Una nueva actualización
de ChatGPT para sus cuentas de pago me obligó a crear la segunda parte de esta publicación;
la primera la puedes leer aquí.
La última actualización de
OpenAI, la empresa propietaria de ChatGPT introdujo tres niveles llamados
Sol, Terra y Luna. No son tres versiones ordenadas de manera simple, sino
que cada una responde a una relación distinta entre profundidad, velocidad y
recursos empleados.
Sol es el modelo principal de la familia GPT 5.6, orientado
hacia problemas complejos que requieren análisis, planificación y razonamiento
durante varios pasos. En educación puede utilizarse para examinar la coherencia
de un diseño curricular, contrastar posiciones teóricas, analizar datos de una
investigación, construir una rúbrica o revisar la relación entre objetivos,
métodos y evaluación.
Terra busca un equilibrio entre capacidad y velocidad
para el trabajo cotidiano. Puede resultar adecuado para organizar materiales de
una asignatura, transformar contenidos en actividades, preparar borradores,
clasificar información o desarrollar tareas que no requieren el nivel de
razonamiento de Sol. Su valor no reside en competir con el modelo de mayor
capacidad, sino en realizar con agilidad una amplia variedad de trabajos
frecuentes.
Luna es el modelo más rápido de la familia. Su
utilidad aparece en tareas donde la respuesta inmediata tiene más valor que un
análisis prolongado. Puede emplearse para modificar formatos, producir varias
versiones de una consigna, adaptar un texto a distintos niveles, generar
ejemplos breves o realizar correcciones sucesivas durante la creación de un
recurso.
Terra y Luna no se
seleccionan en las conversaciones normales de ChatGPT; solo están disponibles
según el plan dentro de ChatGPT Work y Codex.
La diversidad de modelos
introduce una nueva competencia para profesores y estudiantes: elegir el
modelo según la tarea. No toda actividad académica necesita Sol. Utilizar el
modelo de mayor razonamiento para corregir una fecha, cambiar un título o
resumir un párrafo sería innecesario. Del mismo modo, recurrir a Luna para
examinar un problema científico complejo puede producir un resultado rápido,
pero menos elaborado. La alfabetización en inteligencia artificial incluye
aprender a formular preguntas y también seleccionar la capacidad que
corresponde al propósito.
Esta lógica adquiere una
dimensión mayor con ChatGPT Work como explicamos en el anterior trabajo. La
herramienta puede investigar, trabajar con archivos, utilizar aplicaciones
conectadas y producir documentos, presentaciones, hojas de cálculo, informes o
sitios. El usuario puede observar el proceso, responder preguntas y modificar
la dirección de la tarea. ChatGPT deja de limitarse a la conversación y
comienza a trabajar dentro de una secuencia de producción.
ChatGPT Sites
Otra mejor que se introdujo
es ChatGPT Sites representa una de las expresiones más visibles de este
cambio. Permite crear sitios web interactivos y aplicaciones ligeras
mediante una conversación. El usuario describe lo que necesita, incorpora
archivos, datos, enlaces y condiciones, revisa una vista privada y solicita
cambios hasta alcanzar el resultado esperado. También puede invocar esta
función escribiendo @Sites dentro de su instrucción.
Para la educación, Sites
abre un camino especialmente valioso. Un profesor puede crear una ruta de
aprendizaje, un repositorio de recursos, una aplicación para formular proyectos
de investigación, un tablero de seguimiento, una guía interactiva, un cuestionario
o un portafolio. Un ejemplo lo vimos en el artículo: “El día que dejamos de
pedirle textos a ChatGPT y empezamos a diseñar experiencias educativas”, que
puedes leer aquí.
No necesita comenzar escribiendo código ni contratar un alojamiento externo. El
sitio puede publicarse mediante una dirección web y modificarse desde la
misma conversación en la que fue creado.
El estudiante también
puede pasar de consumidor de respuestas a creador de productos. En lugar de
pedir un resumen y entregarlo como tarea, puede construir una exposición
interactiva, un recurso para explicar un concepto, un sitio con los resultados
de una investigación o un portafolio que muestre el proceso seguido. La
evaluación se desplaza desde el texto final hacia las decisiones tomadas, la
calidad de las fuentes, la organización del contenido, la utilidad del producto
y la capacidad para justificar su diseño.
Sites también exige
responsabilidad. Antes de publicar es necesario revisar textos, imágenes,
enlaces, formularios, permisos y comportamiento interactivo. No deben
incorporarse datos personales de estudiantes, documentos confidenciales ni
materiales ajenos sin autorización. Un sitio generado por IA puede funcionar
correctamente y contener errores conceptuales. La revisión pedagógica no
desaparece por el hecho de que el producto tenga una apariencia profesional.
Estas novedades refuerzan
la conveniencia de la versión de pago para el usuario intensivo. La diferencia
ya no consiste solamente en enviar más mensajes. Se relaciona con disponer de
Sol para el razonamiento complejo, elegir Terra o Luna dentro de Work, mantener
proyectos prolongados y transformar una idea en un producto digital mediante
Sites.
Pagar, sin embargo, no
garantiza un uso de mayor calidad. Una persona puede suscribirse y continuar formulando preguntas
superficiales, aceptar respuestas sin verificarlas o delegar decisiones que le
corresponden. En ese caso, la versión de pago solo permite producir más
contenido, no necesariamente mejor conocimiento.
En mi experiencia, el
beneficio de la suscripción tampoco se mide por la cantidad de mensajes
enviados. Se mide por las horas de trabajo que ayuda a reorganizar, por las
ideas que permite contrastar y por la continuidad que mantiene entre diferentes
proyectos. ChatGPT no reemplaza mi experiencia pedagógica ni mi responsabilidad
intelectual. Funciona como un mediador con el que dialogo, cuestiono
resultados, detecto errores y elaboro nuevas propuestas.
La decisión final puede
resolverse mediante una pregunta: ¿ChatGPT ocupa un lugar ocasional o
permanente dentro de mi trabajo? Si la respuesta es ocasional, la versión
gratuita probablemente cubra las necesidades. Si la respuesta es permanente,
como sucede en mi caso, la versión de pago deja de ser un lujo tecnológico y se
convierte en una inversión de trabajo. Con Sol, Terra, Luna, Work y Sites, esa
inversión adquiere una nueva dimensión. Su verdadero valor no está en tener más
inteligencia artificial disponible, sino en seleccionar la herramienta
adecuada, integrarla a un propósito pedagógico y conservar el criterio propio durante
todo el proceso.