole a su equipo. 

Buscar dentro del documento es la tarea más sencilla que podemos hacer para evitar equivocarnos y lo peor, arrastrar a otros a la equivocación.

martes, 21 de mayo de 2013

El mal hábito de la lectura incompleta



En un comentario anterior hice referencia al hábito de la lectura completa, o en otras palabras leer un documento sin saltar partes. 

Cuando estamos en un curso a distancia, la relación estudiante profesor se realiza principalmente por la vía de los medios. En otras palabras el medio o recurso actúa en su función de soporte del método, donde ambos se desarrollan a la par. No puede seleccionarse un método sin un medio que lo soporte, o visto de otro modo un medio se expresa siempre a través de uno o varios métodos.

La relación es compleja e insustituible. El método entendido como la vía que profesor y estudiante siguen para alcanzar el objetivo, es básico en este proceso a distancia. Por ello si volvemos a la relación anterior, el método y por consiguiente el medio, están estrechamente vinculados a los participantes del curso, tanto profesor como estudiantes. 

En pocas palabras el profesor se vale de dicha relación para estar “presente” en el aula virtual. Su presencia está en los medios que emplea y por ende en los métodos a través de los cuales los medios cobran vida

El esquema ayuda a esta interpretación. 



El comentario viene dado por una tendencia que se observa en el Mooc, “Tecnología educativa a través de las redes sociales” que se realiza en Facebook. 

En varios de los comentarios de este grupo es fácil apreciar que su causa está en no leer toda la información, incluso la que se agrega en el grupo en Facebook. En parte esto se debe a la lectura incompleta de las indicaciones que se muestran para las evaluaciones. 

Otra fuente del problema se origina en no ingresar con frecuencia al grupo, no activar el correo para recibir las actualizaciones del curso y no lograr leer todos los comentarios realizados en el muro del grupo. 

También es obligatorio mejorar la elaboración de los documentos, aumentando el tamaño de la letra de las evaluaciones, encerrándolas en cuadros, combinándolas con otros colores, pero nada de esto es útil si no se logra leer en detalle. 

Por ello antes de manifestar públicamente una observación, es preferible revisar los comentarios y auto evaluarse, para demostrar que se logra alcanzar el hábito de la lectura completa.