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jueves, 6 de junio de 2013

Felicidades a mis profes….



Hoy 6 de junio se celebra en Bolivia el Día del maestro. La fecha tiene su origen en dos hechos importantes; la fundación de la primera Escuela Normal de Profesores y Preceptores del país,  creada en 1909, en la ciudad de Sucre y la segunda tiene que ver con  Modesto Omiste Tinajeros, destacado promotor de la educación boliviana, llamado el “Padre de la educaciónboliviana”. 
 
El maestro es el centro del cambio en cualquier sociedad, su papel en los tiempos actuales de la sociedad del conocimiento va más allá de las leyes caprichosas y enrevesadas aprobadas por unos y repudiadas por muchos, su labor no cubre el mísero salario que cobra en casi todos los países de nuestro Continente.

Los educadores somos sanadores mentales, esculpidores morales, arquitectos del conocimiento y enriquecedores del alma. La sociedad nos da la tarea de formar a sus hijos, de convertirnos en guía y ejemplo cotidiano. Nuestra profesión es reclamada en todas las sociedades y eje central de todo proceso de cambio. No contar o limitar el papel del maestro para realizar cambios en la sociedad, es negar su enorme influencia en las nuevas generaciones.

Como maestro me siento agradecido por muchos de mis estudiantes y es la razón del esfuerzo diario. El mejor ejemplo de ellos es el trabajo que están alcanzando en el curso abierto masivo y en línea “Tecnología educativa a través de las redessociales”. 

“Mis  profes..” como les llamo están creando un ejemplo de trabajo grupal, de esfuerzo y dedicación para desarrollar el primer curso abierto, masivo y en línea de Bolivia. 

Sirva este video de homenaje a su trabajo. 


lunes, 20 de agosto de 2012

Las competencias de los profesores un tema inagotable


En los últimos días en la comunidad CUED de la Cátedra UNESCO de Educación a Distancia de la UNED se viene generando una discusión en torno a las competencias que los docentes de este momento debemos reunir. 

Caricatura de Fernando Perera Cumerna
fperera05@yahoo.es
La discusión se inició a partir de dos publicaciones del sitio Escuela 2.0 una inicial donde traducían del artículo “The 33 Digital Skills Every 21st Century Teacher shouldHave” las 33 "competencias" planteadas por su autor. Con posterioridad publicaron una recopilación de Laura Turner donde comenta 20 competencias para el docente de nuestra época. 

La primera impresión que tuve de este glosario tan amplio de supuestas competencias, es que no las alcanzaría jamás, pues algunas de ellas, están fuera de mi interés y otras de mis posibilidades reales para lograrlas. Cuando la lista se redujo a 20 aun me quedé con la insatisfacción de no alcanzarlas todas, lo que me deja mal parado como profesor de este momento. 

Con el desagrado de no lograr dichas competencias, empecé por realizar una lectura a las fuentes originales y empezó a cambiar mi temor. En ambos sitios hacen referencias a habilidades, que no es exactamente lo que entendemos por competencias, pues sí es lo mismo para qué emplear esta última categoría. 

Seguí disminuyendo mi enfado cuando empecé a leer a Díaz Barriga en un memorable artículo "El enfoque de competencias en la educación. ¿ Una alternativa o un disfraz de cambio?  que me permitió aclarar que no hay una definición precisa de esta categoría, mientras que su extrapolación al campo educativo viene más por el camino de la innovación forzada que por el de la necesidad. Responden a políticas gubernamentales, más que a la propia necesidad de cambiar en la formación del individuo. 

Las competencias tienen su origen en el campo laboral, por lo que no es de extrañarse su traslado al sector, tratando de formar a un individuo que responda más a las necesidades industriales que sociales. En el artículo de Díaz Barriga reconoce la combinación de tres elementos en las competencias: “…a) una información, b) el desarrollo de una habilidad y, c) puestos en acción en una situación inédita”. 

En otras palabras para conformar una competencia se requiere del conocimiento específico, combinado con un  grupo de habilidades y generada en una situación real, concreta. 

Retomando los dos artículos, me puedo percatar que no apuntan a competencias (omito la clasificación de Díaz Barriga, que puede consultar en el artículo señalado) sino a un conjunto de habilidades, algunas de las cuáles no tenemos que alcanzar. 

Las habilidades en palabras de Gonzáles Maura “…constituyen el dominio de operaciones (psíquicas y prácticas) que permiten una regulación racional de la actividad”. El “saber hacer” como se conocen también las habilidades se manifiestan de forma muy diferente pues son producto de la sistematización de las acciones subordinadas a su fin consciente. Esa sistematización implica no solo repetición, sino en particular su perfeccionamiento. 

Más aliviado al comprender que no se deben analizar como competencias las sugeridas en ambos trabajos, me propuse revisar cada una de ellas. En el análisis partí de considerar que la  habilidad tiene que ver con las necesidades del individuo y por ello algunas de estas se enmarcan dentro de necesidades específicas. Por ejemplo un profesor que nada tiene que ver con la Geografía o la Historia, para qué debe conocer el trabajo con Google Earth. 

De igual manera para qué es necesario trabajar con hojas de cálculo o bases de datos, si usted nada tiene que ver con estadística, matemática o ciencias afines. Confieso que las cosas que trabajo en Excel son solamente repeticiones de hojas creadas por otros y hasta el presente para nada me sirve este programa (lo que no significa que no reconozca su utilidad). Lo mismo con las bases de datos, pasé de DBase a EverNote y no sé cómo funcionan las bases de datos. 

Otra de las habilidades citadas es la de trabajar con una pizarra digital interactiva (PDI), pero me pregunto todos los profesores deben trabajar con una. Es probable que muchos de los que lean esto nunca trabajaron con una PDI y tampoco tendrán una en su aula, pues cuando las vayan a comprar existirán otros modelos diferentes. Recordemos que estamos pasando de las computadoras de escritorio, las notebook, las netbook, los Smartphone y las tabletas. ¿Requerimos acaso habilidades específicas para cada una de ellas?

En el inventario de habilidades se señala el trabajo en Blogs y Wikis, lo que puede ser interpretado de manera diferente. Una habilidad es la de crear su propio Blog y su propio Wiki y otra es la mantener estas dos formas de información. ¿Es necesario que todos los profesores dispongan de su blog y de su Wiki? Sí hoy nos quejamos de la abundancia de información, no puedo imaginarme l0 que pasaría cuando cada profesor escriba para su blog y wiki. De manera similar pasa con la habilidad de diseñar y gestionar páginas Web, cuando hoy eso pasó a un segundo plano. Para qué me es útil diseñar una página Web que después no puedo colocarla en un sitio. 

Para no hacer extenso el análisis creo que ambos artículos son exagerados en el inventario de habilidades y favorecen a los profesores que prefieren el inmovilismo o el ligero cambio. A los que nos esforzamos en mejorar cada día, los artículos pocos nos ayudan. Hay que comprender además que sí la tecnología cambia, las habilidades citadas en esos artículos también se modifican o desaparecen. 

Los criterios que se presentan en ambos trabajos parecen insertarse más en la tendencia de cambiar por el mero hecho de cambiar, esgrimiendo un sentido innovador que a la larga carece de sentido científico. En este afán de la supuesta innovación empezamos a cambiar nombres, a los métodos le decimos estrategias, a la evaluación la conocemos por resultados esperados y al objetivo lo vestimos de competencia. 

Para concluir prefiero retomar el inventario de competencias que la UNESCO propuso en el 2008 para la formación de profesores y que son más precisas que las mal llamadas competencias de ambos artículos. 

Por último me pregunto, nuestros estudiantes lograrán esas competencias?. 


Díaz Barriga, Ángel. "El enfoque de competencias en la educación. ¿ Una alternativa o un disfraz de cambio? Revista Perfiles educativos  UNAM, México 2005

González Maura, Viviana y otros. "Psicología para educadores". Editorial Pueblo y Educación. La Habana. 1995

Fernando Perera Cumerna es Doctor en Ciencias Pedagógicas, caricaturista y amigo personal.

miércoles, 7 de marzo de 2012

La primera Ley de Newton y su relación con las TICs.

El titulo parece extraído de una clase de Física, con el profesor en la pizarra, tratando de explicar las Leyes de Newton, mientras algunos estudiantes se preguntan quién es ese señor cuyas leyes deben aprender.

Sin embargo aunque el comentario tiene que ver con la primera Ley no se trata de explicarla, por el contrario aplicarla en el contexto educacional. El comentario se nutre de una discusión originada en la lista CUED  de la Cátedra UNESCO de educación a distancia de la UNED.

En las últimas semanas se debatió en CUED sobre un problema latente en muchos establecimientos docentes, que se manifiesta en todos los niveles educacionales y que engloba a todos los profesores: la resistencia a aplicar las Tics. 

Se expresaron ideas muy útiles, que fueron enriqueciéndose con el paso de los días. Por ejemplo, Francisco Álvarez propuso colocar a los profesores en tres grupos. El primero de ellos reservado para los analfabetos informáticos (muy pocos) y los reacios a emplear las Tics, aun con conocimiento de su manejo. El segundo grupo formado por los profesores que van casi a la par con el avance tecnológico y según Francisco, escapan a la realidad de sus alumnos.

El tercer y último grupo corresponde a los que conjugan los medios con los métodos, en mi opinión el grupo a donde debemos llegar todos.

Cora Amorin señaló que falta instrumentar las TICs desde lo pedagógico, considerando que muchos profesores las conocen como instrumento, pero no tienen el conocimiento suficiente para usarlas desde lo pedagógico.

Amada Gutiérrez opinó que la brecha digital no es solo la imposibilidad de acceder a los recursos TICs, o no poseer los conocimientos para su empleo, sino también el no  incorporarlos a la práctica pedagógica.

Por su parte Marcela A. Battilana opinó que la capacitación va más al empleo de las herramientas y no tanto a las competencias pedagógicas y comunicacionales que su aplicación necesariamente requiere.

Ella señaló además que la renovación permanente de herramientas y software no significa que se renueven las prácticas pedagógicas. Este es uno de los aspectos más controvertidos en la preparación de los profesores. En mi criterio se insiste más en usar la herramienta como recursos y menos en su empleo en la clase vinculada a los demás componentes del proceso pedagógico.

Las problemáticas anteriores son una constante en la actividad educacional. Jorge González opinó que lleva más de 30 años escuchando los mismos problemas y reclamos y de seguro que estos se remontan a más de esos 30 años.

La resistencia a emplear las Tics, se debe, según los comentarios de la lista a muchos factores. Algunos de ellos se agrupan en lo técnico como es el caso de las características de los locales, donde a veces es difícil proyectar un video, escuchar un audio, o la ausencia de tomas eléctricas o la variedad de sus formas.

También existen los factores relacionados con las comodidades para su empleo. A veces el profesor debe trasladar la computadora y el proyector a otros lugares de la escuela o universidad, encargarse de armar la pantalla y ubicar la toma eléctrica. 
Cuando existían los retroproyectores, equipo más pesado y difícil de transportar, muchos profesores no lo usaban sí tenían que subir más de un piso con dicho medio.

Otro grupo de impedimentos para emplear las Tics, se relaciona con la preparación del profesor en el manejo del medio. Muchos docentes se sienten temerosos a la hora de emplear algunos medios y prefieren antes de quedar mal delante de sus estudiantes, simplemente no usarlo.

El último de estos obstáculos es justamente el que hace relación al título del comentario: la inercia. La primera Ley de Newton, también denominada Ley de la Inercia, expresa que todo cuerpo mantiene su estado de reposo o movimiento uniforme a no ser que sea obligado a cambiar su estado por la acción de una fuerza. Sí esto lo trasladamos a la clase, podemos sustituir el cuerpo por el profesor y la inercia se expresa como la resistencia a emplear las Tics. 

Es más fácil seguir impartiendo la clase de la misma manera de siempre, que dedicar tiempo a estudiar el empleo de otros medios, a  vincularlos con diferentes métodos y a relacionarlos entre sí. 

Pero como la propia Ley señala, para romper la inercia se requiere de una fuerza, que puede estar tanto en las exigencias de los estudiantes, de los directivos educacionales y del propio profesor. Romper la inercia es difícil, pero cuando se rompe ya no nos detenemos. Nos convertimos en profesores de alma y no de título.

Nota. La cantidad de mensajes registrados en la lista para este tema fue elevada, por ello pido disculpas a los que no cito, pero aseguro que leí sus aportaciones y me son de gran utilidad.

El artículo fue inicialmente escrito para el blog CUED de la Cátedra UNESCO de Educación a Distancia de la UNED



martes, 30 de agosto de 2011

Lo que disfruto y padezco.


Recientemente una profesora me preguntó cómo hacía para organizar mi trabajo, dar clases, publicar en el Blog y además sentirme satisfecho de lo que hago.

Empecé por explicarle que la posibilidad de hacer varias tareas empieza por un uso adecuado de las tecnologías. Mi mayor fuente de actualización es Twitter, en ella encuentro el artículo que más se ajusta a mis intereses, la última noticia tecnológica y las decenas de ideas que otros me permiten leer.

Mi segunda fuente son los estudiantes, con ellos aprendo lo que se puede hacer y en especial lo que no logran alcanzar. Veo sus rostros de duda cuando se pierden en la explicación, o su sonrisa de placer cuando empiezan a reinventarse a sí mismos, tuiteando, escribiendo en su blog, dejando enlaces en Delicious y otras redes.

Con un grupo de mis estudiantes
después de concluir las defensas
de sus trabajos en noveno semestre
La tercera fuente son los profesores colegas de trabajo, de ellos aprendo qué falta por aprender y qué cuesta más trabajo alcanzar en el empleo de las Tics.

Esas fuentes son inagotables, nunca se secan, solo hay escucharlas y provocarlas. Cuando me surge una idea después de acceder a las fuentes, la escribo directamente en EverNote y aunque están sin clasificar, por eso son ideas, accedo a ellas permanentemente.

Sin embargo las fuentes no es lo único que me motiva, parto del criterio que lo que hago es para aprender y sentirme satisfecho y llegar incluso a divertirme.

Pero debo confesar que en ocasiones la satisfacción por el trabajo se me pierde y en otras la dejo pasar. Así es la profesión del profesor, somos seres humanos, no máquinas. Cuando encontramos estudiantes deseosos de aprender no me detengo en explicaciones y detalles, el contenido  fluye libremente. Pero cuando estoy con aquellos que apenas llegan a la universidad para sus clases, que ni siquiera acceden a revisar una página del libro o del aula digital y cuando les preguntan por el concepto más elemental no pueden expresarse, la situación es diferente. No logro adaptarme a la idea que el profesor debe sobreponerse a esos inconvenientes y salir adelante.

Los profesores somos de carne y hueso, somos seres humanos que reaccionamos igual que los demás, necesitamos de la comunicación en los dos sentidos, no en uno solo.

En algunas ocasiones comenté con los estudiantes sobre la película “Leones por Corderos”, protagonizada por Robert Redford, Merryl Streep y Tom Crusie, donde el primero es profesor, la segunda una reportera y el tercero un congresista norteamericano, defensor de la guerra de Irak.

La película gira en tres momentos diferentes, el primero cuando dos estudiantes de Redford, deciden por su propia convicción participar de dicha guerra, el otro la entrevista que Meryl Streep realiza al congresista y la tercera la charla que Reford mantiene con otro estudiante, crítico del sistema pero que prefiere no hacer nada y dejar que las cosas pasen.

En una parte del diálogo con este estudiante Reford dice:

-“Roma está ardiendo. El problema no son los que lo empezaron. El problema somos nosotros. Hay gente que día a día lucha por mejorar las cosas”

El estudiante responde: ¿Dice que es mejor intentar y fallar que no intentar?

Reford : Si.

El estudiante señala: Que más da si acabas en el mismo lugar.

Reford: Al menos hiciste algo.

Es que el profesor actual tiene que sentirse inconforme con los resultados que logra, sufro cuando esos estudiantes siguen con la idea que la evaluación es el castigo, que solo les corresponde vencer la asignatura y librarse de un profesor más. Sin embargo como expresé en otro comentario somos sanadores mentales y por ende debemos imponernos a ese sufrimiento.

Dudamos que se pueda lograr, dudamos que puedan culminar con éxito, pero al final triunfa nuestro deseo, nuestra confianza en que a pesar de todo se logra dejar en ellos una pequeña huella.

Los profesores debemos serlo no por el título, sino por el alma. De ese modo podemos entender lo que disfrutamos y padecemos a la misma vez.

El título del artículo se lo agradezco a mi amiga y profesora de alma y espíritu Elina Hernández Galarraga.