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lunes, 23 de junio de 2025

El incremento de la aitoxicación en 365 días.

 

Generada en POE

En colaboración con Mercedes Leticia Sánchez Ambriz

Enlace al pódcast

Vivimos una paradoja: nunca la humanidad tuvo tanto acceso a la información, y, sin embargo, cada vez nos sentimos más desbordados por ella. Este fenómeno se vuelve especialmente complejo cuando se trata de una tecnología tan disruptiva como la inteligencia artificial. La creciente presencia de esta temática en los medios ha dado lugar a un nuevo concepto que hemos llamado "aitoxicación", entendido como la saturación informativa en torno a la IA, que termina generando confusión, miedo, e incluso rechazo.

Para entender la aitoxicación no basta con hablar de exceso informativo. Necesitamos adentrarnos en una dimensión más profunda: el temor histórico y filosófico a la tecnología, o lo que los especialistas han denominado tecnofobia. Desde la Antigua Grecia hasta la era digital, el miedo a lo artificial ha sido constante. Hoy se manifiesta como miedo a perder el trabajo, al reemplazo por máquinas, o simplemente a no comprender cómo funcionan las nuevas herramientas digitales. La tecnofobia, como explica la literatura, tiene niveles: desde el usuario incómodo, pasando por el inseguro hasta llegar al ansioso que evita por completo la tecnología.

Aprovechando la IA elaboramos tres informes sobre este tema en tres plataformas, dos de ellas conocidas y una recientemente llegada. Las dos primeras son ChatGPT y Gemini y la nueva es SkyWork  que, por el momento, permite generar informes detallados de numerosos temas.

Nuestra idea fue comparar la cantidad de artículos publicados en periódicos internacionales en mayo del 2024 y mayo del 2025, y revisar los eventos y algunos de los problemas más notorios generados en mayo y siempre asociados a la IA

Empezamos

Un análisis realizado sobre cinco de los medios más influyentes del mundo (The New York Times, The Guardian, El País, Asahi Shimbun y The Wall Street Journal) durante el mes de mayo de 2024, identificó un total de 38 artículos relacionados con la inteligencia artificial. Si extrapolamos esta cifra considerando la totalidad del panorama mediático global, es esperado que el volumen de noticias sobre IA sea considerablemente más alto

El 63% de las noticias se ubicaban en la categoría “Otros”: ética, regulación, lanzamientos de productos, debates filosóficos o dilemas existenciales. Los sectores de educación, salud, defensa y trabajo recibieron cobertura significativamente menor. Esta concentración temática alimenta una percepción fragmentada y a veces alarmista del fenómeno IA.

Gráfica tomada del informe generado en SkyWork

Mayo del 2025.

Un año después el cúmulo de noticias se incrementó notoriamente al extremo que algunas encuestas indican que una parte significativa del público se siente agotada por la cantidad de noticias en general (un 31% a nivel mundial) , evidenciando cómo la saturación de información tecnológica puede abrumar a la audiencia y por ende incrementar la aitoxicación.

A nivel global, mayo 2025 fue un mes de intensa cobertura mediática en IA. Medios de prestigio como The New York Times y The Washington Post dedicaron numerosos reportajes y columnas al impacto de la IA en la sociedad, la educación y el trabajo. Por ejemplo, The Washington Post publicó a inicios de mayo un artículo de opinión advirtiendo que “la IA alterará la sociedad y el trabajo, pero no es el fin del mundo” .

Hacia mediados de este mes, el mismo diario debatió cómo las herramientas de IA podrían estar perjudicando las habilidades básicas de los estudiantes, según sus columnistas. Por su parte, The New York Times, destacó la tensión en aulas universitarias: Un reportaje del 20 de mayo reveló el descontento de alumnos al descubrir que sus profesores usaban ChatGPT para preparar clases y corregir tareas.

En conjunto, la prensa internacional pintó un panorama de entusiasmo y precaución ante la IA: entusiasmo por los avances diarios (nuevos modelos, apps y usos innovadores) y precaución por las implicaciones éticas, educativas y laborales.

Algunos blogs destacaron que mayo del 2025 fue un mes explosivo en avances de IA.  Se anunciaron nuevos modelos de lenguaje (como Gemini 2.5 Pro de Google superando a otros líderes) y alianzas estratégicas, por ejemplo, la colaboración de OpenAI con Jony Ive para crear hardware potenciado con IA

Destacó la noticia de que China implementará la enseñanza obligatoria de IA desde la primaria a partir de septiembre 2025 . Más de 400 universidades chinas ya incorporan IA en sus planes, en una “revolución educativa” celebrada por su gobierno. Esta información, difundida internacionalmente, subrayó la carrera global por integrar la IA en la formación de las nuevas generaciones.

Muchas publicaciones abordaron la preocupación por la desinformación y los sesgos de la IA, así como su impacto en la creatividad humana. Por ejemplo, El País (España) señaló que un número creciente de estudiantes universitarios optan por no usar ChatGPT u otras IA en sus tareas para no mermar su propia creatividad y pensamiento crítico. También afloró el fenómeno de “usuarios disidentes de la IA” que rechazan delegar completamente sus actividades intelectuales a máquinas, lo que apunta a un debate ético.

Enfoque en América Latina: IA y educación.

La educación fue uno de los ámbitos centrales en las noticias de IA en mayo, especialmente en Latinoamérica. Varios países de la región vivieron debates y novedades sobre cómo integrar (o limitar) la IA. Es el caso de México, donde una encuesta señaló que el 85% de los estudiantes se sienten optimistas sobre la IA en educación, pero 64% están preocupados por su uso y muchos temen volverse demasiado dependientes de estas herramientas en las aulas.

En Centroamérica, la discusión fue similar. La Nación (Costa Rica) publicó un análisis titulado “La educación costarricense ante un parteaguas histórico: la IA”, afirmando que el país debe prepararse para hibridar la educación tradicional con la IA para no quedarse atrás. Numerosos medios latinoamericanos cubrieron tanto las oportunidades como los riesgos de la IA en la enseñanza. Por ejemplo, se difundieron estudios que alertan que un uso excesivo de IA podría debilitar habilidades básicas (como escritura y pensamiento crítico), eco de la preocupación global. En conjunto, la prensa latinoamericana reflejó un fuerte interés en cómo la IA está transformando la educación, con un balance entre entusiasmo por la innovación y llamados a la prudencia para preservar la calidad educativa.

¿Cómo enfrentar la aitoxicación? Del miedo a la acción

Superar la aitoxicación implica asumir una postura crítica, informada y activa ante el fenómeno. Algunas estrategias útiles incluyen:

- Educación crítica y permanente.
- Desarrollo de habilidades humanas irremplazables (empatía, creatividad, ética).
- Construcción de comunidad y redes de apoyo.
- Selección de fuentes informativas con criterio.
- Adopción de una mentalidad de crecimiento ante los cambios tecnológicos.

No se trata de apagar la IA, sino de encender la conciencia. El futuro será inevitablemente tecnológico. La pregunta es cómo queremos vivirlo. La inteligencia artificial no es el enemigo. Lo es la desinformación, el miedo sin reflexión y la pasividad ante el cambio. En tiempos de exceso de datos, la sabiduría está en saber qué información vale la pena, cómo interpretarla y qué hacer con ella. Pensemos en cómo prepararnos para lo inesperado cuando lo esperado nos desborda.

sábado, 26 de abril de 2025

De la sospecha al miedo: el dilema de quedarnos o transformarnos


Con la participación de Mercedes Leticia Sánchez Ambriz

En nuestro contacto cotidiano con la tecnología, especialmente con herramientas basadas en inteligencia artificial, como ChatGPT, Copilot o Gemini es frecuente que primero experimentemos sospecha. Esta reacción, natural y protectora, no debe ser vista como una debilidad. Sin embargo, cuando la sospecha no se resuelve mediante información o experiencia, se transforma en miedo, y este miedo plantea un dilema central para nuestra vida actual: quedarnos atrapados en la resistencia o atrevernos a transformarnos.

La sospecha surge de la incertidumbre y la falta de conocimiento. En el ámbito tecnológico, esta manifestación suele expresarse a través de frases como:

"La mayoría de las revistas científicas son de pago.", "Si publico me van a plagiar, ¿para qué hacerlo?", Sí tomo una foto y la subo a Facebook me la van a copiar, o emplear en no sé qué cosas". "No encuentro trabajos sobre mi país cuando investigo con IA, todo lo que me muestra es de otros países". Estas declaraciones reflejan miedos legítimos, pero también evidencian desinformación parcial. La existencia de revistas de acceso abierto, licencias de protección intelectual y métodos alternativos de búsqueda de información regional son ejemplos que podrían mitigar esas sospechas si fueran más conocidas (Floridi et al., 2018).

El verdadero riesgo no está en sentir miedo, sino en dejarse gobernar por él. Como advierten El Zailah-Bernal y González-Durán (2024), el miedo a la tecnología —tecnofobia— puede derivar en aislamiento, rechazo de oportunidades y marginación profesional.

Craig Brod (1984) ya había advertido sobre el tecnoestrés, el conjunto de síntomas derivados de la incapacidad de adaptarse a cambios tecnológicos rápidos. Dejar que la sospecha se convierta en miedo paralizante impide el desarrollo de competencias esenciales para el siglo XXI.

Cuando el miedo se instala, surgen dos rutas. La resignación: aceptar que "la tecnología no es para mí", “me patea la tecnología”, asumiendo una posición pasiva, y justificar la desconexión con supuestas razones prácticas.

La segunda opción es la transformación: apostar por el aprendizaje continuo, el pensamiento crítico y el uso ético de la tecnología. En un comentario anterior propusimos la idea de girar 180 grados, pasar de la sospecha al empleo.

Carol Dweck (2006) sostiene que adoptar una mentalidad de crecimiento —la creencia de que podemos mejorar nuestras habilidades mediante esfuerzo y aprendizaje— es clave para enfrentar los desafíos de la era tecnológica.

La tecnología no se detendrá a esperarnos. Cada persona debe decidir: ¿nos resignamos a observar desde la barrera o nos transformamos para ser protagonistas del futuro?

La sospecha puede ser el inicio de una reflexión crítica necesaria. El miedo puede ser una señal de que algo nuevo está por aprenderse. Pero quedarnos atrapados en el miedo no es opción. La transformación, aunque desafiante, es la única respuesta que preserva nuestra dignidad, nuestra capacidad creativa y nuestra posibilidad de seguir contribuyendo activamente al mundo que viene.

Referencias

- Brod, C. (1984). Technostress: The Human Cost of the Computer Revolution. Basic Books.
- Dweck, C. (2006). Mindset: The New Psychology of Success. Random House.
- El Zailah-Bernal, D., & González-Durán, E. J. (2024). Miradas plurales de la tecnofobia. Revista Politécnica, 20(39), 148-156. https://doi.org/10.33571/rpolitec.v20n39a10
- Floridi, L., Cowls, J., Beltrametti, M., et al. (2018). AI4People: An Ethical Framework for a Good AI Society: Opportunities, Risks, Principles, and Recommendations. Minds and Machines, 28, 689–707.
- Weil, M. M., & Rosen, L. D. (1995). A Study of Technological Sophistication and Technophobia in University Students. Computers in Human Behavior, 11(1), 95–133.

sábado, 12 de abril de 2025

Girar 180 grados: de la sospecha a la oportunidad con la IA

Imagen generada con Copilot

En colaboración con la Dra. Mercedes Leticia Sánchez Ambriz

Días atrás, en una charla sobre IA con profesores, uno me dijo: “Eso es para hacer trampa, los estudiantes la están utilizando para copiar y pegar”. Meses atrás una profesora me comentó su total rechazo a ChatGPT por los sesgos que había detectado. En ambos casos no hubo tiempo para el asombro, la curiosidad o la pregunta. Solo una sentencia. Esta reacción, más común de lo que quisiéramos, revela un patrón que se repite en muchos escenarios: frente a la IA, lo primero que emerge es el juicio negativo. Pero, ¿qué hay detrás de esta respuesta casi instintiva? Y más aún, ¿cómo podríamos girar 180 grados y ver en la IA una posibilidad, no una amenaza?

Comprender el origen del rechazo

El miedo a lo desconocido ha acompañado cada etapa de desarrollo tecnológico. Desde la imprenta hasta internet, siempre ha habido voces que advierten sobre los peligros antes de explorar las oportunidades. La inteligencia artificial no escapa a esta lógica. Lo que cambia es la velocidad con la que estas herramientas se expanden, lo que multiplica la desinformación y la ansiedad.

Esta reacción puede entenderse también como una resistencia tecnológica emocional, una respuesta basada más en el temor, la inseguridad o la ansiedad que en una comprensión real de la herramienta. Es una barrera emocional inicial que bloquea la posibilidad de explorar la IA con apertura y sentido crítico.

El miedo para este tipo de situaciones tiene diferentes denominaciones como; tecnofobia, tecno paranoia, ciberfobia, apocalipticismo tecnológico, entre otros muchos. Fundados o no, estos miedos existen, se transmiten con facilidad y se convierten en murallas que no dejan ver más allá de la realidad y el cambio constante. Estos miedos se incrementan cuando leemos investigaciones que demuestran que desde el punto de vista técnico, ChatGPT 4 supera la creatividad humana en diferentes tareas. (Hutson & Plate, 2024)

A lo anterior se suma la narrativa dominante en los medios: titulares que enfatizan el reemplazo de empleos, la deshumanización de los procesos y la amenaza al pensamiento crítico. En un entorno así, no es extraño que el primer contacto con la IA active un filtro negativo automático, un sesgo que la mente adopta para protegerse de lo que no comprende. De acuerdo con (El Zailah-Bernal & González-Durán, 2024) podemos llamar a la tecnología como social, forma parte de la sociedad, es un aliado permanente del que no queremos desprendernos.

En distintas ocasiones se aprecia una reacción de sospecha, lo nuevo debo revisarlo, no lo entiendo y le aplico un filtro negativo apoyado en sesgos e informaciones, generalmente sin rigor. Es una negatividad de arranque, una actitud donde prima la parálisis a aceptar lo nuevo, debido a ideas preconcebidas, difíciles de modificar. En el fondo es un miedo sin método, sin fundamento crítico; es la reacción a lo desconocido.

Este rechazo también es reflejo de un déficit de IA-alfabetización. No se trata de saber emplear las herramientas, sino de comprender qué hace cada una, sus posibilidades y límites. También, como enfatiza (UNESCO, 2022) considerar el empleo ético y efectivo en la sociedad actual y en las generaciones futuras.

Debemos tener razones para confiar en que los sistemas y herramientas de IA deben brindar beneficios individuales y colectivos, a la par que se adopte todo tipo de medida para su regulación y empleo beneficioso. (UNESCO, 2022)

La necesidad de una IA-alfabetización crítica

IA-alfabetizar no es adoctrinar sobre las bondades de la inteligencia artificial, sino formar ciudadanos capaces de preguntar, evaluar, experimentar y decidir. Es incorporar la IA al conjunto de herramientas que nos ayudan a pensar mejor, a resolver problemas, a crear y a aprender

Una alfabetización crítica permite romper el ciclo del temor y convertir el juicio en curiosidad. No se trata de usar la IA por moda, sino con sentido. Por eso, necesitamos que el acompañamiento docente, las instituciones y los medios contribuyan a democratizar el conocimiento sobre IA.

Girar 180 grados: del juicio al uso consciente

El cambio de mirada implica una transformación profunda: pasar de preguntarnos “¿qué me va a quitar la IA?”, a “¿qué puedo hacer mejor con ella?”. Este giro no implica ingenuidad, sino conciencia. Supone explorar, fallar, aprender y evaluar.

Veo diariamente a docentes que emplean IA para retroalimentar más rápido. Me encuentro con estudiantes que crean contenido digital con apoyo de modelos generativos. Colaboro con investigadores que optimizan su tiempo de análisis. Todos ellos han girado 180 grados. Han superado la negatividad de arranque y ahora ven la IA como una aliada, un asesor, no como una amenaza.

Si seguimos dejando que el temor gobierne la primera impresión, estaremos cediendo a una forma de parálisis por percepción. Es momento de invertir la pregunta: en vez de preguntarnos qué daños puede hacer la IA, deberíamos cuestionarnos qué posibilidades estamos perdiendo por no conocerla. Lo que no se conoce, se teme. La IA no es el problema. El problema es cómo decidimos mirarla.


El Zailah-Bernal, D., & González-Durán, E. J. (2024). Miradas plurales de la tecnofobia. Revista Politécnica, 20(39), 148–156. https://doi.org/10.33571/rpolitec.v20n39a10

Hutson, J., & Plate, D. (2024). The Algorithm of Fear: Unpacking Prejudice Against AI and the Mistrust of Technology. Journal of Innovation and Technology, 2024(1). https://doi.org/10.61453/joit.v2024no38

UNESCO. (2022). Recomendación sobre la ética de la inteligencia artificial Adoptada el 23 de noviembre de 2021. www.unesco.org/open-access/terms-use-ccbyncsa-sp