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miércoles, 28 de junio de 2017

La evaluación del y al profesor: un misterio no revelado. (final)

En el anterior comentario me referí a la autoevaluación al docente de nuestra Universidad, analizando un arcaico y contradictorio instrumento, que además de contener preguntas fuera de tiempo tiene otras que aun cuando indican que no la debe responder si no es su caso, está obligado a hacerlo para cerrar automáticamente el instrumento. En otras palabras mienta para concluir dicha encuesta.

Ahora le corresponde el turno a la evaluación del estudiante al profesor. Esta puede ser la valoración más importante, en la práctica es el quien conoce más de cerca el trabajo del profesor. Los estudiantes evalúan a sus profesores mediante este instrumento en algunos semestres y otros no y siempre en el último mes del semestre. Hasta este punto todo parece coherente, sin embargo el primer absurdo de otros que comentaré es que el profesor nunca conoce los resultados de la evaluación. ¿Para qué se realiza? En todos los años de trabajo en la U, solo una vez y cuando esta se realizaba de manera manual, fui informado de los resultados de dicha evaluación. Ahora que es digital, es el secreto mejor guardado.

El presente cuestionario está dividido en siete áreas, donde las preguntas se mezclan entre si en una interminable cadena de contradicciones. 

La primera parte llamada “Asistencia y puntualidad” se puede salvar para un próximo instrumento.



A partir de la segunda sección el instrumento empieza a demostrar sus incongruencias. En la imagen se pueden leer las preguntas.

La pregunta 3 se refiere al conocimiento y dominio de la materia por parte del docente. Estará preparado el estudiante para evaluar la posesión del conocimiento que tiene el profesor, además que es intangible. 

La cuarta pregunta me confunde, cuándo el docente explicó los objetivos; al inicio, en cada clase, en algunas. Cómo se puede evaluar una explicación como claro o nada claro.

La pregunta cinco no logro comprenderla: señaló y explicó. Puede explicar y no señalar y sí es así, que se evalúa, sí señaló o explicó. La pregunta seis se repite en la siete, o es que la carta descriptiva, como le llaman, es el cronograma de actividades. Por qué evaluar lo mismo dos veces, o es que no se percataron de la repetición.

La tercera parte sigue elevando el tono errático del instrumento. Veamos las preguntas.


La pregunta ocho refiere solamente a la comunicación oral, pero la empatía, los gestos, los movimientos que forman parte del proceso de la comunicación no solo son por medio oral. La nueve demuestra el desconocimiento de los evaluadores en relación con los medios. Cuáles son los recursos virtuales y cuál la diferencia con el multimedia. Pero lo más contradictorio, el estudiante estará en condiciones de evaluar la utilización de los medios y por qué no se valora el diseño de estos.

La pregunta diez es casi imposible de responder con sinceridad. Cuál es la diferencia entre muy claro y bastante claro, difícil para el profesor y para los estudiantes imposible. Pero solo los contenidos importantes, lo que significa que hay otros no importantes.

La cuarta sección de las preguntas aún no alcanza el peldaño más alto de lo errático, pero se acerca. 

La pregunta 13 se refiere a exposiciones, es decir un solo método, además tan criticado y ajeno a la realidad. Según el instrumento el orden y la secuencia lógica de los contenidos son diferentes. Pero el estudiante debe unirlos y responder a uno de los incisos.

La pregunta 14 es el colmo del absurdo, tres indicadores para ser evaluados en un mismo inciso. La bibliografía puede ser adecuada y actualizada pero no completa y cómo la califico. Además la temporalidad de la respuesta no guarda relación con la práctica de la clase.

Por último, la pregunta 16 además de estar fuera del contexto de este grupo solo tiene dos posibles respuestas, mientras que las anteriores llegan a cinco tipos diferentes de respuestas.

Llegamos al quinto grupo de preguntas, que no analizaré por una razón que explico debajo de la imagen. 

Estas preguntas deben ser respondidas por los estudiantes que tienen prácticas de laboratorio, tal y como se puede leer. Sin embargo la burocracia es tan grande que aquellos que no realizan este tipo de tarea deben responderlas, para que la encuesta pueda ser registrada en el sistema de la Universidad. Entonces llegamos a una funesta conclusión, la evaluación está realizada para la mentira, para el cumplimiento de números. ¿Así educamos en valores?

El sexto grupo de preguntas implica las mayores contradicciones en las preguntas, están sacadas de un manual de didáctica de dos siglos de existencia.

A esta altura del comentario no creo necesario seguir analizando esta última sección, solo una mirada a la imagen, nos ubica en otro contexto, en otra universidad y no en la que hoy estamos, donde la mayoría de sus docentes alcanzaron una maestría y todos al menos tienen un diplomado en educación superior. No es justo evaluar a los docentes con ese instrumento.

Existe un tercer instrumento que en manos de los directores de carrera, debe evaluar también a los profesores. Al igual que el cuestionario que acabo de comentar, los resultados de este tampoco son conocidos por los profesores, por lo que carece de sentido su análisis.


En mis años de profesor de Didáctica nunca revisé un cuestionario con tantas contradicciones, anticuado, incoherente con la realidad y que en el fondo es una farsa que alienta la mentira y va en contra del esfuerzo de la mayoría de los profesores de formar un estudiante acorde las necesidades actuales.

jueves, 29 de diciembre de 2016

La diatriba de Alvaro Puente

Casi al finalizar el año, fue publicado en el periódico “El Deber” un artículo de Álvaro Puente, titulado "Juicio de responsabilidades". Más que un artículo es una diatriba pública contra la educación superior.

El trabajo está lleno de errores sensacionalistas y pareciera una persona resentida con la universidad, sea pública o privada. Los errores se inician cuando señala que a los estudiantes no se les da ninguna competencia. Cualquier persona que trabaje en serio en la educación conoce que las competencias no se dan, no caen de ninguna parte, no están en nuestros bolsillos. Estas se desarrollan en el estudiante, son complejas, difíciles de medir y dependen de la organización del trabajo del profesor, de los recursos, de los métodos, de las experiencias previas de los estudiantes, del tipo de contenido y otros factores más. Eso lo aprendimos en la universidad y después lo venimos aplicando.  

Otro craso error, es señalar que los bachilleres tienen un retraso de seis años, para esta persona sería necesario que la enseñanza primaria y la de bachiller duren 18 años, tal vez encontremos al director de un colegio que pueda extender la enseñanza por tanto tiempo. Pero el colmo de la diatriba llega cuando ofende a los médicos graduados al decir que estos no comprenden el cuerpo humano. Dónde están esos médicos tan analfabetos, al menos los que conozco que no son pocos no caen en ese grupo.

Es obligado aclarar que en la universidad se enseña ciencia, se hace ciencia y se desarrolla la ciencia y se hace desde cientos de años. No tenemos un premio Nobel, no tenemos variedad de revistas científicas, no escribimos tanto como lo esperado, pero no quita que no investiguemos. Que no podamos investigar como debe ser es algo que en la diatriba se olvida, o tal vez no quiere mencionar. Tenemos una Ley nacional que limita a los profesores universitarios ser tutores de tesis de maestría o doctorado e impartir posgrados, así como también recibir el pago por el tiempo dedicado a la investigación extracurricular, como se hace en todas las universidades de este Planeta. Tal vez esa competencia indagatoria esté fallando.

La universidad no vive en el país de los ciegos, se ilumina con cientos de miles de personas competentes, que comprenden tanto la injuria expresada en dicho trabajo como los beneficios que la universidad aporta para su vida. Pero es increíble leer trabajos que solo ven lo negativo, que solo ven la paja en el ojo ajeno. Es inaudito olvidar la incapacidad malsana de reconocer la virtud de los miles de graduados de nuestras universidades, de las miles de horas dedicadas a su formación.


Por ese camino recomiendo que no se enferme, que no lea, que no respire el mismo aire que los demás, que no pase por debajo de los edificio ni los puentes, tampoco circule por la aceras.  Tampoco aconsejo quedarse en su casa, por aquello que algún avión puede convertirse en un arma mortal. Pero le aconsejo visitar nuestra Universidad, la Gabriel, darse ese baño de energía positiva que a todos le viene bien. 

viernes, 6 de marzo de 2015

Profesores de este siglo con mentalidad del siglo pasado.


Con el inicio del semestre académico realizo entre mis estudiantes de la licenciatura en educación una encuesta, donde voy midiendo el empleo de diferentes recursos tanto por ellos como por sus profesores.

Desde la primera de ellas aplicada siete años atrás se puede comprobar el uso de computadoras, celulares y en especial Internet. En las primeras encuestas apenas dos de cada diez accedían a Internet desde su casa, tres de cada diez poseían computadoras propias. Hace siete años muy pocos tenían celulares.

En ese mismo período de tiempo los estudiantes manifestaban que sus profesores empleaban principalmente la pizarra, los materiales impresos, los papelógrafos y muy pocos la retrotransparencia, el video y escasamente el acceso a recursos en la Web. En aquellos años la situación de equipamiento de nuestras aulas no permitía más, lo que no sucede en la actualidad.

Hoy la situación ha mejorado de manera considerable, todas las aulas tienen proyectores de video o pizarras digitales y en ninguna falta la pizarra acrílica. Los estudiantes por otro lado, también mejoraron tanto el acceso a Internet, donde más de la mitad lo hace desde su casa y también desde el celular. Siete de cada diez posee una computadora propia y casi todos tienen Smartphone, muchos de ellos conectados a Internet.

En estas indagaciones con los estudiantes llama la atención la valoración que realizan del uso de los diferentes medios por parte de los profesores. Más de la mitad de estos emplean, principalmente en sus asignaturas; materiales impresos, pizarra acrílica y la búsqueda en Internet. En orden descendente le siguen los videos, la pizarra digital interactiva y los ambientes de aprendizaje como aulas virtuales, blogs o redes sociales. Refieren a su vez los estudiantes que escasos profesores emplean el celular como medio de enseñanza.

Existen docentes que exigen a sus estudiantes la entrega de informes de conclusión de actividades elaborados totalmente a mano, o la copia de definiciones de textos también de manera manuscrita. Perduran los docentes que gran parte de su clase la imparten con el empleo de su voz y apenas se levantan de su silla para escribir en la pizarra.

Los estudiantes que se sientan en nuestras aulas universitarias nacieron con las computadoras, acceden a la información desarrollando procesos paralelos y múltiples, buscan en la Red al azar sin seguir un patrón único. No van a la biblioteca porque no es necesario, lo encuentran en Internet. Manejan el celular sin que nadie le enseñara cómo hacerlo, descargan aplicaciones que emplean sin relación alguna con la actividad pedagógica. Encuentran más motivante usar las tecnologías fuera de la universidad que vincularla a esta. Todos tienen cuentas en Facebook y muchos en Whastapp.

Qué mejorar.

Los profesores aun consideran que lo más importante es la evaluación y siguen empleando esta forma organizativa en su versión más primitiva: la sanción. Los métodos implican acciones repetitivas. Debes aprenderte de memoria este concepto, entonces lo escribes diez veces. Tienes que escribir treinta páginas del informe y para evitar que lo copies lo debes entregar escrito a mano. Los medios aun cuando están disponibles no siempre son necesarios. Puedo impartir una excelente clase empleando solamente mi voz. No creo en la necesidad de emplear Internet, al final todo se copia de otros. Frases como las anteriores no son del pasado, viven y se reproducen cada día.

En vez de exigir a los estudiantes que repitan las definiciones del libro, es preferible indicar el análisis de uno de estos conceptos. Para mejorar la capacidad de síntesis, se puede exigir con un número aproximado de palabras. Para evitar la copia se indica al estudiante que se empleará cualquier programa existente en la Red para detectar el plagio, o lo más sencillo colocarlo en Google.

En vez de reclamar la entrega de informes escritos a mano, es aconsejable pedir que estos sean digitales. Se pueden apoyar en un video tomado con el celular, en fotografías obtenidas en el lugar donde se realizó la práctica, en el geo posicionamiento del sitio, en una discusión mediante Whastapp. Todos estos elementos pueden incorporarse al informe que bien puede “colgarse” en Google Drive, en un blog o incluso en Facebook.

En vez de pedir que sus exposiciones en clases sean mediante un papelógrafo, es preferible hacer uso de las presentaciones en Power Point o Prezzi, que proyectadas empleando el programa de la pizarra digital ayudan a realizar señalamientos y observaciones al trabajo. Con esto se ahorra tiempo tanto al estudiante como al profesor, se incrementa la motivación y el interés por la asignatura y en especial la seguridad en el aprendizaje del estudiante.

Como indica Robert Robert Swartz: 'Hay que enseñar a pensar más que a memorizar'

No es el caso de emplear la tecnología, es que vivimos en un mundo donde ella forma parte de todas nuestras actividades y por ende también de la vida universitaria. Somos profesores que nacimos en el siglo pasado, nos convertimos en docentes en esa época, pero trabajamos en ambientes modernos, donde el pasado solo es importante para mejorar la actuación del presente.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Empleo de las Tics por profesores de Ciencias de la Educación




Entre agosto y noviembre de este año la estudiante Deyzi Moscoso García como parte de su trabajo final de grado, elaboró el programa de un curso de capacitación en Tics para los docentes de la Carrera de Ciencias de la Educación, perteneciente a la Facultad de Humanidades de nuestra Universidad.

Para confeccionar dicho programa, realizó varias tareas, la más importante fue detectar las principales limitaciones en el empleo de las Tics por parte de los profesores. Para lograr la tarea aplicó una encuesta a más de la mitad de los profesores

La encuesta tuvo tanto en su versión digital (puede acceder a las respuesta en el enlace) como en una impresa, la misma cantidad de participantes. Su trabajo final de grado, defendido recientemente destaca que nuestros profesores aunque reconocen la importancia de las Tics, no las emplean de manera permanente en sus clases. 

Las razones de esto último son variadas, pero entre ellas de seguro se encuentra la insuficiente preparación para su uso, razón por la que el programa elaborado puede contribuir a elevar dicha preparación.

Para comentar las respuestas de los profesores, preferí emplear una infografía, primera que elaboro. Para ello realicé tres diapositivas con Power Point, las guardé como imagen y las edité con http://pixlr.com/editor/ excelente editor de imágenes en línea

Nota: El trabajo final de grado de la estudiante Deysi Moscoso García es la conclusión de las tareas en una asignatura bajo mi dirección. El siguiente paso es su defensa ante el tribunal de la Carrera.


martes, 30 de agosto de 2011

Lo que disfruto y padezco.


Recientemente una profesora me preguntó cómo hacía para organizar mi trabajo, dar clases, publicar en el Blog y además sentirme satisfecho de lo que hago.

Empecé por explicarle que la posibilidad de hacer varias tareas empieza por un uso adecuado de las tecnologías. Mi mayor fuente de actualización es Twitter, en ella encuentro el artículo que más se ajusta a mis intereses, la última noticia tecnológica y las decenas de ideas que otros me permiten leer.

Mi segunda fuente son los estudiantes, con ellos aprendo lo que se puede hacer y en especial lo que no logran alcanzar. Veo sus rostros de duda cuando se pierden en la explicación, o su sonrisa de placer cuando empiezan a reinventarse a sí mismos, tuiteando, escribiendo en su blog, dejando enlaces en Delicious y otras redes.

Con un grupo de mis estudiantes
después de concluir las defensas
de sus trabajos en noveno semestre
La tercera fuente son los profesores colegas de trabajo, de ellos aprendo qué falta por aprender y qué cuesta más trabajo alcanzar en el empleo de las Tics.

Esas fuentes son inagotables, nunca se secan, solo hay escucharlas y provocarlas. Cuando me surge una idea después de acceder a las fuentes, la escribo directamente en EverNote y aunque están sin clasificar, por eso son ideas, accedo a ellas permanentemente.

Sin embargo las fuentes no es lo único que me motiva, parto del criterio que lo que hago es para aprender y sentirme satisfecho y llegar incluso a divertirme.

Pero debo confesar que en ocasiones la satisfacción por el trabajo se me pierde y en otras la dejo pasar. Así es la profesión del profesor, somos seres humanos, no máquinas. Cuando encontramos estudiantes deseosos de aprender no me detengo en explicaciones y detalles, el contenido  fluye libremente. Pero cuando estoy con aquellos que apenas llegan a la universidad para sus clases, que ni siquiera acceden a revisar una página del libro o del aula digital y cuando les preguntan por el concepto más elemental no pueden expresarse, la situación es diferente. No logro adaptarme a la idea que el profesor debe sobreponerse a esos inconvenientes y salir adelante.

Los profesores somos de carne y hueso, somos seres humanos que reaccionamos igual que los demás, necesitamos de la comunicación en los dos sentidos, no en uno solo.

En algunas ocasiones comenté con los estudiantes sobre la película “Leones por Corderos”, protagonizada por Robert Redford, Merryl Streep y Tom Crusie, donde el primero es profesor, la segunda una reportera y el tercero un congresista norteamericano, defensor de la guerra de Irak.

La película gira en tres momentos diferentes, el primero cuando dos estudiantes de Redford, deciden por su propia convicción participar de dicha guerra, el otro la entrevista que Meryl Streep realiza al congresista y la tercera la charla que Reford mantiene con otro estudiante, crítico del sistema pero que prefiere no hacer nada y dejar que las cosas pasen.

En una parte del diálogo con este estudiante Reford dice:

-“Roma está ardiendo. El problema no son los que lo empezaron. El problema somos nosotros. Hay gente que día a día lucha por mejorar las cosas”

El estudiante responde: ¿Dice que es mejor intentar y fallar que no intentar?

Reford : Si.

El estudiante señala: Que más da si acabas en el mismo lugar.

Reford: Al menos hiciste algo.

Es que el profesor actual tiene que sentirse inconforme con los resultados que logra, sufro cuando esos estudiantes siguen con la idea que la evaluación es el castigo, que solo les corresponde vencer la asignatura y librarse de un profesor más. Sin embargo como expresé en otro comentario somos sanadores mentales y por ende debemos imponernos a ese sufrimiento.

Dudamos que se pueda lograr, dudamos que puedan culminar con éxito, pero al final triunfa nuestro deseo, nuestra confianza en que a pesar de todo se logra dejar en ellos una pequeña huella.

Los profesores debemos serlo no por el título, sino por el alma. De ese modo podemos entender lo que disfrutamos y padecemos a la misma vez.

El título del artículo se lo agradezco a mi amiga y profesora de alma y espíritu Elina Hernández Galarraga.